Pedro Sánchez ha acusado este domingo a la derecha de intentar bloquear el voto de unos 400.000 descendientes de españoles exiliados durante el franquismo y ha pedido al Tribunal Supremo que frene lo que calificó como un “intento de atropello”.
El presidente del Gobierno lanzó la petición en un mitin en Ponferrada y situó en el centro del choque la llamada ley de nietos, una vía que, según su planteamiento, podría permitir a ese colectivo acogerse al derecho de voto. Sánchez sostuvo además que estos ciudadanos ya participaron en varias elecciones desde 2023.
“Desde aquí pido al Tribunal Supremo que frene este intento de atropello de Feijóo y Abascal porque en una democracia el derecho al voto no se prohíbe, se garantiza”, afirmó Sánchez, en un mensaje dirigido a la cúpula de PP y Vox. La frase elevó el tono del acto, aunque no aclaró por sí sola qué decisión concreta tendría que adoptar ahora el alto tribunal.
El líder socialista defendió la participación de esos descendientes y contrapuso su situación con la de los “nietos del régimen franquista”, al plantear la pregunta de si unos podrán votar mientras otros no. Esa comparación, sin embargo, forma parte de su acusación política y no sustituye a ningún pronunciamiento institucional sobre el censo o el procedimiento electoral.
Sánchez enmarca el choque como una pulseada entre avances y reacción
Durante su intervención, el presidente apeló a la “fuerza de la gente” para sostener un Ejecutivo progresista frente a un eventual gobierno de PP y Vox, al que describió como un proyecto de “reacción, recortes y mucho rencor”.
También afirmó que “huele a naftalina” el proyecto de Abascal y Feijóo y reclamó “cuatro años más de avances y menos insultos” por parte de la derecha y la ultraderecha. Por ahora, el conflicto queda abierto entre la denuncia política y la eventual respuesta del Tribunal Supremo.
