Ernest Urtasun se ha situado en las últimas semanas en el centro de la búsqueda de candidato de la izquierda alternativa para las próximas elecciones generales. Fuentes internas de Sumar consultadas por 'ElConstitucional.es' colocan al ministro de Cultura como el perfil preferido en estos momentos para encabezar la candidatura unitaria que preparan Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns.
La decisión todavía no está cerrada, tampoco existe un anuncio formal o una aceptación pública del ministro. Las direcciones implicadas quieren preservar el proceso durante agosto y esperan resolver en septiembre tanto el nombre del candidato como la marca que sustituirá o reformulará a Sumar, después de varios aplazamientos y meses sin una referencia clara tras el paso atrás de Yolanda Díaz.
El nombre de Urtasun ha ganado fuerza a medida que se reducían las alternativas. Pablo Bustinduy, la opción que generaba un consenso más amplio entre las distintas familias, ha rechazado en varias ocasiones encabezar la lista. Mónica García se concentrará en las elecciones madrileñas, Ada Colau ha descartado regresar a la primera línea y el secretario general de CCOO, Unai Sordo, pretende terminar su mandato sindical.
Verónica Martínez Barbero tampoco será la candidata a la Presidencia del Gobierno, según trasladan las fuentes consultadas. La nueva coordinadora de Movimiento Sumar mantendrá su papel al frente del partido y como portavoz parlamentaria, pero su nombre ha quedado fuera de la carrera para suceder electoralmente a Díaz.
Un favorito que todavía evita presentarse como candidato
Urtasun ha tratado hasta ahora de mantenerse fuera de cualquier proclamación. En febrero afirmó que su función sería acompañar a la persona elegida y durante la rueda de prensa celebrada este lunes junto a Antonio Maíllo volvió a evitar una respuesta definitiva.
"No voy a entrar en el juego de confirmaciones y descartes, porque esto ya lo hemos hecho demasiado en el pasado", respondió al ser preguntado por su posible candidatura. La frase no confirmó ninguna aspiración, aunque tampoco reprodujo el rechazo rotundo que sí han expresado otros nombres situados durante los últimos meses en las quinielas.
El ministro añadió que su espacio cuenta con "muchísima gente con capacidad para ejercer el liderazgo" y que él estará ayudando en todo lo posible. La prudencia responde también a la estrategia acordada entre las cuatro organizaciones, que quieren evitar otra sucesión de nombres quemados antes de iniciar una negociación formal.
Antonio Maíllo ha señalado que la militancia en uno de los partidos no será un requisito. El objetivo será encontrar a quien aporte mayor "potencialidad" al proyecto, refleje su propuesta política y consiga una conexión popular que ahora mismo la coalición no tiene asegurada.
Esa apertura permite seguir buscando perfiles en la sociedad civil, pero el progresivo descarte de las principales alternativas ha terminado reforzando una opción que ya está dentro del Gobierno, conoce la coalición y participa en sus dos estructuras más relevantes.
El puente entre los Comuns y Movimiento Sumar
Una de las principales fortalezas de Urtasun se encuentra en su doble encaje político. El ministro pertenece a la dirección de los Comuns y acaba de incorporarse también al nuevo Grupo Coordinador de Movimiento Sumar, elegido en la asamblea extraordinaria celebrada este mes.
Esa posición le permite representar al mismo tiempo a una organización territorial consolidada y al partido fundado por Yolanda Díaz. Pocos dirigentes pueden tender ese puente sin ser percibidos exclusivamente como el candidato de una sola de las cuatro fuerzas que impulsan el proceso denominado 'Un paso al frente'.
Los Comuns llevan años participando en candidaturas compartidas con Podemos, Izquierda Unida y otras formaciones. Movimiento Sumar necesita, por su parte, demostrar que conserva un papel relevante en la nueva etapa después de perder a Díaz como candidata y atravesar varios meses de crisis interna.
Urtasun se ha mantenido dentro de ambas organizaciones sin protagonizar sus enfrentamientos más ásperos. En la nueva dirección de Movimiento Sumar ocupa una posición destacada junto a Martínez Barbero y Rosa Martínez, mientras en Cataluña participa habitualmente en los órganos y actos de los Comuns.
