El líder de la ultraderecha Vox, Santiago Abascal, ha aprovechado la crisis migratoria de Ceuta para lanzar este viernes una nueva ofensiva contra Pedro Sánchez. El dirigente ultra ha acusado al presidente de actuar como "un agente del Gobierno marroquí", ha hablado de un supuesto "secuestro institucionalizado" de menores y ha vuelto a emplear los términos "invasión" y "traición" para referirse a la entrada masiva registrada los días 30 y 31 de julio.
Abascal ha concentrado buena parte de sus declaraciones ante los medios en el comunicado difundido por Marruecos, que niega cualquier responsabilidad en lo ocurrido y asegura estar dispuesto a readmitir a las personas que entraron irregularmente en Ceuta, incluidos los menores.
El presidente de Vox ha reconocido que "no da crédito" a la versión de Rabat, aunque ha asumido como cierta la oferta marroquí sobre las repatriaciones para cargar contra el Ejecutivo español. "¿Por qué Sánchez se los quiere quedar y mandarlos a las comunidades autónomas?", ha preguntado.
"Sobre eso debería responder el Gobierno urgentemente, porque da la sensación de que aquí se quiere mantener la inmigración masiva y el secuestro institucionalizado de menores", ha afirmado Abascal, que tampoco ha explicado en qué se basa para atribuir ese supuesto objetivo al Gobierno.
Ceuta y los menores como ariete contra Sánchez
La expresión utilizada por el dirigente ultra oculta que los menores migrantes que llegan solos a España quedan bajo la protección de las administraciones públicas. Su permanencia en recursos de acogida responde a esa obligación legal y una repatriación no puede ejecutarse automáticamente por el mero hecho de que Marruecos anuncie su disposición a recibirlos.
La legislación española permite el retorno cuando favorezca el interés superior del menor, pero exige estudiar cada caso, averiguar sus circunstancias familiares, escucharle si tiene suficiente madurez y recabar informes de los servicios de protección y del Ministerio Fiscal. La resolución también debe determinar si existe una reagrupación familiar efectiva o unas condiciones adecuadas para que los servicios de protección del país de origen asuman su tutela.
Abascal ha obviado estas garantías al presentar la acogida de los menores como una retención deliberada y al sugerir que el Gobierno persigue algún propósito oculto. Su acusación más grave ha llegado a través de las redes sociales, donde ha colocado directamente a Sánchez al servicio de Rabat.
Sánchez ha traicionado a los ceutiés y a todos los españoles, y actúa como un agente del gobierno marroquí. pic.twitter.com/Nwlx9BsGM0
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) September 11, 2026
El líder de Vox también ha responsabilizado a Marruecos de haber aprovechado, alentado y permitido la entrada masiva. Según su relato, el país vecino envió aquellos días a tres ministros a realizar declaraciones sobre Ceuta y Melilla mientras miles de personas cruzaban la frontera. Rabat niega haber promovido los hechos y ha rechazado que se le convierta en "chivo expiatorio" de la disputa política española.
Abascal ha trasladado igualmente sus acusaciones al Gobierno central, al que considera responsable de haber permitido la entrada y de abandonar posteriormente a los ceutíes. Para apoyar esa ofensiva ha reclamado que declare ante los tribunales Gonzalo Sanz, el ya exjefe de Gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta.
Sanz presentó este viernes su dimisión después de asegurar que comunicó a su superior las advertencias enviadas por el Centro Nacional de Inteligencia el 29 de julio. Su versión choca con la ofrecida por el delegado, Miguel Ángel Pérez Triano, sobre el conocimiento que tenía de esos avisos.
Abascal espera que Sanz explique ante la Justicia qué información trasladó y a quién se la comunicó. A su juicio, el Ejecutivo lo ha "echado a los leones" porque sería un "fusible" del que puede prescindir. La Audiencia Nacional mantiene abierta una investigación para aclarar qué alertas manejaron las distintas instituciones y cómo se actuó antes de la entrada masiva.
El tono empleado contra Sánchez ha convivido con un mensaje muy diferente hacia el presidente del PP. Preguntado por su relación con Alberto Núñez Feijóo, Abascal ha asegurado que ambos mantienen un contacto "cordial y permanente" y un trato de normalidad que considera "muy importante para España". También ha descartado que la crisis de Ceuta haya provocado algún cambio entre los dos dirigentes.
Sospechas electorales y un "electroshock" fiscal
La ofensiva de Abascal se ha extendido al terreno electoral. El líder ultra ha reclamado "garantías" de que las próximas elecciones "no se pueden robar" después de que el Tribunal Supremo adoptara medidas cautelares sobre la inscripción en el Censo Electoral de Residentes Ausentes de algunas personas nacionalizadas mediante la conocida como 'ley de nietos'.
El auto mantiene en suspenso los efectos electorales de determinadas inscripciones hasta que exista sentencia. La medida deja fuera de la suspensión a quienes acrediten mediante certificación consular que descienden de españoles exiliados en las condiciones recogidas por la Ley de Memoria Democrática.
La resolución se limita al terreno cautelar y deja la existencia de un fraude fuera de sus conclusiones. Tampoco declara que el Gobierno haya intentado manipular unas elecciones. Una magistrada formuló un voto particular al considerar que la medida afecta al derecho de sufragio de ciudadanos españoles y descansa sobre riesgos hipotéticos vinculados a futuros procesos electorales.
Abascal ha ido mucho más lejos que el tribunal y ha acusado al Ejecutivo de querer alterar el censo "de manera fraudulenta y al servicio del PSOE". También ha sostenido que Sánchez estaría dispuesto a utilizar "todos los resortes del poder, los legales y los ilegales", para mantenerse en Moncloa.
En la misma comparecencia ha pedido que el Supremo se dedique únicamente a aplicar la legalidad, pero acto seguido ha acusado al Tribunal Constitucional de seguir "tesis políticas de partido" y de "secuestrar las instituciones". El dirigente ultra ha vuelto así a extender sus sospechas sobre los procesos electorales y los tribunales sin aportar pruebas de una manipulación organizada por el Gobierno.
Su agenda del día también ha incluido una promesa económica. Durante unas jornadas sobre desregulación celebradas en el Congreso, Abascal ha garantizado que la ultraderecha Vox exigirá bajadas de impuestos en todos los presupuestos de las cuatro comunidades donde gobierna junto al PP, Andalucía, Aragón, Castilla y León y Extremadura.
El presidente de Vox ha reclamado un "electroshock" para la economía española basado en fuertes rebajas fiscales y una reducción de las normas que afectan a las empresas. Lo ha hecho junto al economista estadounidense Arthur Laffer, asesor de Ronald Reagan y conocido por la curva que lleva su apellido. Laffer defendió durante el acto que los ricos "no son el enemigo" y cerró su intervención dirigiéndose a Abascal con un elogio personal. "Santiago, eres mi héroe", le dijo.
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