Feijóo se pone 'chulo' con Marruecos para desgastar a Sánchez: ¿se habrá parado a pensar el lío en el que está metiendo a España si logra ser Presidente?

El periodista Hugo Pereira, director de ElConstitucional.es
11 de septiembre de 2026 a las 16:45h
El presidente del Partido Popular, Alberto Núlez Feijóo. Eduardo Parra / Europa Press
Hugo Pereira, Director de ElConstitucional.es

Alberto Núñez Feijóo no iba a ser menos que Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Ayuso dijo recientemente en una entrevista que España tenía que romper relaciones con Marruecos y se quedó tan pancha, como se dice coloquialmente. Lo digo porque creo que Isabel Díaz Ayuso, con esas hipérboles a las que nos tiene acostumbrados, no piensa realmente en las consecuencias que pueden derivarse de sus palabras.

Pero Alberto Núñez Feijóo dijo: yo no voy a ser menos. ¿Qué hizo el Partido Popular? Pues, como dice el titular de este videoblog —disculpen el coloquialismo, pero para que nos entendamos a la perfección—, quiso ir de chulo con Marruecos. La posición del PP se refleja en su propio comunicado. Después de que Isabel Díaz Ayuso dijera que había que romper relaciones con Marruecos, el propio Alberto Núñez Feijóo afirmó textualmente: “Marruecos es responsable de lo ocurrido por acción u omisión”.

Bueno, pues ahora el Partido Popular va, como se dice coloquialmente, de chulo con Marruecos. Y la pregunta es: ¿se habrá parado a pensar Alberto Núñez Feijóo, líder nacional del Partido Popular y posible futuro presidente del Gobierno de España —veremos si lo logra—, en las consecuencias de sus palabras? Creo que no. Creo que todavía en el PP no son conscientes de cómo funcionan realmente las relaciones con Marruecos.

Cualquier periodista que tenga fuentes en el Gobierno de España, tanto en el actual como en gobiernos anteriores, lo sabe. Es más, Feijóo puede preguntárselo a José María Aznar o a Mariano Rajoy, expresidentes del Gobierno. Que les pregunte cómo funciona esto de las relaciones con Marruecos y que le cuenten la verdad. Porque la verdad es la siguiente: Marruecos, mal que nos pese, tiene la sartén por el mango.

¿Marruecos es una democracia? No. Marruecos no es una democracia, evidentemente. Es un país cuyo Gobierno utiliza a su propia población civil, a ciudadanos marroquíes que buscan legítimamente un futuro mejor en España, como instrumento de presión sobre nuestro país. Y ellos no tienen la culpa. Los españoles también emigramos durante la dictadura de Franco buscando un futuro mejor fuera de España. Muchos marroquíes hacen exactamente eso: buscan una vida mejor. No se puede criminalizar a personas por intentar buscar un futuro mejor, ni hacerlas responsables de que su Gobierno las utilice para presionar políticamente a España.

Pero esa es la realidad. Marruecos tiene, insisto, la sartén por el mango. ¿Qué está haciendo entonces Alberto Núñez Feijóo? ¿Intentar enfadar cuanto más mejor —como diría Rajoy— a Marruecos para que, si algún día consigue ser presidente del Gobierno, tengamos una crisis migratoria como la actual en Ceuta multiplicada por diez?

Porque puede ocurrir. Si Feijóo consigue enfadar mucho a Marruecos y Ayuso consigue enfadar mucho a Marruecos, les voy a contar la realidad aunque sea políticamente incorrecta: Marruecos puede abrir todavía más la frontera. Y en lugar de encontrarnos con 80.000 ciudadanos marroquíes intentando llegar a España, podemos encontrarnos con 300.000. Y ya no solamente en Ceuta o Melilla, sino también en las costas de Málaga, Granada o Cádiz.

Ojo, porque quizá el Partido Popular, Feijóo y también Ayuso, con tanta verborrea y tanta hipérbole, no se hayan parado a pensar en las consecuencias. Y esas consecuencias quizá ni siquiera sean contraproducentes para ellos políticamente. Pueden ser contraproducentes para España, para nuestros intereses como país.

Por tanto, tanto que dicen defender España y tanto patriotismo del que presumen, que piensen también qué consecuencias pueden tener sus palabras para España. Porque Marruecos puede abrir la frontera y podemos encontrarnos con cientos de miles de personas intentando entrar en nuestro país. Personas que, insisto, buscan legítimamente un futuro mejor y que no pueden ser criminalizadas por ello.

¿Qué va a hacer Feijóo en ese caso? ¿Mandar a todo el Ejército español para impedirlo? Porque no hay Ejército español capaz de contener la entrada simultánea de 300.000 personas. ¿Qué va a hacer el Ejército? ¿Dispararles? ¿Disparar contra 300.000 ciudadanos marroquíes que intentan entrar en España? No sé cuál es la solución que propone Alberto Núñez Feijóo.

Pero hay algo que debería entender: en política exterior, a veces, la chulería no vale. A veces hay que tragarse palabras. Y eso es lo que intenta hacer el Gobierno de España. Mejor o peor. Se le pueden criticar muchas cosas, desde luego, entre ellas la previsión ante esta crisis. Pero lo que no se le puede reprochar es que aplique diplomacia en este asunto y que no cargue contra Marruecos todo lo que quizá les gustaría al PP o a Vox.

Porque hay cosas que un Gobierno no puede hacer por mucho que políticamente le apetezca hacerlas, sencillamente porque serían perjudiciales para España y podrían agravar todavía más la situación.

Esa es la realidad. Entonces, ¿cuál es la solución que propone Feijóo? ¿Enfadar mucho, mucho, mucho a Marruecos para que, si algún día llega a gobernar, la crisis migratoria sea todavía peor que la actual? ¿Para que haya todavía más personas intentando entrar en España y la situación sea aún más difícil de gestionar? ¿Eso es lo que busca?

Creo, insisto, que Feijóo no está siendo consecuente o, directamente, no ha pensado en las consecuencias de sus palabras. Y Ayuso, mucho menos. La diplomacia es necesaria, más todavía en este caso, cuando Marruecos, mal que nos pese, tiene la sartén por el mango.

Que Feijóo le pregunte a Aznar. Que le pregunte a Mariano Rajoy. Seguro que ambos pueden contarle cómo funcionan realmente las relaciones con Marruecos. Quizá le expliquen que España depende cada día de la cooperación marroquí para que la frontera no quede completamente abierta. Y quizá le expliquen también que, mal que nos pese, España necesita muchísimo de Marruecos en materia migratoria y fronteriza.

Y lo digo dejando algo muy claro: Marruecos no es una democracia. Yo no soy promarroquí, ni mucho menos. Soy pro realidad. Soy partidario de entender que los actos y las palabras tienen consecuencias.

Quizá Rajoy y Aznar puedan explicarle a Feijóo precisamente eso: que esto no es tan fácil y que, especialmente cuando se habla de política exterior, las palabras tienen consecuencias.

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