Su elección permitiría a Movimiento Sumar conservar una referencia propia y ofrecería a los Comuns la primera candidatura estatal encabezada por uno de sus dirigentes. La fórmula deberá contar también con el visto bueno de IU y Más Madrid, que rechazan volver a construir un proyecto organizado alrededor de un solo partido.
Un diplomático con una década en Europa
Ernest Urtasun nació en Barcelona en 1982, estudió Economía y accedió por oposición a la carrera diplomática. Trabajó como asesor en el Ministerio de Asuntos Exteriores y en la Secretaría General de la Unión por el Mediterráneo antes de pasar plenamente a la política institucional.
Entre 2014 y 2023 fue diputado en el Parlamento Europeo. Allí se especializó en asuntos económicos, regulación financiera, derechos de las mujeres y política exterior, y llegó a ocupar una vicepresidencia del grupo de Los Verdes-Alianza Libre Europea.
Su trayectoria se desarrolló primero dentro de Iniciativa per Catalunya Verds y después en el espacio de los Comuns. El perfil ecologista, federalista y europeísta que construyó en Bruselas encaja con el laborismo ecosocialista que Movimiento Sumar ha asumido como definición política para su nueva etapa.
Yolanda Díaz lo eligió como portavoz de su candidatura en 2023 y Pedro Sánchez lo nombró ministro de Cultura tras la reedición del Gobierno de coalición. Desde entonces, Urtasun ha combinado su cartera con las funciones de portavoz político de Sumar, un papel que le ha obligado a intervenir sobre vivienda, corrupción, política internacional y las negociaciones con el PSOE.
Su estilo sereno y su experiencia institucional aparecen entre los argumentos que manejan quienes defienden su candidatura. Frente al desgaste sufrido por otros dirigentes, Urtasun conserva una imagen menos expuesta a los choques internos y dispone de una presencia continuada en el Consejo de Ministros.
Uno de los pocos ministros que aprueba en el CIS
El último barómetro del CIS ofrece otro dato que refuerza su posición. Urtasun obtiene una valoración media de 5,02 puntos y figura entre los tres únicos ministros que alcanzan el aprobado, junto al vicepresidente Carlos Cuerpo y Pablo Bustinduy.
La nota tiene un valor limitado para medir su capacidad electoral. El estudio pregunta por su gestión como ministro y no plantea a Urtasun como candidato a la Presidencia del Gobierno, por lo que no permite saber cuánto voto podría movilizar por sí mismo. Aun así, la valoración resulta significativa dentro de un Ejecutivo muy desgastado. El ministro de Cultura supera a dirigentes con mucha más notoriedad y evita el fuerte rechazo que acumulan otros miembros del gabinete, una circunstancia que puede resultar útil cuando la izquierda alternativa busca una cara capaz de ensanchar su base.
Su principal debilidad aparece precisamente en el otro lado de esa discreción. Urtasun carece hasta ahora de experiencia como cabeza de lista en unas elecciones estatales y nunca ha construido una relación directa con el electorado de toda España semejante a la que tuvieron Pablo Iglesias o Yolanda Díaz.
La campaña tendría que dar a conocer al diplomático y eurodiputado que existe detrás del ministro. También obligaría a convertir un perfil de negociación y portavocía en un liderazgo capaz de disputar espacio al PSOE, frenar la desmovilización y competir con una extrema derecha que sigue creciendo en los sondeos.
El complicado reencuentro con Podemos
La hoja de ruta que manejan las fuentes consultadas pasa primero por cerrar al candidato y la nueva marca entre las cuatro organizaciones que ya trabajan juntas. Después de ese anuncio se abrirían conversaciones con Podemos, que por el momento permanece fuera del proceso y mantiene una estrategia electoral propia.
La formación morada proclamó a Irene Montero como candidata a las generales en abril de 2025. La exministra ha defendido desde entonces un proyecto independiente y llegó a sostener que Sumar debería presentarse junto al PSOE porque se encuentra "más cerca de Pedro Sánchez que de Podemos".
