En estas últimas horas han "saltado chispas" entre las cúpulas de los ministerios de Defensa e Interior tras la sorprendente imputación por el juez Santiago Pedraz se los dos máximos responsables de la Guardia Civil: la política, Mercedes González, y el operativo, el teniente general Manuel Llamas.
La 'bronca' -la enésima entre ambos, que mantienen una tensa relación- entre la ministra Margarita Robles y el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha obligado a Moncloa a zanjar las diferencias. De momento, hasta que preste declaración, el Director Adjunto Operativo (DAO), el teniente general Manuel Llamas, no será cesado y seguirá en su puesto, el más sensible en el Instituto Armado.
Según ha podido saber 'ElConstitucional.es' de fuentes de Defensa, tras conocerse la imputación de la directora general Mercedes González y de Llamas, la ministra Robles se mostró dispuesta a cesar a Llamas de inmediato en el primer análisis de situación que hizo con su equipo.
Cabe recordar que la Guardia Civil tiene doble dependencia de Interior y Defensa. Aunque el nombramiento de Llamas correspondió a Marlaska (con el plácet de Robles), la aplicación del Régimen Disciplinario a los miembros de la Benemérita es competencia de Defensa.
Moncloa interviene
Y a Margarita Robles le avala el artículo 92 de la Ley de Régimen del Personal de la Guardia Civil, que establece que el procesamiento, inculpación o investigación (imputación) por un delito puede derivar en una suspensión de funciones, y así le ocurre a todos los guardias civiles que son imputados incluso por actuaciones en acto de servicio.
Sin embargo, Moncloa terció el jueves de inmediato y trasladó un mensaje de apoyo a la directora general, Mercedes González, respaldada públicamente por el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras conocerse la decisión del juez Pedraz. Y la misma Moncloa trasladó a Defensa que carecía de sentido blindar políticamente a González y tomar medidas drásticas contra el DAO.
Mientras todas las asociaciones profesionales de guardias civiles han reclamado el cese o la dimisión del teniente general Manuel Llamas, fuentes de la Benemérita consultadas por este medio reconocen la "brecha" interna y el "clima enrarecido" existente en el Cuerpo.
Y las 'maniobras' que varios altos mandos -próximos al PP- llevan meses protagonizando entre bambalinas "ante el cambio de ciclo político que muchos generales atisban".
Tal vez por eso, el Gobierno no quiere descabezar ahora la Guardia Civil y sumirla en una nueva batalla interna si Marlaska y Robles deben consensuar un nuevo DAO entre los cinco tenientes generales que hay en el Instituto Armado. "Máxima tranquilidad", es el mensaje que quiere lanzar el Ejecutivo.