Emiliano García-Page vuelve a marcar distancia con Pedro Sánchez en uno de los debates más sensibles para las comunidades autónomas. El presidente de Castilla-La Mancha ha pedido al Gobierno que convoque una Conferencia de Presidentes antes de seguir adelante con el nuevo modelo de financiación autonómica, una propuesta que considera nacida del “chantaje de los independentistas”.
Page ha lanzado el aviso desde Albacete, durante la inauguración del Centro de Referencia de Alzheimer y otras demencias. El escenario no era menor para su mensaje. El barón socialista ha situado la financiación en el terreno de la sanidad, la educación y los servicios públicos, justo donde las comunidades se juegan buena parte de su margen real de gobierno.
“Que tengan el coraje de convocar una Conferencia de Presidentes, para que a la cara podamos discutir”, ha reclamado en un tono más que desafiante. Page sostiene que Moncloa no puede avanzar en una reforma de este calibre sin sentar antes a los presidentes autonómicos y sin separar ese debate de la negociación de los Presupuestos Generales del Estado.
Su posición es clara. Castilla-La Mancha no aceptará un modelo que, a su juicio, abra la puerta a privilegios territoriales. “No puede ser que estemos todos en contra, menos justamente aquellos que lo que quieren son privilegios para sí mismos”, ha señalado, en una referencia directa al papel del independentismo catalán en la negociación con el Gobierno.
Presupuestos primero, financiación después
El presidente castellanomanchego quiere que el orden sea otro. Primero, Presupuestos. Después, financiación autonómica. Page cree que avanzar en el nuevo sistema sin cuentas públicas aprobadas alimenta la sospecha de que la igualdad territorial se está usando como moneda de cambio para sacar adelante la legislatura.
“Que primero vaya el Presupuesto, para que sepamos si estamos hablando de algo serio o de fuegos de artificio”, ha insistido. En su intervención, ha llegado a hablar de un “atropello a la igualdad” y ha pedido al Ejecutivo que deje claro que la financiación de la sanidad y la educación no entra en lo que llama el “mercado chantajista” de los independentistas.
El choque llega cuando Hacienda prepara el siguiente paso del debate autonómico. El Gobierno quiere llevar la reforma al Consejo de Política Fiscal y Financiera antes de que acabe julio, en un clima muy difícil. La mayoría de comunidades mira con recelo el nuevo modelo y Castilla-La Mancha ya ha avisado de que votará en contra si la propuesta mantiene el enfoque actual.
El problema político para Moncloa es que Page no habla desde una comunidad gobernada por el PP. Habla desde dentro del PSOE, con mayoría absoluta en Castilla-La Mancha y con una línea propia que lleva años chocando con Sánchez en Cataluña, amnistía, financiación y pactos parlamentarios. Cada vez que el Gobierno necesita a Junts o ERC, Page vuelve a convertirse en la voz socialista más incómoda para Ferraz.
Un frente que la derecha aprovecha
El PP ha salido rápido a explotar la grieta. En Castilla-La Mancha acusan a Page de elevar el tono contra Sánchez mientras sus diputados en el Congreso siguen sosteniendo al Gobierno. Es la crítica que los populares repiten desde hace años: mucho choque verbal con Moncloa, pero pocos efectos prácticos en Madrid.
Page intenta moverse en otro carril. Se presenta como defensor de la igualdad entre territorios y de una financiación pensada para comunidades extensas, envejecidas y dispersas como Castilla-La Mancha. Su mensaje conecta con un malestar que también comparten otras autonomías, aunque cada una lo traduzca a su propio interés político.
El día tampoco ha ayudado a cerrar el ruido. El Tribunal Constitucional ha rechazado este miércoles el recurso del Gobierno de Castilla-La Mancha contra la Ley de Amnistía, otro de los grandes frentes abiertos entre Page y Sánchez. El tribunal se ha remitido a su doctrina anterior y ha descartado que la norma vulnere la separación de poderes, la igualdad territorial o la seguridad jurídica.
El presidente castellanomanchego ha aprovechado además para enlazar el debate territorial con la cumbre de la OTAN y las exigencias de Donald Trump. Ha defendido que España no caiga en la “trampa del negocio de las armas” del presidente estadounidense, aunque ha admitido que hay que gastar en seguridad porque “la inseguridad es mucho más cara”.
Page vuelve a colocar a Sánchez ante una fotografía incómoda. Un presidente autonómico socialista pide hablar “a la cara”, acusa al Gobierno de someter la igualdad al independentismo y reclama Presupuestos antes de tocar el reparto autonómico. Hacienda tiene calendario. Page quiere freno, debate y presidentes en la mesa.
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