En Génova dan por necesario un acuerdo con la ultraderecha Vox para que Alberto Núñez Feijóo pueda llegar a la Moncloa después de las elecciones generales del 29 de noviembre. Fuentes de la sede nacional del PP consultadas por 'ElConstitucional.es' describen con franqueza ese escenario. "Son lentejas. A Vox ya sabemos que nos lo vamos a comer. No queda otra", afirman, en referencia a la necesidad de pactar con la formación de ultraderecha.
La prioridad que trasladan esas fuentes es conseguir una mayoría conjunta, por encima del reparto de diputados entre ambas organizaciones. "El objetivo en estos momentos es sumar mayoría entre los dos. Diputado arriba, diputado abajo, pero que el bloque sume", explican. En su razonamiento, equiparan esa estrategia con la del presidente del Gobierno. "Sánchez hace exactamente igual con su bloque".
El contenido del eventual entendimiento quedaría condicionado al resultado electoral y a las demandas de Santiago Abascal. "Habrá que ver cómo queda después de las elecciones, y lo que ellos exigen", señalan, antes de insistir en que "el PP y Vox van a tener que pactar". El diagnóstico anticipa la disposición a negociar, aunque los mensajes no concretan si ese apoyo se traduciría en una coalición de Gobierno o en otra fórmula parlamentaria.
La mayoría y el peso de Abascal
Los sondeos permiten entender ese cálculo. El promedio de DatosRTVE actualizado este martes sitúa al PP en 135 diputados y a Vox en 65, una suma de 200 escaños, frente a los 176 que marcan la mayoría absoluta del Congreso. Es una estimación de las encuestas, sujeta a cambios durante la precampaña, que dibuja a Feijóo lejos de una mayoría propia y a la ultraderecha con un peso considerable para negociar su apoyo.
El precedente de 2023 sigue siendo relevante. El PP obtuvo 137 escaños y Vox, 33, insuficientes para alcanzar juntos la mayoría absoluta. Feijóo reunió después 172 votos favorables en su primera votación de investidura, con los apoyos adicionales de Coalición Canaria y UPN, frente a 178 contrarios. Ganar las elecciones le permitió intentar la investidura, pero no reunir los respaldos necesarios para gobernar.
La diferencia que reflejan ahora las encuestas está tanto en la suma como en su composición. En el promedio citado, Vox casi duplicaría sus diputados de 2023 mientras el PP perdería dos. Una mayoría más amplia de las derechas podría convivir, por tanto, con una mayor dependencia de Feijóo respecto a Abascal. El reparto entre ambos determinará la fuerza con la que cada partido llegue a esa negociación, aunque las fuentes consultadas sitúen hoy el objetivo principal en que el bloque alcance los números.
El acercamiento tiene además una expresión pública en la Cámara Alta. Feijóo ha confirmado este martes, en una entrevista en la Cope, que el PP negocia con Vox para buscar una mayoría en el Senado, después del acuerdo de los socialistas con partidos del Frente Amplio. Entre las fórmulas planteadas figura que Vox renuncie a presentarse en algunas circunscripciones a cambio de representación por designación autonómica. Ese contacto tiene un objeto distinto del eventual pacto de investidura, pero muestra que ambos partidos ya exploran cómo coordinar sus fuerzas ante el 29N.
Génova minimiza la influencia de Vox
Las fuentes consultadas también defienden que la participación en los gobiernos reduce la radicalidad de las formaciones que califican de "rupturistas". En esa comparación incluyen tanto a Podemos como a Vox, a los que describen como "perros ladradores y poco mordedores" cuando han tenido responsabilidades ejecutivas. Preguntadas por las medidas peligrosas que habría impulsado la ultraderecha en las autonomías compartidas con el PP, su respuesta es "nada".
Los acuerdos autonómicos contienen, sin embargo, concesiones concretas a las exigencias de Vox. Los pactos de gobernabilidad alcanzados este año en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía incorporan la denominada prioridad nacional en el acceso a ayudas y vivienda protegida, planteamientos de retorno de menores extranjeros no acompañados y la sustitución de normas de memoria histórica por leyes de concordia. El pasado 7 de octubre, además, PP y Vox rechazaron en Castilla y León tramitar una actualización de la ley autonómica de violencia de género para adaptarla al Pacto de Estado; los populares justificaron su voto en la necesidad de buscar un consenso entre todas las fuerzas.
En Génova reivindican que "el centro a día de hoy está en el PP" y atribuyen a Sánchez la política de bloques con la que justifican el entendimiento con Abascal. Recuperan para ello la propuesta que Feijóo presentó en el debate de julio de 2023 para facilitar que gobernara la lista más votada, que el dirigente socialista no aceptó. "No puedes subir a un ring de boxeo con las manos atadas", argumentan. El sistema de investidura exige, en cualquier caso, la confianza del Congreso, con mayoría absoluta en primera votación o simple en la segunda.
Ese mismo razonamiento se extiende al tono de la precampaña. Las fuentes responsabilizan al presidente de la polarización y presentan la dureza de sus ataques como una respuesta. "Lo único que se ha hecho es contraatacar", sostienen. También interpretan las acampadas y las huelgas como parte de la preparación política de la izquierda y reconocen que dentro del PP conviven perfiles más agresivos con otros más institucionales. "En todas las campañas sabes que las formas se recrudecen más", añaden.