El odio ultra ensucia el final de las protestas por Ceuta con periodistas agredidos y disturbios frente al Congreso

Integrantes de Núcleo Nacional se abrieron paso entre la protesta ciudadana y lanzaron consignas racistas; cuatro personas fueron detenidas y cuatro agentes resultaron heridos en los altercados de la Plaza de las Cortes de Madrid

03 de septiembre de 2026 a las 09:13h
Un manifestante porta una bandera con simbología franquista frente al Congreso, en Madrid, durante una protesta que acabó entre tensión y cargas policiales. Alberto Ortega / Europa Press
Un manifestante porta una bandera con simbología franquista frente al Congreso, en Madrid, durante una protesta que acabó entre tensión y cargas policiales. Alberto Ortega / Europa Press

Las concentraciones celebradas este miércoles en apoyo a Ceuta reunieron a decenas de miles de personas y transcurrieron de forma mayoritariamente pacífica. La imagen cambió en el centro de Madrid cuando grupos ultras aprovecharon las movilizaciones para exhibir su discurso racista, acosar a periodistas y buscar el choque con la Policía.

En la capital coincidieron tres convocatorias a poca distancia. La Federación Española de Municipios y Provincias había reunido en Cibeles a 50.000 personas según la Delegación del Gobierno y a 150.000 según el Ayuntamiento. Frente al Congreso se concentraron cientos de ceutíes bajo el lema 'Ceuta nos une', arropados por miles de asistentes. En Callao, varios centenares de personas respondieron a una convocatoria contra el racismo.

El acto institucional de Cibeles terminó sin altercados comparables a los que se producirían después junto a la Cámara Baja. Allí, quienes encabezaban la protesta de los ceutíes habían pedido desde el principio que se aparcaran los insultos y las consignas partidistas. Su intento por mantener el carácter cívico de la convocatoria quedó desbordado con la llegada de miembros de la organización neonazi Núcleo Nacional y otros agitadores de extrema derecha.

Alrededor de medio centenar de integrantes del grupo neonazi aparecieron uniformados con ropa oscura, algunos con el rostro cubierto y distintivos de la organización. En la zona también estuvieron Daniel Esteve, fundador de Desokupa, y el comisionista Víctor de Aldama. Se vieron símbolos franquistas y se escucharon proclamas como "España cristiana y no musulmana", "invasores, expulsión" o "musulmán el que no bote". El PSOE denunció después la presencia de "saludos nazis" y ultras encapuchados.

La escena siguió una estrategia conocida que consiste en entrar en una protesta ajena, ocupar el espacio más visible y convertir a la prensa en objetivo. La apropiación ultra chocó incluso con parte de los manifestantes que habían acudido a respaldar a Ceuta. Los propios convocantes trataron de frenar los insultos contra el Gobierno y varios asistentes rechazaron que aquellos grupos hablaran en su nombre.

La sociedad ceutí ya había plantado cara semanas antes a Núcleo Nacional, Alvise Pérez y el agitador ultra Vito Quiles por intentar utilizar la crisis para extender mensajes de odio.

RTVE, objetivo de los violentos

El acoso a los informadores comenzó antes de los disturbios. Un grupo rodeó a profesionales de Radio Televisión Española (RTVE) y La Sexta al grito de "televisión, manipulación" y "prensa española, manipuladora". Hubo empujones, golpes e intentos de apartar los micrófonos hasta que los agentes formaron un cordón para sacar a varios reporteros de la zona.

Antonio Gómez de Olea relató en directo para 'Malas Lenguas', en La 1 de TVE, cómo la actitud cambió en cuanto los ultras reconocieron el logotipo de la cadena pública. El periodista explicó que estaban grabando cerca de Daniel Esteve cuando comenzaron los empujones y tuvo que intervenir la Policía. "Únicamente intentábamos informar", resumió tras describir un episodio "muy violento".

El presidente de RTVE, José Pablo López, señaló después a Jesús Poveda, de 'Malas Lenguas', al equipo de 'Mañaneros 360' representado por Mikel Etxarri y al reportero de Informativos Jesús Navarro entre los profesionales hostigados durante la jornada en Madrid, Ceuta y Barcelona. "No son casos aislados", advirtió. También denunció que el señalamiento político y mediático contra los trabajadores de la corporación acaba teniendo consecuencias en la calle.

La tensión frente al Congreso estalló hacia las 21.20 horas. Cientos de personas increparon a los agentes con el grito racista "con los moros, no hay cojones" y un grupo comenzó a lanzar botellas, sillas y otros objetos contra el dispositivo. Los antidisturbios respondieron con cargas, gases lacrimógenos y pelotas de goma para despejar la Plaza de las Cortes y las calles próximas.

