La publicación de los 40 documentos desclasificados por el Gobierno permite reconstruir qué información manejaron los organismos de seguridad antes de la entrada de más de 70.000 personas en Ceuta los días 30 y 31 de julio. Los papeles confirman que existieron avisos sobre el aumento de la presión migratoria, convocatorias difundidas en redes sociales e intentos coordinados para cruzar la frontera. También muestran que ningún servicio anticipó la dimensión final de una crisis sin precedentes.
Las alertas tuvieron un alcance muy distinto. El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) trasladó un día antes la existencia de llamamientos para intentar entrar por mar y por la valla, difundidos en grupos que sumaban 180.000 seguidores. La Policía Nacional fue más lejos en algunos de sus análisis y utilizó expresamente las palabras "entradas masivas", aunque asignó probabilidades diferentes a los escenarios estudiados. La Guardia Civil llevaba semanas advirtiendo de un posible "efecto llamada" y de un fuerte aumento de las llegadas a nado.
La documentación desmonta las dos lecturas más tajantes que han dominado el debate político. Sí hubo información previa relevante, pero los avisos disponibles no describían una entrada de 70.000 personas ni permitían prever que las fuerzas marroquíes fueran a perder el control de la frontera durante varias horas. Los informes más contundentes sobre la magnitud de la crisis fueron redactados cuando el desbordamiento ya había comenzado.
El CNI avisó de las convocatorias y la Policía habló de "entradas masivas"
La primera señal aparece el 8 de julio, cuando el Mando de Fronteras y Policía Marítima de la Guardia Civil advirtió de que una sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en el mar podía provocar un "efecto llamada" y aumentar las llegadas a nado. La Benemérita propuso reforzar el Servicio Marítimo de Ceuta, incrementar los efectivos subacuáticos y mejorar los sistemas de vigilancia costera.
La presión aumentó durante las semanas siguientes. Entre el 20 y el 26 de julio se registraron 279 entradas a nado en Ceuta y Melilla, 195 más que la semana anterior. Al mismo tiempo, los documentos reflejan que la Marina Real marroquí había elevado sus interceptaciones de 947 a 1.429 personas, un dato que entonces llevó a la Guardia Civil a valorar positivamente la colaboración de Rabat.
El 27 de julio, la Delegación del Gobierno comunicó al CNI que celebraba una "reunión urgente con ciudad, cnp y gc para tema nadadores". Un día después, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía Nacional detectó publicaciones sobre posibles "saltos masivos" coincidiendo con la Fiesta del Trono marroquí, aunque indicó que aquellos mensajes tenían todavía un alcance limitado.
El salto cualitativo se produjo el 29 de julio. A las 13.52 horas, el CNI escribió a un miembro del gabinete de la Delegación del Gobierno que en las redes sociales había un llamamiento para un "asalto por valla y mar mañana a las 20h". Inteligencia añadió que las convocatorias circulaban en dos grupos con un total de 180.000 seguidores y precisó que facilitaba la cifra para mostrar el "alcance de la difusión".
Ese número corresponde a los usuarios que seguían los grupos, no a una estimación sobre cuántas personas acudirían a la frontera. El mensaje tampoco hablaba de una entrada de 180.000 migrantes. Como ya publicó ElConstitucional.es al analizar las conversaciones desclasificadas, el CNI alertó de la difusión alcanzada por las convocatorias y de posibles intentos por mar y tierra, pero no calculó la magnitud que podían alcanzar.
El aviso llegó también a la Unidad Central Especial número 3 de la Guardia Civil. Inteligencia informó de "un intento de entradas a nado y salto a la valla" previsto para el día siguiente y de varios grupos de Facebook y WhatsApp que incentivaban esos movimientos. Hubo después una llamada de siete minutos y 38 segundos. Con la Delegación del Gobierno se mantuvo otra conversación telefónica de once minutos aquella noche, cuyo contenido no figura en los documentos.
El CNI remitió además una nota de alerta temprana a los servicios de inteligencia de Marruecos. El documento identificaba convocatorias difundidas en páginas y grupos como "Asalto a la valla de Ceuta", "Ceuta Fnideq" y "Hraga Ceuta", pero tampoco incluía una previsión sobre el número de personas que podían secundarlas.
La advertencia previa más explícita sobre una posible entrada masiva procedió del CENIF de la Policía Nacional. Una nota del 29 de julio recogió "comunicaciones internas en grupos de migrantes" orientadas a organizar "entradas masivas en la noche del 29/07/2026", combinando la vía terrestre y las llegadas a nado "para provocar el mayor colapso posible".
La Policía elaboró también tres escenarios para el 30 de julio. Consideró altamente probable que se produjeran entradas a nado, aunque con un riesgo bajo o medio. Otorgó una probabilidad media a una combinación de cruces marítimos y saltos a la valla. El supuesto más grave, una actuación coordinada por ambas vías capaz de generar un riesgo "EXTREMO", recibió una probabilidad media-baja.
La información policial sí contenía, por tanto, la expresión "entradas masivas" y contemplaba un escenario de extrema gravedad. Tampoco fijaba una cifra de posibles llegadas ni situaba como más probable el escenario que finalmente terminó produciéndose. Hasta ese momento, las alertas describían un aumento de la presión y posibles intentos coordinados dentro de una realidad migratoria que Ceuta padecía desde hacía semanas.
