La empresaria Carmen Pano ha reiterado este jueves ante el Tribunal Supremo que realizó dos entregas de 45.000 euros en efectivo en la sede del PSOE en la calle Ferraz, en referencia de su relación con el empresario Víctor de Aldama y los negocios vinculados a Claudio Rivas. Según su declaración, el dinero procedía de transferencias que recibía en sus cuentas, que posteriormente retiraba en efectivo para entregarlo a Aldama, quien, según su versión, le indicaba el destino. Pano ha detallado además que una de las entregas la realizó en taxi y otra con la ayuda del chófer Álvaro Gallego.
En paralelo, el PSOE ha rechazado de forma contundente cualquier vinculación con prácticas de financiación ilegal. Desde el partido insisten en que no existe constancia de la recepción de dinero en efectivo en Ferraz en los términos descritos y subrayan que las declaraciones forman parte de un procedimiento judicial en curso que debe ser esclarecido con pruebas. La investigación, que afecta también al exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el propio Aldama, sigue abierta a la espera de nuevas diligencias y valoraciones judiciales.
En su declaración, Carmen Pano detalló el funcionamiento de la supuesta operativa económica, explicando que recibía transferencias en sus cuentas vinculadas a su empresa por parte de Claudio Rivas, retiraba posteriormente el dinero en efectivo y lo entregaba a Víctor de Aldama. Según su versión, estas entregas estaban relacionadas con gestiones para la obtención de una licencia en el ámbito de los hidrocarburos, un negocio en el que también participaba su entorno más cercano.
La empresaria también describió la relación con Aldama como inicialmente personal, al haber sido pareja de su hija, y posteriormente profesional. En este contexto, aseguró que fue ella quien facilitó el contacto entre Aldama y Rivas, en una reunión que comenzó abordando inversiones en restauración y derivó hacia proyectos energéticos. Según su testimonio, la sociedad creada para estos fines quedó formalmente a nombre de su hija, aunque el control efectivo recaería en otros socios.
Además, Pano vinculó estas operaciones con supuestas contraprestaciones políticas, al señalar que Aldama le habría trasladado que el entonces ministro José Luis Ábalos “quería una casa”, en referencia a la adquisición de un inmueble en La Alcaidesa (Cádiz). Según su relato, esta operación inmobiliaria formaría parte de los acuerdos ligados a la concesión de la operadora de hidrocarburos.