Varios agentes de la Policía Nacional controlan el final de la manifestación ultra por Ceuta en los alrededores del Congreso de los Diputados. Alberto Ortega / Europa Press
Varios agentes de la Policía Nacional controlan el final de la manifestación ultra por Ceuta en los alrededores del Congreso de los Diputados. Alberto Ortega / Europa Press

Cuatro manifestantes fueron detenidos, dos de ellos menores, y cuatro policías resultaron heridos. Tres sufrieron lesiones leves y un cuarto quedó pendiente de valoración, según los datos difundidos por la Delegación del Gobierno en Madrid.

 

El delegado del Gobierno, Francisco Martín, expresó su "total condena" a la violencia, deseó una pronta recuperación a los agentes heridos y agradeció el trabajo de policías, servicios de emergencia y periodistas. También separó a quienes protestaron legítimamente de quienes buscaron el enfrentamiento. "La violencia nunca es el camino y quienes a diario la azuzan son también responsables", afirmó.

 

El agitador ultra Vito Quiles buscó foco a pocos metros, en la concentración antirracista de Callao. Llegó acompañado por varias decenas de personas con banderas de España e interrumpió el acto en el que participaban Irene Montero, Ione Belarra y Serigne Mbayé, de Podemos.

El agitador ultra, Vito Quiles, intenta boicotear la concentración antirracista por Ceuta en Callao, Madrid. Mateo Lanzuela / Europa Press
El agitador ultra, Vito Quiles, intenta boicotear la concentración antirracista por Ceuta en Callao, Madrid. Mateo Lanzuela / Europa Press

Los asistentes respondieron con gritos de "fuera fascistas de nuestros barrios" mientras la Policía evitó el contacto entre ambos grupos. La provocación elevó la tensión, aunque allí no se registraron enfrentamientos físicos.

Núcleo Nacional busca foco en Barcelona

La extrema derecha repitió la maniobra en la plaza de Sant Jaume. Unas 1.500 personas acudieron a la concentración de apoyo a Ceuta y alrededor de 700 participaron en la convocatoria antirracista, situada al otro lado de un amplio cordón de los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana. Dirigentes del Partido Popular y de la ultraderecha Vox ocuparon espacios distintos dentro del primer acto.

Entre los primeros se hizo visible un grupo de Núcleo Nacional, reconocible por su ropa oscura, algunos rostros tapados y los emblemas de la organización. Sus integrantes intentaron dirigir varios cánticos y lanzaron consignas contra los musulmanes. La mayoría de la concentración no siguió esas proclamas y algunos adultos llegaron a reprenderles, según las crónicas publicadas desde Barcelona.

Miembros del grupo neonazi Núcleo Nacional, varios de ellos encapuchados, participan en la concentración de Barcelona. Lorena Sopêna / Europa Press
Miembros del grupo neonazi Núcleo Nacional, varios de ellos encapuchados, participan en la concentración de Barcelona. Lorena Sopêna / Europa Press

La tensión aumentó cuando varios simpatizantes de extrema derecha se encararon con participantes de la protesta antifascista. Los agentes intervinieron para devolverlos tras el cordón y evitar un enfrentamiento. También hubo reproches e insultos a periodistas, unos incidentes incluidos por el presidente de RTVE en su denuncia pública sobre el acoso sufrido por sus equipos.

En Sevilla, Falange Española de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (JONS) había llamado públicamente a sus seguidores a acudir a la Plaza Nueva. La concentración principal congregó allí a unas 40.000 personas y terminó sin episodios violentos comparables a los de Madrid. La inmensa mayoría de quienes salieron a apoyar a Ceuta lo hizo de forma pacífica, mientras una minoría organizada trabajaba para imponer su propaganda y amedrentar a quienes la contaban.

Pancarta de la Falange en la concentración por Ceuta de Sevilla. Joaquín Corchero / Europa Press
Pancarta de la Falange en la concentración por Ceuta de Sevilla. Joaquín Corchero / Europa Press

El hostigamiento se extendió a otros puntos. En Pamplona, varios asistentes rodearon e increparon a un equipo de RTVE hasta que periodistas de otros medios acudieron en su ayuda. En Ceuta también fue señalado un informador de la cadena pública. José Pablo López cerró su denuncia con una frase que retrata la gravedad de lo ocurrido. "Agredir a los informadores es dinamitar la democracia".

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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