Elma Saiz, ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y portavoz del Gobierno, ha acusado este martes a Alberto Núñez Feijóo de "fomentar el odio" por responsabilizar a Pedro Sánchez de los disturbios registrados en Barcelona y Bilbao. La portavoz ha reclamado prudencia y ha pedido que se deje trabajar a las fuerzas de seguridad en las investigaciones abiertas.
En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, Saiz ha situado el foco en la respuesta institucional y ha evitado alimentar hipótesis no verificadas. "Nunca" se puede "fomentar el odio", ha subrayado, al tiempo que ha condenado los "actos vandálicos y violentos" registrados en los últimos días.
Moncloa rebaja las conjeturas y traslada la investigación a Mossos y Ertzaintza
Fuentes gubernamentales señalan que los casos están ya en manos de los Mossos d'Esquadra en Cataluña y de la Ertzaintza en Bilbao, mientras continúan las pesquisas para aclarar el origen de las acciones violentas. En paralelo, el Ejecutivo asegura que las empresas digitales muestran buena disposición para rastrear las convocatorias difundidas en redes sociales.

El Gobierno también admite que se vio sorprendido por las primeras protestas, aunque afirma que hay dispositivos preparados ante una posible extensión de los altercados a otros puntos de España. En Barcelona, la concentración contaba con permiso para protestar por la situación de la educación pública, pero derivó en actos de vandalismo, una evolución que ahora se investiga como posible cobertura para provocar disturbios.
El PP aprieta la precampaña mientras el Gobierno ve una maniobra de desgaste
Saiz ha contrapuesto esa llamada a la responsabilidad con las declaraciones del líder del PP, que el domingo en Salamanca relacionó a Sánchez con los incidentes y sostuvo que, si los socialistas "han perdido la calle", quieren "incendiarla". La ministra ha replicado que "unos somos responsables, otros con algunas declaraciones no lo son", sin citarlo de forma expresa en ese tramo de su intervención.

En el Ejecutivo creen que el PP intenta desplazar el eje de la precampaña desde la vivienda y las pensiones hacia este asunto, después de que Feijóo afirmara este martes en Madrid que garantizará "el orden y la seguridad" si llega a Moncloa. En ese mismo acto, la número dos de la lista al Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, atribuyó a Sánchez "su propia kale borroka", una acusación que en el Gobierno consideran "una barbaridad".
Los socialistas insisten en que a los ciudadanos no les gusta ver a sus representantes "fomentando el odio" y interpretan la ofensiva del PP como una reacción nerviosa ante la campaña de "sonrisas, bailes y besos" que está exhibiendo Sánchez. Por ahora, el Ejecutivo mantiene el mensaje de condena rotunda y deja pendiente el avance de las investigaciones sobre el origen de los disturbios.