La ultraderecha Vox ha tratado de convertir la entrada masiva de migrantes de los días 30 y 31 de julio en una campaña permanente. Durante las últimas semanas, la ultraderecha ha hablado de "invasión", ha culpado a los gobiernos central y ceutí, ha cargado contra las organizaciones humanitarias y ha ofrecido sus diputados para entrar en el Ejecutivo de Juan Jesús Vivas. Las primeras encuestas, sin embargo, dibujan un panorama bastante más complejo que el relato triunfalista difundido por el partido de Santiago Abascal.
Desde la crisis fronteriza se han publicado dos estimaciones electorales específicas sobre Ceuta y sus resultados son difícilmente compatibles. Una coloca a Vox como primera fuerza y le concede una amplia subida. La otra, elaborada con una muestra mayor y un margen de error más reducido, deja a la formación ultra prácticamente donde estaba y sitúa al Partido Popular al borde de arrasarlo todo.
La encuesta de Sigma Dos para 'El Mundo', realizada entre el 26 y el 31 de agosto con 590 entrevistas, otorga al PP de Vivas el 50,5% de los votos y entre 13 y 14 escaños, suficientes para recuperar la mayoría absoluta. Vox quedaría en segunda posición con un 21,6% y entre cinco y seis representantes.
La comparación con las elecciones de 2023 resulta reveladora. El PP obtuvo entonces un 34,3% y nueve diputados, mientras Vox alcanzó el 20,6% y cinco escaños. Según Sigma Dos, la ultraderecha habría crecido únicamente un punto, una variación inferior al margen de error del sondeo. El verdadero salto correspondería a Vivas, que avanzaría más de 16 puntos y podría gobernar sin depender de ninguna otra formación.
Tampoco aparece una subida nítida al mirar las encuestas anteriores a la crisis. Los dos estudios de SYM Consulting publicados en 2025 ya situaban a Vox en el 24,2% y el 24,3%, porcentajes incluso superiores al que ahora recoge Sigma Dos. Son trabajos de empresas distintas y no permiten construir una evolución exacta, aunque sí confirman que la ultraderecha ya contaba con un suelo electoral elevado mucho antes de la entrada masiva.
El escenario cambia por completo en el ElectoPanel publicado a finales de agosto. Ese estudio coloca a Vox en cabeza con el 31,8% y nueve diputados, seguido por el PP con un 29,9% y ocho escaños. La muestra se limita a 267 personas y su margen de error alcanza el 6,1%. Entre ambas encuestas hay más de 20 puntos de diferencia para el PP y más de diez para Vox.
La distancia es tan grande que, como ha advertido el portal demoscópico Colmena de Datos, los intervalos de las dos estimaciones apenas permiten sostener una lectura común. El dato que sitúa a Vox como primera fuerza es también el más frágil. Presentarlo como una tendencia consolidada supondría conceder a una muestra muy reducida una precisión que sencillamente no tiene.
Vivas conserva el dique ante Vox
Juan Jesús Vivas gobierna Ceuta desde 2001 y afronta el tramo final de su séptimo mandato con nueve de los 25 diputados de la Asamblea. Su longevidad política, el peso personal que mantiene entre el electorado conservador y su imagen de gestor institucional explican parte de la resistencia que refleja el sondeo de Sigma Dos.
Vox conoce esa fortaleza y ha intentado aprovechar la crisis para forzar un cambio de alianzas. Su dirigente local, Juan Sergio Redondo, ofreció en agosto los cuatro diputados actuales del grupo para formar una mayoría de 13 junto al PP. La propuesta incluía la entrada de la ultraderecha en el Gobierno y el control de áreas como Presidencia, Gobernación y Salud Pública. Antes de tender la mano, Redondo había acusado a Vivas de "complicidad, seguidismo y sometimiento" a Pedro Sánchez.
El presidente ceutí ha rechazado repetidamente esa salida. El Gobierno local volvió a descartar en abril cualquier acuerdo con Vox y su portavoz, Alberto Gaitán, aseguró que los pactos basados en la "supremacía racial" no llegarían a la ciudad. La posición permite al PP competir en el terreno de la seguridad fronteriza y mantener al mismo tiempo una distancia política clara con la ultraderecha.
Vivas ha endurecido su discurso después de julio, ha reclamado responsabilidades al Gobierno y a Marruecos y ha exigido reforzar la frontera. Esa firmeza puede estar ayudándole a concentrar el voto conservador, aunque también entraña un riesgo conocido. Cuando expresiones como "invasión" o "asalto" dominan la conversación pública, la ultraderecha Vox juega en el terreno que lleva años preparando.
La estrategia ultra se apoya en convertir una emergencia humana y de gestión en un conflicto entre vecinos. Las decenas de miles de personas que llegaron a Ceuta han pasado semanas entre campamentos improvisados, traslados, falta de recursos, miedo y una creciente hostilidad en las calles. Vox ha utilizado ese sufrimiento para atacar a las entidades sociales, señalar al Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía como "partido islamista" y presentar cualquier medida de acogida como una cesión.
El rédito nacional es más contundente: Vox no toca techo ante las Generales
Fuera de Ceuta, las encuestas ofrecen más indicios de una mejora de la ultraderecha Vox, aunque tampoco existe unanimidad. El pulso electoral de More in Common, elaborado con 2.144 entrevistas, eleva al partido hasta el 20,3%, 3,2 puntos más que en su anterior estudio. Es el crecimiento más acusado registrado tras la crisis y coincide con una fuerte subida de la preocupación por la inmigración.
El barómetro de 40dB para 'El País' y la 'Cadena SER' recoge un avance más modesto, del 17,2% al 17,8%. El PP y Vox sumarían juntos un 50,2%, su mejor resultado durante la legislatura. El dato más útil para comprender el momento político aparece en otra pregunta del estudio. Un 27% de los ciudadanos considera a Vox el partido más capacitado para gestionar la inmigración, frente al 18,4% que elige al PSOE y el 13,9% que señala al PP.
Otros sondeos se mueven en la misma dirección con diferente intensidad. GAD3 sitúa a Vox en el 19,2%, Sigma Dos en el 17,9% y NC Report en el 18,3%. Data10, en cambio, recoge una bajada respecto a su medición anterior, mientras Cluster17 deja al partido en el 16,1%. El abanico de resultados impide atribuir a la crisis una subida automática y homogénea.
Las encuestas sí muestran que la inmigración ha ocupado el centro del debate y que Vox conserva una ventaja cuando la política gira casi exclusivamente alrededor de la frontera, el temor y el desorden. La formación lleva años trabajando para apropiarse de esa conversación y presentarse como la respuesta más dura. El PP puede copiar parte del lenguaje y endurecer sus propuestas, pero corre el peligro de reforzar la pregunta que más beneficia a Abascal.
En Ceuta, Vox dejó este viernes otra muestra de esa estrategia al votar contra una subvención de 30.000 euros para el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). "Si quieren comer, beber o asearse, saben perfectamente dónde está la frontera", afirmó Redondo durante el pleno de la Asamblea.
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