España sigue mirando las imágenes que dejó este miércoles una de esas tardes difíciles de olvidar. El primer eclipse total de Sol visible desde la Península en más de un siglo reunió a millones de personas alrededor de una experiencia marcada por la emoción, la divulgación científica y la normalidad. Protección Civil cerró el dispositivo especial sin incidencias relevantes pese a las grandes concentraciones y los numerosos desplazamientos.

La sombra de la Luna entró por Galicia y recorrió el norte peninsular hasta desaparecer por Baleares poco después de las 20.30 horas. Durante menos de dos minutos, el día se convirtió en noche en buena parte del país, mientras el resto del territorio contemplaba el fenómeno de manera parcial. Las nubes dificultaron la observación en algunos lugares, aunque tampoco pudieron ocultar el cambio de luz, el descenso de la temperatura y la oscuridad repentina.
Un país convertido en un gran observatorio
Plazas, playas, parques, montes y carreteras se llenaron durante horas de familias, científicos, aficionados y turistas llegados desde distintos puntos del mundo. En A Coruña, alrededor de 225.000 personas siguieron el eclipse desde espacios como Riazor, Orzán, la Torre de Hércules y el monte de San Pedro, pese a que las nubes impidieron contemplar con nitidez la corona solar. La ocupación hotelera rozó el 99% y el dispositivo municipal terminó sin problemas destacables.

Zaragoza vivió una de las imágenes más espectaculares de la jornada, con la silueta del eclipse proyectada junto a la basílica del Pilar. El Ayuntamiento había repartido 50.000 gafas homologadas y solo contabilizó cuatro asistencias por golpes de calor en una tarde con temperaturas cercanas a los 40 grados. Valdespartera reunió a unas 4.000 personas y los puentes sobre el Ebro se convirtieron en improvisados miradores antes de dar paso a los conciertos programados para el anochecer.
La misma escena se repitió en Soria, Burgos, León, Asturias, La Rioja, Castellón, Valencia y Mallorca. Cuando el Sol quedó completamente oculto, el silencio inicial dio paso a aplausos, gritos y alguna lágrima entre quienes compartían el momento. El astrónomo de la Agencia Espacial Europea Pedro García Lario había anticipado una bajada repentina de la temperatura y "una brisa un poco fantasmagórica", dos de los efectos que acompañaron a la totalidad.

La preparación previa resultó decisiva. Protección Civil había activado la fase de preemergencia del Plan Estatal General de Emergencias ante un fenómeno que podía movilizar a varios millones de personas. Los ayuntamientos habilitaron zonas de observación, reforzaron el transporte y la atención sanitaria y distribuyeron gafas certificadas, mientras planetarios, universidades y asociaciones astronómicas acercaban la explicación científica a todos los públicos.
Más de 300 atenciones con síntomas mayoritariamente leves
Los servicios sanitarios habían atendido hasta este jueves a algo más de 300 personas en once comunidades autónomas, principalmente por molestias oculares, mareos, contusiones, lipotimias y consultas relacionadas con una posible exposición al Sol. Parte del recuento incluye llamadas telefónicas para resolver dudas y asistencias vinculadas al calor o a las concentraciones.
Madrid encabezó el balance con 101 atenciones, seguida de Euskadi con 58, Murcia con 32 y Aragón con una treintena. Baleares y la Comunidad Valenciana registraron alrededor de veinte casos cada una; Asturias y Castilla-La Mancha comunicaron 18, Navarra nueve y Extremadura tres. En Cantabria aumentaron las llamadas al 112, aunque las incidencias gestionadas carecían de relación directa con el eclipse.
Los primeros balances sanitarios descartan cuadros graves. La jefa de Urgencias del Hospital Universitario Donostia, Oihana Ormazabal, ha explicado que los pacientes atendidos en Euskadi presentaban "patología leve" y ninguna lesión grave atribuible al eclipse. El Servicio Murciano de Salud tampoco ha registrado ingresos hospitalarios ni intervenciones quirúrgicas entre sus 32 asistencias.
Los especialistas recuerdan que algunas lesiones de la retina pueden manifestarse entre 24 y 48 horas después de la exposición. La aparición de visión borrosa, una mancha oscura en el centro del campo visual, alteraciones en los colores o imágenes deformadas aconseja solicitar una valoración médica. La normalidad de las primeras horas confirma que la inmensa mayoría siguió las recomendaciones y utilizó protección adecuada.

España tendrá pronto otra oportunidad para mirar al cielo. El próximo eclipse total llegará el 2 de agosto de 2027 y atravesará el sur de Andalucía, Ceuta y Melilla.
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