El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha reconocido este miércoles que no consiguió anticipar la magnitud ni la naturaleza de la entrada masiva de migrantes en Ceuta. La admisión refuerza el argumento central de Moncloa, que distingue entre los avisos sobre llamamientos difundidos en redes sociales y una alerta capaz de prever la llegada de más de 70.000 personas.
Fuentes del servicio de inteligencia han explicado que lo ocurrido el 30 de julio fue "un fenómeno inusual que no se corresponde con las crisis migratorias conocidas hasta la fecha". El CNI confirma de esta manera que manejó información sobre convocatorias para cruzar la frontera, aunque carecía de una estimación que permitiera anticipar el tamaño final del movimiento.
Inteligencia ha acompañado esa explicación con una precisión sobre las versiones publicadas durante las últimas horas. El organismo asegura que no ha realizado ninguna valoración institucional sobre la desclasificación de los informes y desmiente otros comentarios que se le hayan atribuido, al recordar que sus integrantes mantienen desde el primer momento el deber de secreto.
Moncloa ha endurecido su propia respuesta después de conocerse los 40 documentos. Fuentes del Ejecutivo sostienen que el mensaje enviado por un agente del CNI el 29 de julio "no fue formal" y quedó reducido a "un WhatsApp ambiguo a un cargo menor" de la Delegación del Gobierno en Ceuta.
"Un organismo que cree que al día siguiente va a producirse una entrada masiva no se limita a mandar un WhatsApp ambiguo a un cargo menor, lo eleva", argumentan desde la Presidencia del Gobierno. Según esta versión, el aviso jamás ascendió por la cadena de mando del CNI ni llegó a ningún miembro del Ejecutivo.
Lo que sí dijeron los mensajes del CNI
Los whatsapps desclasificados muestran que el CNI informó a las 13.52 horas del 29 de julio de un "llamamiento para asalto por valla y mar" previsto para el día siguiente. El mensaje fue enviado a un integrante del Gabinete de la Delegación del Gobierno en Ceuta.
El agente explicó que la convocatoria circulaba en dos grupos con un total de 180.000 seguidores. "Para que te hagas una idea del alcance de la difusión", añadió. Para Moncloa, esa cifra describía la capacidad de propagación del mensaje en redes, pero carecía de valor como previsión sobre el número de personas que acudirían a la frontera.
La comunicación continuó con una llamada de once minutos durante la noche. El CNI también contactó con la Unidad Central Especial número 3 (UCE-3) de la Guardia Civil, a la que trasladó información sobre posibles entradas a nado y un salto a la valla. Después de una primera llamada sin respuesta, ambos interlocutores mantuvieron otra conversación de siete minutos y 38 segundos.
El servicio de inteligencia sí remitió una nota de alerta temprana a los servicios marroquíes durante aquella jornada. La advertencia pedía su colaboración ante las convocatorias detectadas en redes. La crítica de Moncloa se dirige a la ausencia de una alerta equivalente dentro de la cadena de mando española, que habría permitido trasladar formalmente la información hasta Defensa y el Gobierno.
Los documentos de la Policía Nacional fueron más explícitos. El Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) habló el 29 de julio de posibles "entradas masivas" y planteó tres escenarios, entre ellos una actuación simultánea por mar y por la valla con un nivel de riesgo "EXTREMO".
La documentación confirma así la existencia de avisos operativos durante las horas anteriores. También refleja que el día 28 la propia Policía seguía sin detectar indicadores que apuntaran a la organización de un salto masivo para el 30 de julio. Los 40 informes publicados por el Gobierno muestran una amenaza que fue ganando claridad durante la víspera, sin una previsión cercana al volumen que finalmente alcanzó.
El Gobierno acota sus diferencias sobre los avisos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lleva días situando la discusión en la escala. Su posición consiste en reconocer que existían datos sobre un aumento de la presión migratoria y posibles cruces, mientras recalca que ningún informe anticipó la entrada de más de 70.000 personas. "Estamos hablando de cientos", explicó este miércoles antes de publicarse la documentación.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha defendido que el CNI y la inteligencia militar aportaron información durante los días previos. La Delegación del Gobierno en Ceuta respondió que nunca recibió un informe capaz de advertir de lo que sucedería el 30 de julio. Los documentos permiten encajar ambas afirmaciones dentro de planos diferentes, porque sí hubo comunicaciones sobre convocatorias y entradas, aunque ninguna calculó la magnitud final.
La falta de elevación formal deja abierta otra cuestión sobre el funcionamiento interno de los servicios. Moncloa considera que el CNI tenía la responsabilidad de trasladar la información a sus superiores si entendía que existía un riesgo inminente. El propio reconocimiento de Inteligencia confirma que sus analistas jamás llegaron a interpretar los datos disponibles como la antesala de una crisis de aquella dimensión.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha insistido en que ningún informe identifica a Marruecos como organizador de la entrada masiva. El titular de Interior diferencia las sospechas sobre la pasividad inicial de las fuerzas marroquíes de la existencia de una orden promovida desde Rabat, que continúa sin aparecer acreditada.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, también ha cargado contra las lecturas "sesgadas, de trazo grueso y bastante poco serias" de los documentos. Según su análisis, las convocatorias nacieron en redes sociales, los avisos más certeros llegaron pocas horas antes y las causas de la tardía respuesta policial marroquí admiten distintas explicaciones.
La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, ha defendido la publicación completa de los informes como un ejercicio de transparencia. "No tenemos nada que esconder", sostuvo tras el Consejo de Ministros que aprobó la desclasificación de la documentación elaborada entre el 1 de julio y el 1 de agosto.
El ministro de Política Territorial y responsable del mando único en Ceuta, Ángel Víctor Torres, ha calificado la entrada masiva como un acontecimiento "inédito" y ha defendido que la relación con Marruecos deberá modificarse después de lo ocurrido. "No puede volver a pasar", ha advertido.
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