ElConstitucional.es ha tenido acceso a los audios íntegros de la declaración de José Luis Rodríguez Zapatero ante el juez José Luis Calama, una comparecencia de más de dos horas en la que el expresidente negó cualquier intervención en el rescate de 53 millones de euros concedido a Plus Ultra durante la pandemia, defendió la legalidad de su actividad profesional y evitó pronunciarse, por ahora, sobre las joyas incautadas en su despacho.
La declaración arrancó precisamente por ese asunto. “Y ahora vamos a las dichosas joyas”, introdujo Calama nada más comenzar el interrogatorio, antes de recordar que el recurso presentado por la defensa no tenía efectos suspensivos. Zapatero optó por guardar silencio en esa pieza separada, abierta por presunto delito fiscal y contrabando: “No deseo prestar declaración por el recurso que se ha presentado”. Su defensa, al final de la comparecencia, avanzó que estarán en disposición de dar explicaciones en “una semana o diez días, como máximo”.
“No hablé con nadie del sector público”
El núcleo de la declaración estuvo en la relación entre Zapatero, Julio Martínez Martínez, la consultora Análisis Relevante y Plus Ultra. El juez expuso la tesis de la investigación: que Análisis Relevante pudo utilizarse para canalizar comisiones vinculadas a un presunto tráfico de influencias. Calama citó mensajes de terceros en los que se hablaba de la “vía Zapatero”, del “pana Zapatero” o de una supuesta llamada de once minutos con Julio Martínez Sola, presidente de la aerolínea.
Zapatero lo negó de forma tajante. “No tuve ninguna intervención, no hablé con nadie, absolutamente con nadie del sector público sobre el rescate de Plus Ultra. Y eso es una verdad incuestionable”, respondió. El expresidente añadió que “no ejercí ni la más mínima influencia, ni nadie me lo pidió” y defendió que los trabajos realizados para Análisis Relevante fueron una actividad profesional “como he hecho para otras consultoras”. Sobre las conversaciones intervenidas a otros investigados, se desmarcó: “Yo no puedo hacerme responsable de lo que digan terceros”.
El juez sí puso el foco en la falta de rastro documental de esa relación profesional. Zapatero reconoció que no hubo contrato escrito con Análisis Relevante y que los encargos se hacían verbalmente, por la confianza que mantenía con Julio Martínez. Calama le insistió en que, en una relación de consultoría, lo habitual sería que hubiera correos, encargos concretos, honorarios pactados y trazabilidad desde la petición del cliente hasta el informe final. El expresidente respondió que la comunicación era “fluida” y verbal, y que los informes tenían un carácter general de geoestrategia, geoeconomía y análisis político, no documentos hechos a medida para cada cliente.
La llamada al Santander
Uno de los puntos más delicados fue la llamada al Banco Santander. Zapatero admitió que contactó con Juan Manuel Cendoya, entonces alto directivo de la entidad, para que atendiera a representantes de Plus Ultra, pero rechazó que aquello tuviera relación con el rescate público. “Yo me limité a llamar al señor Cendoya para que les atendiera”, explicó. Preguntado por su abogado, precisó que no orientó la petición hacia una financiación concreta: “No, en absoluto. Yo simplemente me limité a hacer la llamada para ver si les podía atender”.
El expresidente también negó haber contactado con responsables de la SEPI, con miembros del consejo gestor del fondo de rescate o con cargos públicos para acelerar la ayuda. Según su versión, no conocía en aquel momento a los propietarios ni a los directivos de Plus Ultra y no tuvo una comida con el presidente de la aerolínea hasta 2024. “Nunca me dirigí a nadie de la SEPI para nada”, sostuvo durante el interrogatorio de su defensa.
“Sí, he apoyado a mis hijas”
Calama también preguntó por la participación de sus hijas, Laura y Alba, a través de su empresa, en trabajos vinculados a Análisis Relevante. Zapatero no esquivó ese punto. “Sí, he apoyado a mis hijas”, afirmó ante el juez, antes de defender que “trabajan bien”, que tienen trabajadores y que, precisamente por ser quienes son, nunca han concurrido a contratos públicos ni han firmado con ninguna administración.
La investigación ha acabado alcanzando también a sus hijas y a su secretaria, Gertrudis Alcázar, citadas como investigadas después de la declaración del expresidente. En el audio, Calama ya había advertido al inicio de la comparecencia de que algunas preguntas podían afectar a su familia y le recordó su derecho a no contestar en esos casos.
Portonovo, Dubái y las sociedades offshore
La segunda parte de la declaración dejó uno de los intercambios más llamativos. Calama preguntó por una comida en el restaurante Portonovo, cuya reserva habría partido del entorno de Zapatero y se habría gestionado a través de su secretaria y uno de sus escoltas. El juez vinculó esa comida con mensajes posteriores sobre la constitución de una sociedad en la zona franca de Dubái y calificó el episodio de “llamativo”.
Zapatero no pudo aclarar si acudió a esa comida. “No lo puedo, no lo recuerdo, con sinceridad, señoría”, respondió. El juez le pidió revisar su agenda y el expresidente se comprometió a hacerlo. “Lo voy a comprobar, no se preocupe”, dijo. Calama insistió en que el asunto era “muy comprometido” porque, según la hipótesis de la investigación, podía conectar una reunión organizada desde su entorno con la creación de una sociedad en Emiratos y con un contrato del 1% vinculado a Plus Ultra.
Ahí Zapatero fue especialmente rotundo. “Yo no he hablado nunca en mi vida con nadie de una sociedad offshore y es que ni sé lo que es”, aseguró. También explicó que no usa correos electrónicos porque toda esa gestión la lleva su secretaria. El juez, por su parte, le recordó que las agendas de un expresidente suelen ser minuciosas y que ahí debería poder comprobarse si estuvo o no en aquella comida.
Antes de terminar, Zapatero quiso dar un paso más sobre la sospecha de bienes o sociedades fuera de España. Ofreció presentar un escrito para autorizar lo que llamó “levantamiento del velo universal” y permitir que se investigue “fuera de España, en todo el mundo” si tiene alguna sociedad, bien o activo. Calama aceptó que lo presentara, aunque le advirtió de que, en términos generales, quienes manejan dinero fuera no siempre aparecen formalmente como propietarios o administradores.
La Fiscalía pidió para Zapatero comparecencias quincenales, retirada de pasaporte y prohibición de salida del territorio nacional. Varias acusaciones populares llegaron a solicitar prisión provisional. Su defensa se opuso “de forma muy radical” a cualquier medida restrictiva y defendió que el expresidente ha estado siempre a disposición del juzgado. Zapatero terminó la declaración sin medidas cautelares, con la causa principal abierta y con la explicación sobre las joyas pendiente para los próximos días.
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