Es tradicional en la política española que cuando un partido atraviesa una seria crisis muchos de sus dirigentes la achaquen a una mala "política de comunicación". Hace ya muchos meses, coincidiendo con la defenestración política de José Luis Ábalos, que muchos dirigentes socialistas critiquen en privado la "falta de pulso" de la dirección de PSOE.
Acostumbrado el partido al hiperliderazgo de Pedro Sánchez, el presidente siempre había tenido cerca, en la sede federal de Ferraz, un dirigente con alto perfil político: primero fue el propio Ábalos, luego María Jesús Montero.
Varios dirigentes del PSOE en el ámbito territorial consultados por 'ElConstitucional' coinciden en que el partido necesita con urgencia un "revulsivo" de cara a las elecciones generales -que se presumen en marzo- y, sobre todo, ante las municipales y autonómicas de mayo del año próximo. Como es habitual, los más críticos los socialistas de Castilla-La Mancha. "Ferraz no da la talla, no existe", zanja a 'ElConstitucional.es' un dirigente próximo a Emiliano García Page.
Torró, Mínguez, Patxi y Elma Sáiz
Pero los reproches se extiende a otros dirigentes socialistas del País Vasco, La Rioja, Cantabria y Andalucía sondeados por este medio. Todos coinciden en que el nombramiento de Rebeca Torró como secretaria de Organización -tras la caída de Santos Cerdán- fue "incomprensible". "Un inmenso error en aquel momento político en el que ya se veía la que se avecinaba", subraya uno de los consultados.
Tampoco entienden la elección de la desconocida Montse Mínguez como portavoz los lunes de la Ejecutiva Federal. Y no provocan entusiasmo tampoco los dos portavocez con mayor peso político en el PSOE: Patxi López en el Congreso y la ministra Elma Sáiz en el Consejo de Ministros.
Puente y la "bestia negra"
Y en este escenario, con la maquina electoral del PSOE recién arrancada en el Comité Federal que activó las primarias en las federaciones, bien sea por su 'locuacidad' habitual o por que haya sido mandatado para ello por el propio Sánchez, el ministro de Transportes, Óscar Puente, se ha erigido en estas últimas semanas en el referente más solvente del PSOE en estos tiempos convulsos.
'Armado' solo con sus redes sociales, ya sea en defensa de los salpicados por los casos de corrupción, sus criticas al PP por la gestión de sus comunidades autónomas en los salvajes incendios de estos días o su permanente 'marcaje' a los sucesivos escándalos que rodean a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, Puente se ha convertido en el más eficaz divulgador del argumentario socialista y en la esperanza de los miles de candidatos del PSOE que exigen dar la batalla al PP y a la ultraderecha Vox con su mismo lenguaje y 'decibelios'.
Alguno, incluso, interpretan el protagonismo del ex alcalde de Valladolid como una especie de "posicionamiento" ante un hipotético escenario de un PSOE sin Pedro Sánchez. Pero, más allá de expeculaciones, lo cierto es que Ferraz afronta un ciclo electoral decisivo para su futuro sin perfiles políticos con experiencia en elecciones. Puente la tiene, y de sobra.
Los dirigentes que le reclaman para más altas responsabilidades recuerdan su intervención en el Congreso en la fallida investidura de Alberto Núñez Feijóo. Su discurso en la tribuna supuso, según las fuentes citadas, un "subidón de adrenalina" para el PSOE. Y el propio Puente ha reconocido que desde ese momento se convirtió en la "bestia negra" de la derecha. Como ha dicho él mismo esta semana: de los "fachatrolls".
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