El adelanto electoral anunciado por Pedro Sánchez ya ha provocado las primeras reacciones dentro del Gobierno. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha utilizado este lunes su cuenta de X para fijar el mensaje con el que el PSOE afrontará previsiblemente la campaña electoral, situando la vivienda como uno de los principales ejes de la cita con las urnas del próximo 29 de noviembre.
“Votar con V de vivienda o con B de Buitre. Esa es la disyuntiva”, ha escrito Puente después de que Sánchez comunicara su decisión de disolver las Cortes y convocar elecciones generales anticipadas.
Votar con V de vivienda o con B de Buitre. Esa es la disyuntiva.
— Óscar Puente (@oscar_puente_) October 5, 2026
La reacción del ministro se produce apenas unas horas después de que el presidente del Gobierno confirmara desde La Moncloa el adelanto electoral, una decisión que llega tras el rechazo parlamentario de los dos decretos de vivienda impulsados por el Ejecutivo. Ambos textos fueron tumbados el pasado viernes en el Congreso con los votos de PP, Vox y Junts.
El mensaje de Puente coloca así la vivienda en el centro del nuevo escenario electoral abierto por Sánchez. El Gobierno había convertido estas medidas en una de sus principales respuestas a la crisis habitacional y, tras su rechazo en el Pleno, ha decidido volver a aprobarlas y buscar una nueva votación en un escenario parlamentario diferente.
El Gobierno vuelve a llevar los decretos al Consejo de Ministros
Precisamente este lunes, a las 11:30 horas, el Consejo de Ministros tiene previsto reunirse para aprobar nuevamente los dos decretos de vivienda que fueron rechazados por el Congreso. El Ejecutivo pretende que las medidas vuelvan a entrar en vigor tras su publicación en el Boletín Oficial del Estado. La convocatoria electoral no impide al Gobierno recurrir a esta vía. Con las Cortes disueltas, el Pleno del Congreso deja de ejercer sus funciones ordinarias y es la Diputación Permanente la que asume determinadas competencias de la Cámara durante el periodo comprendido entre la disolución y la constitución de las nuevas Cortes.
Entre esas atribuciones se encuentra precisamente la posibilidad de pronunciarse sobre los reales decretos-ley aprobados por el Gobierno. Por ello, el Ejecutivo pretende aprovechar este órgano para intentar sacar adelante de nuevo unas medidas que no lograron superar la votación del Pleno.
La estrategia cambia así el escenario de la primera votación. Los decretos fueron rechazados el viernes por una mayoría formada por PP, Vox y Junts, pero ahora será la Diputación Permanente la encargada de decidir sobre su convalidación o derogación si el Gobierno los vuelve a aprobar.
La vivienda se convierte en uno de los ejes del 29-N
La intervención de Puente se produce, además, después de un fin de semana marcado por las movilizaciones relacionadas con el acceso a la vivienda. Miles de personas salieron a las calles en diferentes ciudades para reclamar medidas ante el incremento de los precios y las dificultades para acceder a una vivienda.
En Madrid, las protestas estuvieron acompañadas de una acampada en la Puerta del Sol, mientras diferentes colectivos han reclamado al Gobierno y a las administraciones públicas actuaciones para contener la situación del mercado inmobiliario.
El conflicto político en torno a los decretos también se ha desarrollado en paralelo al caso de Maricarmen, la mujer de 87 años que fue desahuciada de su vivienda en Madrid y cuya situación se convirtió en uno de los símbolos de la crisis habitacional.
En este contexto, el Gobierno había defendido los dos decretos como una respuesta a las dificultades de acceso a la vivienda. Sin embargo, las medidas no lograron reunir los apoyos necesarios en el Congreso. El primer decreto fue rechazado por 178 votos frente a 172, mientras que el segundo obtuvo 184 votos en contra y 166 a favor.
PP, Vox y Junts votaron en contra de ambos textos. La posición de Junts resultó especialmente relevante para el Ejecutivo, ya que su rechazo terminó impidiendo que el Gobierno pudiera alcanzar una mayoría suficiente para convalidar las medidas. La derrota parlamentaria abrió entonces un escenario de máxima incertidumbre sobre la continuidad de la legislatura. Durante el fin de semana, Sánchez mantuvo abierta la posibilidad de disolver las Cortes, mientras en el PSOE y en el Gobierno se extendía la opción de acudir nuevamente a las urnas.