Gabriel Rufián ha valorado este miércoles de forma positiva la reforma laboral que impulsó el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez y Unidas Podemos, pese a que su partido votó en contra cuando se aprobó en el Congreso en febrero de 2022. El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que entonces llegó a calificar la norma de "maquillaje", sostiene ahora que "fue buena" por la evolución del empleo.
"La reforma laboral fue buena, tanto en cuanto hay muchísima gente trabajando, más que nunca, pero sigue siendo superprecario el mercado laboral, sigue siendo baratísimo despedir a la gente de forma abusiva", ha afirmado a las puertas del Ateneo de Madrid, preguntado por la huelga general convocada para el próximo 11 de noviembre.
El dirigente republicano ha asegurado que estará "a favor de cualquier reivindicación laboral" y ha insistido en que sigue habiendo "muchísima precariedad". Sus palabras combinan una valoración favorable de la norma con críticas a problemas que su partido ya señalaba en 2022, cuando defendió que la reforma no iba lo suficientemente lejos.
La hemeroteca, sin embargo, deja un contraste con el tono que utilizó entonces. Rufián rechazó la reforma, cuestionó la negociación del Gobierno con los empresarios y cargó contra la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, principal responsable de un acuerdo alcanzado con los sindicatos y la patronal.
Del "maquillaje" al reconocimiento
"La reforma laboral ni tan solo es una reforma, es un maquillaje", dijo Rufián antes de la votación. ERC reprochaba al Ejecutivo que hubiera cerrado el texto con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y los sindicatos sin aceptar después los cambios que reclamaban los republicanos en la negociación parlamentaria.
Entre sus exigencias figuraban una mayor indemnización por despido, la recuperación de los salarios de tramitación y más herramientas para frenar expedientes de regulación de empleo que consideraba abusivos. También reclamaba reforzar la Inspección de Trabajo y dar prevalencia a los convenios autonómicos.
Rufián dirigió una parte de sus críticas a Yolanda Díaz, a quien acusó de impulsar un proyecto "personalista". "ERC no negocia ni vota proyectos personales", llegó a advertir. Ya durante el debate en el Congreso, comparó la norma con la que, según él, habría pactado el entonces líder de Ciudadanos. "La dura verdad es que esta reforma es exactamente la que hubiera negociado y votado Albert Rivera de haber sido vicepresidente", afirmó.
El 3 de febrero de 2022, los 13 diputados de ERC votaron en contra de convalidar el decreto. También lo hicieron el PP, Vox, PNV, EH Bildu, Junts, la CUP y el BNG, entre otros. En el lado del sí estuvieron PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos y otras formaciones que permitieron al Ejecutivo reunir una mayoría distinta a la de su investidura.
La votación se resolvió por un único voto de diferencia, con 175 a favor y 174 en contra. Los dos diputados de Unión del Pueblo Navarro (UPN), cuyo partido había pactado apoyar la reforma, votaron finalmente en contra. El sí emitido telemáticamente por error por el diputado del PP Alberto Casero resultó decisivo para que la norma saliera adelante.
La reforma, pactada entre el Gobierno, CCOO, UGT y las organizaciones empresariales CEOE y Cepyme, limitó el uso de contratos temporales, eliminó el contrato por obra y servicio y reforzó la contratación indefinida. También recuperó la prórroga de los convenios colectivos mientras se negocia su renovación y dio prioridad al convenio sectorial sobre el de empresa en materia salarial.
La temporalidad descendió de forma acusada tras su entrada en vigor, aunque sigue abierto el debate sobre la calidad del empleo, la duración de las jornadas y el uso de los contratos fijos discontinuos. La última Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística sitúa la ocupación en 22,85 millones de personas en el tercer trimestre de 2026, con 2,59 millones de personas desempleadas. La evolución del empleo responde a varios factores económicos, además de los cambios legales.
Las declaraciones de Rufián llegan en plena precampaña para las elecciones generales del 29 de noviembre y después del acuerdo alcanzado entre ERC y Podemos. Los morados no presentarán candidatura propia en Cataluña y apoyarán allí a los republicanos, mientras Rufián compartirá actos con la candidata de Podemos, Irene Montero, fuera de la comunidad.
Montero formaba parte del Gobierno de coalición que aprobó aquella reforma y Unidas Podemos votó a favor de convalidarla. Ahora, ambas formaciones defienden una agenda compartida centrada en la vivienda, los salarios y los derechos laborales, a una semana de la huelga general convocada por CCOO, UGT y otras organizaciones.