El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha acusado este viernes a Moncloa de restar importancia a sus advertencias sobre la creciente presión migratoria durante los días previos a la entrada masiva del 30 y 31 de julio. Según ha relatado, desde Presidencia llegaron a pedirle que dejara de llamar porque se estaba poniendo "muy pesado".
Vivas ha explicado que el 27 de julio, tres días antes de que decenas de miles de personas cruzaran desde Marruecos, intentó hablar directamente con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. La llamada fue derivada a la Jefatura de Gabinete de Moncloa, desde donde le trasladaron un mensaje de tranquilidad.
"No pasa nada, esto es una tormenta de verano, está todo controlado. Marruecos colabora y, por tanto, aquí no hay ningún problema", ha afirmado que le respondieron. Vivas ha asegurado que siguió insistiendo hasta que recibió la petición de "no llamar más" y se le indicó que toda la información estaba siendo gestionada por la Delegación del Gobierno en Ceuta.
Vivas pidió declarar la emergencia nacional
El presidente ceutí ha recordado que aquel mismo 27 de julio reclamó durante una reunión en la Delegación del Gobierno la activación de la emergencia nacional, un mando único y el refuerzo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Su propuesta podía encauzarse, según defendió, mediante la legislación de Protección Civil o la Ley de Seguridad Nacional.
"Cuando yo hablaba de emergencia nacional en esa reunión, siempre me ponían mala cara", ha señalado. Vivas considera que sus interlocutores actuaron como si la situación "no fuera para tanto", pese al aumento de las entradas a nado y a las convocatorias que circulaban por las redes sociales.
También trasladó sus peticiones a la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo. Según su versión, la dirigente le pidió 24 horas para estudiar el encaje jurídico de la medida y posteriormente le comunicó que no concurrían las condiciones necesarias. "Esto fue el miércoles por la tarde y el jueves por la mañana Ceuta estaba invadida", ha declarado.
El choque por los avisos del CNI llega a la Audiencia Nacional
El relato de Vivas añade presión al Gobierno después de que los documentos desclasificados confirmaran que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) comunicó el 29 de julio a la Delegación del Gobierno, la Guardia Civil y los servicios secretos marroquíes la existencia de llamamientos para entrar en Ceuta "por valla y mar".
El Ejecutivo sostiene que aquellas comunicaciones no constituyeron una alerta formal y que ningún organismo anticipó la dimensión que alcanzaría la entrada. La controversia se ha agravado con la dimisión de Gonzalo Sanz, jefe de Gabinete del delegado del Gobierno, después de asegurar que informó a Miguel Ángel Pérez Triano del mensaje y de la llamada recibidos desde el CNI. El delegado mantiene que nunca tuvo conocimiento de esas comunicaciones.
Vivas ha calificado este cruce de versiones de "sálvese quien pueda" y considera "muy poco probable" que el delegado desconociera la información trasladada a su jefe de Gabinete. También ha advertido de que las responsabilidades por la gestión de las alertas previas no pueden quedar limitadas a la Delegación si sus avisos llegaron al Ministerio del Interior y a otros órganos de la Administración central.
La Ciudad Autónoma se ha personado en la causa abierta por la Audiencia Nacional para esclarecer la entrada masiva. Vivas quiere que la investigación reconstruya toda la cadena de comunicaciones y decisiones adoptadas antes de la crisis, mientras cifra en unas 13.000 las personas migrantes que todavía permanecen en Ceuta.
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