El expresident de la Generalitat y líder de Junts, Carles Puigdemont, puede regresar a España sin riesgo a ser detenido y sin cargas judiciales por el referéndum del 1-O, después de que el magistrado del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, levantara la orden de detención nacional apenas una hora después de que el Tribunal Constitucional (TC) declarara amnistiado el delito de malversación. Tras casi nueve años en el extranjero, el dirigente independentista empieza a vislumbrar su vuelta, en un escenario todavía condicionado por nuevos trámites judiciales.
Desde Waterloo, Carles Puigdemont celebró la resolución como una “derrota de la estrategia de los poderes públicos que han demorado su aplicación por razones estrictamente políticas”, y añadió: “Hasta aquí ha llegado la orden de Aznar de ‘el que pueda hacer que haga’. Ya no da para más”. En su intervención, también criticó “la utilización impropia de los poderes judiciales sobre un conflicto que pertenece a la política”.
Carles Puigdemont comparece desde Waterloo tras la amnistía que permitirá su regreso a España: "Lo que se ha acordado hoy obliga a cerrar la etapa de represión política que venimos sufriendo desde hace más de nueve años"#Canal24horas pic.twitter.com/wPN0tkXkE4
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) October 6, 2026
El líder de Junts insistió en que la amnistía no resuelve el conflicto entre Catalunya y el Estado y recalcó que “no es en sí misma una solución”, aunque sí la interpretó como “el reconocimiento implícito de que este no era el camino para intentar la muerte civil de los independentistas”, una situación que calificó de “propia de regímenes autoritarios e inaceptable para una democracia europea”.En otra valoración posterior, Puigdemont sostuvo que la decisión del Tribunal Constitucional pone fin a una etapa que definió como de “represión política” iniciada tras el proceso independentista de 2017. Según afirmó, los nueve años de exilio han tenido consecuencias “personales, familiares, sociales y políticas”, y durante ese periodo, añadió, su formación afrontó procesos electorales en condiciones que consideró de “grave anormalidad”.
Un regreso sin fecha y con prudencia jurídica
Aun así, Carles Puigdemont no ha querido concretar cuándo volverá. Su propio abogado, Gonzalo Boye, ha recomendado cautela y ha explicado que no lo hará hasta que el Tribunal Supremo aplique “íntegramente” la amnistía, porque entiende que ahora debe elevarse el expediente de la fase de instrucción a la Sala para que esta confirme la aplicación. La declaración del expresident se produce, además, en un momento en el que el TC ha estimado el recurso de amparo de la exconsellera Dolors Bassa y ha avalado que la amnistía pueda aplicarse a la malversación vinculada al procés, una decisión que fija un criterio relevante para otros dirigentes independentistas en una situación similar.
Carles Puigdemont: "Decidimos ir al exilio a hacer política y no hemos parado hasta asegurar que el regreso también tenga un sentido político"#Canal24horas pic.twitter.com/0PjExNITI7
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) October 6, 2026
Puigdemont tiene previsto realizar un tour por Catalunya para conocer de primera mano la situación actual de la comunidad, consciente de que la Catalunya de 2017 no es la misma que la de 2026, ni en el plano político ni en el socioeconómico. El propio dirigente se ha propuesto “sumergirse” en la autonomía para reconectar con la realidad catalana.
Ese plan, sin embargo, se cruza ahora con la campaña electoral, después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, decidiera el lunes adelantar los comicios al 29 de noviembre. Antes de iniciar ese recorrido, Puigdemont será recibido con honores por el presidente del Parlament, Josep Rull, y está previsto que el president de la Generalitat, Salvador Illa, le reciba en el Palau de la Generalitat “como al resto de expresidents”, según matizan desde el Ejecutivo catalán. Con quien no contempla un encuentro es con Pedro Sánchez.
Los escenarios que se abren en Junts y en el independentismo
Una vez concluya esa gira por Catalunya, Carles Puigdemont tendrá que aclarar su futuro político. La primera incógnita es si quiere ejercer como jefe de la oposición, una responsabilidad que la bancada de Junts le ha reservado siempre y para la que cuenta con acta de diputado. La segunda pasa por definir qué papel quiere asumir dentro del partido, en un momento delicado para la formación, donde hay voces que apuestan por recuperar el espíritu de la antigua Convergència y afrontar debates ideológicos para responder al auge de la extrema derecha de Aliança Catalana.
La tercera decisión afecta al tipo de expresident que pretende ser, si quiere mantener un perfil estrictamente institucional, si opta por tratar de volver a movilizar al independentismo como líder social o si su objetivo es recuperar el mando de la Generalitat en unas elecciones catalanas previstas para 2028. Los sondeos, según apunta el escenario descrito por su entorno político, no le facilitan ese camino.
Frente al mensaje del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha defendido que la aplicación de la ley contribuye a la convivencia y permite a la sociedad catalana “mirar hacia adelante”, Carles Puigdemont ha sostenido que la resolución judicial no soluciona el conflicto político entre Catalunya y España. “En términos de relación Catalunya-España, hoy no se soluciona nada”, afirmó.