La primera alerta que calificó como "MUY PROBABLE" una entrada masiva fue emitida por el Regimiento de Guerra Electrónica número 32 del Ejército a las 12.06 horas del 30 de julio. Para entonces, el segundo gran flujo de personas ya estaba atravesando el espigón fronterizo y la situación había desbordado los controles. Una hora después, el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas hablaba de "caos migratorio" y de unas fuerzas españolas sobrepasadas.
Los informes de la Guardia Civil comenzaron a señalar ese mismo día la "pasividad" de las autoridades marroquíes. A las 13.20 horas, la Benemérita constató una "aparente inactividad" al otro lado de la frontera. Otro análisis redactado a las 18.15 afirmó que Marruecos estaba "permitiendo la llegada de candidatos hacia la zona fronteriza", frente a la colaboración observada durante la jornada anterior.
La Guardia Civil situó a las 12.00 horas el momento en que la situación terminó de desbordarse. A las 13.40 detectó cierta recuperación de la actividad de las fuerzas marroquíes y a las 14.00 se estableció la primera videoconferencia con el Ministerio del Interior. En ese momento se manejaba una estimación de 10.000 personas dentro de Ceuta y otras 6.000 esperando para cruzar. Al terminar la jornada, las entradas contabilizadas ascendían ya a unas 49.000.
Los analistas estudiaron cinco posibles explicaciones para la actuación de Marruecos. La hipótesis considerada más probable fue el desbordamiento operativo, seguida por la retirada de efectivos para atender los actos de la Fiesta del Trono. También se valoraron un cambio de actitud para evitar medidas represivas, la intervención de algún actor externo y una posible connivencia como represalia por la reciente visita de Pedro Sánchez a Argelia. Esta última posibilidad no fue considerada probable por la propia Guardia Civil.
Moncloa y el CNI coinciden en que nadie anticipó la magnitud
Moncloa sostiene que el mensaje del CNI a la Delegación fue "un WhatsApp ambiguo a un cargo menor", sin carácter de alerta formal y que nunca se elevó a la cadena de mando del servicio de inteligencia ni a ningún miembro del Ejecutivo. El Gobierno interpreta la cifra de 180.000 seguidores como una medida de la difusión alcanzada por las convocatorias, sin valor como estimación sobre la escala o la probabilidad de la entrada.
La afirmación se refiere a las comunicaciones internas con la Delegación y la Guardia Civil. El CNI sí elaboró una nota formal dirigida a los servicios de inteligencia marroquíes, aunque su contenido tampoco anticipaba la llegada de decenas de miles de personas. El propio servicio ha admitido que "no anticipó la magnitud y naturaleza" de lo ocurrido por tratarse de un fenómeno inusual y alejado de las crisis migratorias conocidas hasta entonces.
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha criticado las interpretaciones "sesgadas, de trazo grueso y bastante poco serias" realizadas tras la publicación de los documentos. A su juicio, los informes muestran que la convocatoria fue organizada en redes sociales aprovechando que las autoridades marroquíes estaban centradas en la Fiesta del Trono, sin que existan elementos suficientes para atribuir su organización a Rabat.
Puente ha recordado que los avisos más precisos llegaron pocas horas antes y comunicaban la existencia de llamamientos para cruzar a nado o saltar la valla, además del tamaño de los grupos en los que circulaban. El ministro considera que la pasividad inicial de las fuerzas marroquíes admite varias explicaciones, entre ellas la falta de efectivos por las celebraciones nacionales.
El presidente Pedro Sánchez ha reconocido que España debe mejorar sus mecanismos de anticipación y prevención ante fenómenos de esta naturaleza. El Gobierno mantiene, sin embargo, que ningún informe previo permitió calcular una entrada superior a las 70.000 personas ni prever el colapso de la respuesta marroquí durante las primeras horas.
El PP exige dimisiones, la ultraderecha Vox habla de "traición" y Sumar señala a Marruecos
El Partido Popular considera que los documentos prueban que el Ejecutivo disponía de información suficiente para actuar. Su portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, ha acusado a Sánchez de construir una "mentira de Estado" y de incurrir en una "dejación de funciones manifiesta y dolosa". También ha atribuido al Gobierno una responsabilidad directa en la entrada y en las muertes, una relación causal que los documentos publicados no establecen.
Miguel Tellado ha asegurado que Sánchez "prefirió que invadieran Ceuta antes que defenderla", mientras Isabel Díaz Ayuso ha pedido la dimisión del presidente y ha utilizado igualmente el término "invasión". El PNV ha mantenido una posición más contenida. Su portavoz, Maribel Vaquero, considera "preocupante" que el Gobierno no interpretara correctamente los avisos de inteligencia, aunque ha reconocido que todavía debía estudiar toda la documentación.
Desde la ultraderecha, Vox ha elevado sus acusaciones contra el Ejecutivo. Jorge Buxadé ha pedido llevar a Sánchez y a su Gobierno ante el Tribunal Supremo por "traición y delitos contra la seguridad del Estado", invocando el procedimiento previsto en el artículo 102 de la Constitución. Su activación necesitaría el respaldo de una cuarta parte del Congreso y la aprobación posterior por mayoría absoluta, apoyos de los que Vox carece.
Sumar ha valorado la publicación de los informes como un ejercicio de transparencia y ha puesto el foco en la actuación marroquí. Su portavoz parlamentaria, Verónica Martínez Barbero, sostiene que los documentos muestran que las autoridades de Rabat "bajaron los brazos" y ha pedido revisar las relaciones con Marruecos y el modelo europeo de externalización de fronteras. La formación también ha reclamado trasladar urgentemente a la Península a las personas que permanecen en Ceuta, especialmente a los menores, para estudiar cada caso con garantías.
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