El PP de Alberto Núñez Feijóo negocia con Vox una posible alianza para las elecciones al Senado del próximo 29 de noviembre. Un acercamiento que el Gobierno interpreta como una nueva prueba de que los populares están cada vez más cerca de la formación de Santiago Abascal, tanto en sus discursos como en sus planteamientos políticos.
Fuentes de Moncloa consideran que estas conversaciones confirman las críticas que llevan tiempo dirigiendo al PP y sostienen que el partido de Feijóo "ya es ultraderecha". Para el Ejecutivo, la posibilidad de que ambas formaciones coordinen sus candidaturas demuestra que las diferencias que los populares intentan marcar respecto a Vox son cada vez menores.
Aunque todavía no se ha cerrado el acuerdo, las opciones que se barajan incluyen incorporar candidatos de Vox en las listas del PP o que uno de los dos partidos renuncie a presentarse en determinadas circunscripciones para favorecer al otro. Una fórmula que permitiría a ambas formaciones coordinar sus esfuerzos para conseguir una mayoría en la Cámara Alta.
Feijóo busca el apoyo de Vox para conservar el Senado
El propio líder del PP reconoció este lunes que mantiene conversaciones con Vox para buscar una mayoría conjunta en el Senado. Feijóo justificó estos contactos asegurando que sería "un error facilitar al sanchismo" el control de la Cámara Alta.
Sus palabras sitúan el posible pacto en el centro de la estrategia electoral de los populares. El objetivo es mantener su influencia en el Senado, donde el PP consiguió la mayoría absoluta en las elecciones de 2023, y evitar que el PSOE pueda hacerse con el control de la institución.
Desde el Gobierno, sin embargo, consideran que la negociación deja en evidencia la cercanía entre los dos partidos. Moncloa sostiene que el PP está dispuesto a coordinarse con Vox para alcanzar sus objetivos electorales, pese a las diferencias que pueda mantener públicamente con la formación de Abascal.
Moncloa denuncia el acercamiento entre las dos derechas
El Ejecutivo interpreta el posible acuerdo como una confirmación de que PP y Vox comparten cada vez más posiciones. Fuentes gubernamentales consideran que la alianza refleja "la terrible realidad" de que el partido de Feijóo "ya es ultraderecha", una valoración con la que Moncloa critica la estrategia de los populares.
La posible coordinación de las candidaturas también podría trasladar a los votantes una imagen de unidad entre ambas formaciones. Según la interpretación del Gobierno, si el PP y Vox acuerdan repartirse las opciones electorales en determinadas circunscripciones, las diferencias entre votar a uno u otro partido serían menores de lo que sus discursos públicos pueden sugerir.
La portavoz del Gobierno evitó pronunciarse directamente sobre el pacto este martes, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. "Por el respeto máximo a la Junta Electoral no puedo hacer ninguna manifestación en cuanto a lo que me ha preguntado de los posibles acuerdos del PP con Vox y tampoco referencias a lo que se dice en los mítines", señaló. La cautela responde al precedente de la multa impuesta por la Junta Electoral Central a Pedro Sánchez por declaraciones de carácter electoral realizadas desde Moncloa. Mientras el Gobierno evita nuevas sanciones, las conversaciones entre Feijóo y Abascal siguen abiertas y todavía no se ha concretado cómo se articulará la posible alianza para el Senado.