Nadie puede poner en duda que la noticia más importante de los últimos días y la que copa todos los titulares nacionales, y muchos internacionales, es la imputación por parte de la Audiencia Nacional de José Luis Rodríguez Zapatero, figura relevante por haber sido Presidente del Gobierno de España entre los años 2004 y 2011, y ser un referente político no solamente para su partido sino para la izquierda en general. No tenemos más que escuchar la intervención de Rufián diciendo “gracias a el los nuestros duermen en casa”.
La realidad es que su legado político, coincidas o no ideológicamente con él, contiene algunas cuestiones de mucha importancia como fue anunciar el final de ETA, aunque después este asunto se haya manipulado para hacerse con la autoría del fin de la banda, algo que no es cierto y que falta al respeto a todos los que participaron en esa lucha antes de su gobierno. ETA cayó después de años de lucha de muchos profesionales en diferentes ámbitos y el final en su gobierno es una cuestión de coincidencia en el tiempo, nada más.
Otras cuestiones importantes, esas sí promovidas durante su gobierno, fueron la Ley de Dependencia, el Permiso de Paternidad, la Ley Antitabaco, la Ley contra la Violencia de Género, la controvertida Ley de Memoria Histórica o la regularización de inmigrantes. Sin duda un legado político importante, aparentemente con mayor coherencia que los demás.
Con la imputación de esta semana también han salido a la palestra sus hijas, lamentablemente mezcladas en actividades de su padre y que están comenzando a pagar las consecuencias, tanto en una visibilidad negativa como en la probable imputación futura en algunos de los asuntos relacionados con el cabeza de familia. Aunque tengo que reconocer que al documentarme para escribir el artículo me he fijado en el lugar en el que han cursado sus estudios y he comenzado a perder la fe en esa coherencia aparente. Lo estatal para los demás y para los míos lo privado. Y aquí me mojo diciendo que el envío de sus hijos a universidades privadas no solamente está relacionado con las posibilidades económicas, sino que, habitualmente, está relacionado con la incapacidad de superar las pruebas de acceso a las universidades públicas, que deben superar todos los hijos del resto de los españoles.
Aclarado su legado, me gustaría escribir algo sobre su trayectoria profesional y política. Estudió Derecho en la Universidad de León y allí conoció a Sonsoles Espinosa Díaz, con la que contraería matrimonio en 1990. Se afilió al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en el año 1979, en su León natal. Al finalizar su carrera, en 1982, fue contratado como profesor colaborador de Derecho Constitucional y solicitó sucesivas prórrogas que le permitieron librarse del servicio militar obligatorio. En 1986, tan solo cuatro años después de finalizar sus estudios, obtuvo un escaño de diputado nacional por León. Y desde aquel momento, su única ocupación ha sido la política, es decir, desde los 26 hasta los 66 años no se le conoce otra profesión.
Y ustedes se preguntarán ¿por qué este repaso a la vida de José Luis Rodriguez Zapatero?. Pues el motivo es muy sencillo, intentar aclarar el motivo por el cual todos los medios, las redes sociales y todo aquel que quiere aportar algo a este asunto, sea bueno o malo, no intentan siquiera entrar en el fondo de la cuestión, en aquello que es realmente importante.
En estos días he podido observar periodistas, actuando con sus “estómagos agradecidos”, dedicados a una defensa a ultranza sin ponerse colorados, periodistas y tertulianos fanáticos defendiendo un “lawfare”, ese que sacan cada vez que uno de los suyos es imputado en algo, obviando que para ser imputado tienen que existir, al menos, indicios razonables de delito, algo que parece que en el auto está bien argumentado por el juez Calama.
También he podido observar a periodistas convertidos en expertos juristas, a periodistas aludiendo a un golpe de Estado Judicial, siempre en contra de los suyos y así podría relatar miles de intervenciones y publicaciones ciertamente vergonzosas, tanto en un bando como en el otro de la política nacional. Cuando la justicia realiza su trabajo lo único realmente valorable sería dejarla trabajar con tranquilidad.
Llegados a este punto pongamos los argumentos encima de la mesa. Yo actúo como consultor privado en aquella materia a la que he dedicado mi vida profesional, atesorando los conocimientos sobre la materia, tanto en mi preparación académica como en el desarrollo de esas labores durante años. ¿En qué labor profesional se ha desarrollado Zapatero?, ¿de qué puede asesorar?, ¿cuál es su verdadero valor?. Pues las contestaciones a todas estas preguntas las conocemos todos, no creo que nadie dude al contestar alguna de ellas. El verdadero valor del Sr. Zapatero no son sus conocimientos de ningún ámbito profesional, su verdadero valor es el conocimiento de las informaciones que han pasado por sus manos en el desarrollo de su labor política y la capacidad de seguir relacionándose con aquellos que ahora ocupan los puestos políticos relevantes.
Dejen ustedes de analizar aquello para lo que no están preparados, de intentar engañar al ciudadano con interpretaciones de uno u otro bando, la realidad, la triste realidad, es que su valor solamente es el de poder ejercer influencia sobre los que dirigen el país en beneficio propio o ajeno, el de manejar sus contactos para beneficiar negocios propios o ajenos, el disponer incluso de una sede, una secretaria y una escolta que pagamos todos los españoles.
Su único valor es su capacidad en relación con el puesto ocupado, sus conocimientos y contactos. La pregunta que me hago yo, en relación con las restricciones que otros tenemos después de dejar nuestra actividad profesional, es por qué ellos no tienen las mismas. Es necesaria una legislación al respecto en la que se deje absolutamente claro cuáles deben ser las actividades que puede realizar un ex presidente del gobierno y ninguna debería ser dedicarse a negocios privados, ya tienen bastantes beneficios cuando lo son y cuando dejan de serlo, que mínimo que después se mantengan en una absoluta inactividad remunerada. El problema es que se acostumbran a vivir con unos gastos que cuando se retiran no pueden mantener y esto da lugar a este tipo de asuntos.
Por cierto, he visto también y escuchado la pena porque sus hijas estén siendo también juzgadas por la opinión pública y, posiblemente, por la justicia. Miren señores, dejen ya de reírse de todo el mundo. Mientras estas señoritas montaban una empresa por ser quienes eran, y comenzaban a facturar cifras millonarias, algo que yo no he sido capaz de hacer en todos los años al frente de mi empresa, trabajando duro de mañana a noche, los demás mortales trabajaban por sueldos recortados, con horarios importantes y sacrificios muchos. Mientras ellas se podían permitir cuestiones relacionadas con sus beneficios en estas empresas trampa, mi hija, con un CV a años luz de las dos juntas, tiene que trabajar por un sueldo justito. Dejen ya de reírse porque ellas están siendo analizadas por méritos propios y de papá y están siendo víctimas, conscientes o inconscientes, teniendo ya más de treinta años las dos, de haber abusado del sistema y de su posición de privilegio.
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