Ayuso y Feijóo deberían tomar nota de la responsable dimisión de Montse Mínguez: el alcalde de Móstoles (PP) denunciado por acoso sexual y laboral todavía no ha dimitido

El periodista Hugo Pereira, director de ElConstitucional.es
16 de octubre de 2026 a las 19:56h
Isabel Díaz Ayuso y Alberto Nuñez Feijóo en Las Ventas el pasado lunes 12 de octubre (i); y el alcalde de Móstoles, Manuel Bautista (d). Elaboración propia (Imágenes de Europa Press)
Hugo Pereira, Director de ElConstitucional.es

Que un político o una política dimita en España, ya saben ustedes, no es habitual. Y cuando ocurre se convierte, increíblemente, en noticia. Es decir, cuando un político asume responsabilidades, cuando actúa con coherencia o incluso con valentía, porque dejar un puesto de trabajo —máxime uno con una enorme exposición pública y cuya dimisión va a ser comentada por todos los medios de comunicación— requiere también valentía, eso merece ser reconocido.

Y eso es lo que ha ocurrido este viernes con Montse Mínguez, portavoz del Partido Socialista y una de las caras más visibles del PSOE. Una dimisión que, insisto, hay que ensalzar. Montse Mínguez no ha cometido ningún delito. No está siendo investigada por absolutamente nada y no tiene ningún problema con la Justicia. El negocio inmobiliario que ha generado esta polémica no es suyo, sino de su pareja.

Es evidente que políticamente, y más todavía en campaña, la situación podía resultar incómoda. Que la pareja de una dirigente de un partido que defiende regular el negocio inmobiliario tenga precisamente una actividad vinculada a ese sector puede generar una contradicción difícil de explicar en plena precampaña de unas elecciones generales que desembocarán en las urnas el próximo 29 de noviembre.

Pero una cosa es eso y otra muy distinta atribuirle a Montse Mínguez las actividades profesionales de su pareja. Lo que haga la pareja de una persona no determina automáticamente lo que esa persona piensa, defiende o hace políticamente, salvo que exista alguna conexión entre esa actividad privada y su responsabilidad pública. Y, en este caso, no parece existir ninguna.

Tampoco estamos ante una dirigente que haya salido públicamente a defender o ensalzar la actividad de su pareja. No ha ocurrido como, por ejemplo, con Isabel Díaz Ayuso y Alberto González Amador, a quien la presidenta madrileña defendió inicialmente presentando su situación como un simple conflicto con Hacienda. Después hemos sabido que la cuestión era bastante más seria y que González Amador irá a juicio por distintos delitos, entre ellos presunta falsedad documental.

En el caso de Montse Mínguez, insisto, no existe nada parecido. No está imputada, no está investigada y no tiene ningún tipo de problema con la Justicia. Lo que había era una incoherencia política difícil de gestionar en una precampaña electoral. Y ante esa situación ha decidido dimitir. Por eso creo que hay que reconocerlo.

Ahora bien, además de ensalzar una dimisión cuando se produce, también hay que pedir coherencia al resto de partidos. Y, en este caso, el Partido Popular de Madrid y el Partido Popular a nivel nacional deberían tomar nota. Porque quien sí tiene actualmente un problema con la Justicia es un político del PP madrileño que sigue en activo y continúa siendo alcalde: el alcalde de Móstoles, Manuel Bautista.

Existe una denuncia contra él presentada, ni más ni menos, por una exedil del propio Partido Popular. No por alguien de la oposición, sino por una antigua concejala de su mismo partido. Una denuncia por presunto acoso sexual y laboral sobre la que existe una investigación todavía en una fase inicial. Y, mientras tanto, Manuel Bautista continúa siendo alcalde de Móstoles. Eso sí que me parece una vergüenza.

El Partido Popular saldrá ahora, lógicamente, porque está en la oposición, a utilizar la dimisión de Montse Mínguez políticamente. Dirá: “Miren, Montse Mínguez ha dimitido”. Bueno, pues muy bien. Pero antes de utilizar esa dimisión durante la campaña electoral, que tome nota. Que tome nota el Partido Popular de Madrid de Isabel Díaz Ayuso y que tome nota también la dirección nacional del PP.

Tienen en sus filas al alcalde de Móstoles, uno de los municipios más importantes de la Comunidad de Madrid, afectado por una denuncia por presunto acoso laboral y sexual presentada por una exconcejal de su propio partido. Y sigue en el cargo.

Por tanto, además de utilizar la dimisión de Montse Mínguez durante la precampaña y la posterior campaña electoral, el Partido Popular debería presionar al alcalde de Móstoles para que dimita de una vez por todas ante unos hechos denunciados de enorme gravedad.

Hay que ensalzar la valentía y la asunción de responsabilidades venga del partido político que venga. Y, precisamente por eso, también hay que exigir que el resto de formaciones tomen nota cuando tienen situaciones mucho más graves dentro de sus propias filas. Eso es lo que debería hacer ahora el Partido Popular antes de utilizar electoralmente la dimisión de Montse Mínguez.

Que tome nota el Partido Popular.

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