Una negociación obligaría a revisar una ruptura que continúa muy presente. Podemos abandonó el grupo parlamentario de Sumar en diciembre de 2023 tras meses de enfrentamientos y sigue considerando que la exclusión de Montero de las listas de aquel año fue un veto político.
Los morados no aceptarían que su candidata volviera a quedar apartada como condición para alcanzar un acuerdo, por lo que cualquier candidatura compartida tendría que reconocerle un papel central. Ese punto puede chocar con un espacio que pretende llegar a la conversación con su propio cabeza de lista ya elegido.
La eventual elección de Urtasun tampoco borraría las diferencias. El ministro fue portavoz de la candidatura de Sumar en 2023, ha defendido la permanencia en el Gobierno de Sánchez y ha reprochado a Podemos algunas de sus posiciones durante la legislatura.
El desacuerdo es político y estratégico. Podemos cree que la izquierda debe mantener una autonomía mucho mayor respecto al PSOE, mientras Urtasun representa la experiencia de gobernar dentro de la coalición y disputar desde los ministerios avances parciales en vivienda, derechos laborales, cultura o políticas sociales.
Una izquierda cerca del 10% y dividida en dos candidaturas
La elección llega con la izquierda alternativa en una situación electoral muy delicada. Un promedio simple de los seis sondeos nacionales publicados entre el 1 y el 19 de julio por Target Point, el CIS, GESOP, Hamalgama, Sociométrica y NC Report sitúa a Sumar alrededor del 6,3% y a Podemos en torno al 3,2%.
La suma aritmética alcanza aproximadamente el 9,6%, aunque ese cálculo no representa una previsión de lo que obtendría una candidatura conjunta. Parte del electorado podría movilizarse con la unidad, mientras otro segmento podría abandonarla si el acuerdo no le convence.
El punto de partida queda por debajo de las elecciones de 2023, cuando Sumar reunió a Podemos y a la mayoría de las fuerzas territoriales, logró el 12,3% de los votos y consiguió 31 diputados. El último sondeo de 'Target Point' reduce ahora a Sumar a ocho escaños y a Podemos a dos si concurren por separado.
Las estimaciones de escaños varían mucho entre encuestadoras, pero la tendencia de voto es bastante más estable. La candidatura que suceda a Sumar parte cerca de la mitad del respaldo logrado por Díaz y Podemos se mueve alrededor de una cuarta parte de aquel resultado.
La división agrava el problema por el funcionamiento provincial del sistema electoral. En 2023, con más de tres millones de votos, Sumar ya quedó sin representación en las 29 circunscripciones que repartían entre uno y cinco diputados. Dos listas compitiendo por porcentajes reducidos podrían perder prácticamente todos sus votos fuera de Madrid, Barcelona y unas pocas provincias grandes.
Septiembre como última oportunidad para ordenar el espacio
Las cuatro organizaciones pretenden aprovechar agosto para cerrar discretamente las conversaciones y llegar a septiembre con una propuesta preparada. Además del candidato, tendrán que decidir la marca, el reparto de poder, el mecanismo para elaborar las listas y la participación de fuerzas territoriales como Compromís, Chunta Aragonesista o Més.
IU ha pedido acelerar porque considera que la falta de una referencia impide rentabilizar los avances conseguidos desde el Gobierno. Más Madrid quiere preservar su autonomía territorial y los Comuns trabajan al mismo tiempo para recuperar espacio en Cataluña, donde buscan una alianza más amplia ante las próximas municipales.
Movimiento Sumar necesita demostrar que ha superado sus crisis internas y que todavía dispone de capacidad para articular un proyecto estatal. La elección de Urtasun ofrecería una salida compartida a varias de esas necesidades, pero también concentraría sobre un dirigente poco probado la tarea de reconstruir un espacio que ha perdido votos, organización y confianza.
El ministro seguirá durante el verano evitando confirmar una carrera que todavía depende de varias direcciones. En septiembre, las organizaciones deberán decidir si convierten su nombre en una propuesta formal y, una vez resuelto ese paso, sentarse con un Podemos que ya tiene candidata y que esta vez no aceptará comenzar la negociación dejando a Irene Montero fuera del campo.
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