Iván Espinosa de los Monteros ya está oficialmente fuera del partido ultra Vox. El que fuera uno de los fundadores del partido, secretario general y portavoz parlamentario en el Congreso ha confirmado su expulsión definitiva con un vídeo publicado en redes sociales. Lo ha hecho sin una carga frontal contra Santiago Abascal, pero con un mensaje suficiente para leer el momento interno de la formación ultra. Se marcha del partido que ayudó a levantar y deja una frase abierta para el futuro: “Lo mejor está por llegar”.
La salida no ha sorprendido a nadie dentro del espacio de Vox. El expediente disciplinario estaba abierto desde marzo, después de que Espinosa se situara junto a otros críticos para pedir un congreso extraordinario y una revisión del rumbo del partido. Aquella iniciativa cuestionaba la falta de debate interno, el cierre de la organización sobre el núcleo de Abascal y la pérdida de pluralidad en una formación cada vez más controlada desde arriba.
En su vídeo, Espinosa ha mirado más al pasado que a la pelea actual. Ha recordado los inicios del partido, las campañas difíciles, la entrada en las instituciones y la etapa en la que la extrema derecha llegó a tener 52 diputados. “Hoy me han comunicado formalmente mi expulsión del partido que ayudé a crear y a crecer”, ha afirmado. “No puedo decir que me haya sorprendido, pero, la verdad, me ha dado un poco de pena”.
Adiós… y gracias.#LoMejorEstaPorLlegar pic.twitter.com/hJoIKyjbgv
— Iván Espinosa de los Monteros (@ivanedlm) July 1, 2026
El exportavoz ha elegido una despedida medida. No ha citado a Abascal, no ha entrado en reproches personales y ha colocado su mensaje en el terreno de las ideas. “Me voy del partido que ayudé a fundar, pero sigo en la defensa de las mismas ideas, sigo en la defensa de la libertad y sigo en la defensa de España”, ha dicho antes de cerrar con un “adiós y gracias”.
La vieja guardia ya no está en Vox
La expulsión de Espinosa no es un caso aislado. Es otro capítulo de las peleitas internas que arrastra la ultraderecha Vox desde las elecciones generales de 2023, cuando el partido pasó de 52 a 33 diputados y perdió buena parte de la expectativa de crecimiento que había alimentado durante años.
Desde entonces, varias figuras reconocibles del primer Vox han ido quedando fuera o perdiendo peso. Macarena Olona rompió con la dirección tras su salida de Andalucía. Javier Ortega Smith, exsecretario general y una de las caras históricas del partido, fue expulsado tras enfrentarse a la dirección por su relevo en el Ayuntamiento de Madrid. José Ángel Antelo, antiguo líder en Murcia, también quedó apartado tras chocar con Bambú. Rocío Monasterio, esposa de Espinosa y durante años rostro de Vox en Madrid, fue desplazada de la presidencia regional en 2024.
El resultado es evidente. La formación que nació con un grupo de dirigentes procedentes de distintas familias de la derecha ha ido cerrando filas en torno a Abascal y a perfiles más alineados con la dirección actual. Los nombres de Jorge Buxadé, Ignacio Garriga o Pepa Millán pesan hoy mucho más en la estructura del partido que los fundadores que protagonizaron su primera etapa parlamentaria.
Espinosa llevaba tiempo marcando distancia. En 2025 presentó Atenea, una plataforma de pensamiento que reunió a figuras de la derecha y la ultraderecha y que fue leída en Vox como algo más que un simple laboratorio de ideas. Después llegó el manifiesto crítico para reclamar un congreso extraordinario. En él se pedía abrir un debate real sobre el rumbo del proyecto y revisar la arquitectura interna del partido.
La respuesta de Vox ha sido cerrar el expediente. Pepa Millán, portavoz en el Congreso, ha despachado este jueves la salida de Espinosa como un trámite interno. “Fue un proceso que llevó a cabo el comité de garantías del partido. Poco más tenemos que aportar”, ha señalado en RNE. Acto seguido, ha cambiado de terreno para hablar de los supuestos riesgos sobre la limpieza de las próximas elecciones, una sospecha que el partido ultraderechista viene alimentando en los últimos días.
El vídeo de Espinosa tampoco despeja si su siguiente paso será político. Su “lo mejor está por llegar” ha sido leído por algunos de sus afines como algo más que una despedida. La vicealcaldesa de Toledo, Inés Cañizares, vinculada a Atenea, ha respondido con el mismo mensaje. También antiguos cargos críticos han agradecido públicamente su trabajo y han dejado abierta la puerta a un “hasta pronto”.
Vox intenta reducirlo todo a un expediente disciplinario. Espinosa, en cambio, ha convertido su salida en una pieza más del relato de los fundadores expulsados, apartados o incómodos dentro del partido de Abascal. En Bambú no han querido dedicarle más espacio. La cuenta oficial del partido tampoco ha hecho una despedida política a quien fue una de sus voces principales en el Congreso.
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