El exgerente del PSOE, Mariano Moreno, aseguró este miércoles ante el Tribunal Supremo que el partido “nunca” utilizó billetes de 500, 200 o 100 euros para reintegrar gastos al exministro José Luis Ábalos ni a su exasesor Koldo García. Su testimonio se enmarca en el juicio por las presuntas irregularidades en la contratación de material sanitario durante la pandemia.
Durante su declaración, Moreno fue contundente al explicar el funcionamiento de la tesorería del partido. “Nunca pedimos ni billetes de 500 euros, ni de 200 euros, ni de 100 euros”, afirmó, subrayando que el dinero en efectivo se solicitaba siempre a través de la entidad bancaria vinculada a la cuenta de funcionamiento del PSOE, que enviaba el efectivo mediante empresas de seguridad privada.
El exgerente defendió además que existía un control riguroso de los gastos, independientemente del método de pago. Según detalló, “el 99,4%” de los desembolsos se realizaban por transferencia bancaria, mientras que el uso de efectivo era mínimo. En todos los casos, insistió, las liquidaciones iban acompañadas de justificantes y recibos que acreditaban los gastos realizados.
En relación con el exministro Ábalos, Moreno explicó que las liquidaciones seguían el mismo procedimiento que para el resto de cargos del partido. En este sentido, indicó que el propio Ábalos autorizaba sus gastos y los de su equipo en la Secretaría de Organización, “igual” que hacían otros responsables orgánicos dentro del PSOE.
El testigo también señaló que toda esta documentación ha sido remitida a la investigación judicial que dirige el juez Ismael Moreno en la Audiencia Nacional, en el marco de una pieza del conocido como caso Koldo, que analiza los pagos en metálico realizados por el partido entre 2017 y 2024 para devolver gastos anticipados.
Preguntado por posibles gastos llamativos, Moreno mencionó una comida de más de 700 euros como el importe más elevado que recordaba. Según explicó, se trataba de un encuentro con unos catorce comensales durante la precampaña electoral gallega de 2020, un gasto que, a su juicio, resultaba “razonable” en ese contexto.