El accidente ferroviario de Toledo ha ocurrido en vísperas de una huelga de maquinistas que ya estaba convocada para reclamar mejoras en la seguridad y el funcionamiento del ferrocarril. SEMAF anunció el pasado 16 de octubre una jornada de paro de 24 horas para este jueves 29, dirigida a todo el personal de conducción de las empresas del Grupo Renfe.
El choque entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo, registrado a las 8.54 horas en las inmediaciones de Urda, ha dejado al menos 30 fallecidos y más de 80 heridos, según el balance del presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Las cifras, por el momento, son provisionales.
Las causas del accidente siguen bajo investigación.
Una convocatoria anunciada doce días antes
El sindicato fijó el paro del 29 de octubre, de 00.01 a 23.59 horas, después de dar por agotada la negociación previa en la Comisión de Conflictos. Su comunicado se publicó tras una reunión con Transportes, Adif, la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria y Renfe.
SEMAF denunció entonces un bloqueo administrativo de compromisos ya firmados sobre seguridad ferroviaria, respuesta ante emergencias meteorológicas, contratación de maquinistas, atención a profesionales implicados en arrollamientos y fiabilidad del material rodante.
La organización había registrado la Comisión de Conflictos el 5 de octubre. Tras la reunión del día 16, sostuvo que los avances seguían paralizados y reprochó a las administraciones y empresas que justificaran los retrasos por la coordinación burocrática entre organismos.
Entre las principales demandas figura la implantación de protocolos vinculantes ante alertas meteorológicas y de reglas claras para las comunicaciones cuando exista un riesgo en la vía. El sindicato reclama que la necesidad de mantener la circulación no prevalezca sobre la seguridad.
También pide soluciones técnicas definitivas a los problemas de fiabilidad del material rodante y un canal directo de comunicación entre los representantes de los trabajadores, la agencia de seguridad ferroviaria y la Inspección de Trabajo.
Otra de sus reivindicaciones es aplicar una "Cultura Justa": un modelo con el que pretende evitar que, ante una incidencia, se busquen automáticamente responsabilidades en la cabina sin analizar el conjunto de factores que han intervenido.
Descansos, jubilación y atención tras los arrollamientos
La convocatoria incluye además reclamaciones laborales. SEMAF exige una aplicación correcta de las interrupciones de los tiempos de conducción y que se desbloqueen los coeficientes reductores de la edad de jubilación, para evitar diferencias entre profesionales en situaciones equivalentes.
Para las nuevas promociones, reclama el cumplimiento del acuerdo del 7 de mayo, de modo que accedan como maquinistas de entrada en capacitación. Asimismo, pide conservar íntegramente el protocolo de atención a quienes sufren un arrollamiento durante su trabajo, sin recortes ni cambios de criterio respecto a lo pactado.
Renfe sostiene que ha cumplido sus compromisos
Renfe discrepa del diagnóstico del sindicato. La compañía afirma que ha ejecutado las obligaciones que le correspondían y que buena parte de las cuestiones planteadas dependen de otros organismos o de cambios normativos fuera de su capacidad de decisión.
En su comunicación del 26 de octubre, la empresa defendió que había reforzado la operación y la seguridad con más de 1.200 nuevos trabajadores, equipos de mantenimiento y actuaciones para mejorar la fiabilidad de los trenes. También calificó la huelga de injustificada.
Para el paro se habían establecido servicios mínimos del 73% en alta velocidad y larga distancia, del 65% en media distancia y del 26% en mercancías. En Cercanías, la resolución general contempla el 75% en las horas punta y el 50% el resto del día. Estos porcentajes corresponden a la planificación de la huelga; las restricciones derivadas del accidente constituyen una situación distinta.