Maricarmen Abascal ha fallecido este miércoles a los 87 años en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Llevaba allí ingresada desde el 23 de septiembre, cuando fue sacada en camilla de la vivienda del barrio de Retiro en la que había vivido desde 1956. Su familia, su abogada y el Sindicato de Inquilinas han comunicado la noticia y han lamentado que el acuerdo alcanzado para permitirle regresar llegara "demasiado tarde".
Maricarmen quería volver a esa casa. Allí conservaba sus recuerdos y sus pertenencias después de casi siete años de conflicto con la empresa propietaria, Urbagestión. El desahucio se ejecutó al cuarto intento, ante cientos de personas que habían pasado la noche frente al edificio para tratar de impedirlo. Desde entonces permaneció hospitalizada.
Cinco días después del lanzamiento, su familia, su abogada y la empresa alcanzaron un acuerdo, con la mediación del Ayuntamiento de Madrid, para firmar un nuevo contrato de alquiler de ocho años. La renta no superaría el 30% de sus ingresos. Maricarmen aceptó la propuesta desde el hospital y esperaba recibir el alta para regresar. Había conseguido recuperar el derecho a vivir en su casa, pero no llegó a cruzar de nuevo la puerta.
Una lucha que llenó las calles
Su desahucio provocó una protesta que salió del barrio de Retiro y llegó a las plazas de otras ciudades. En Madrid, miles de personas marcharon bajo el lema "Ni una Maricarmen más" y una acampada se instaló en la Puerta del Sol. La presión por la vivienda pasó a ocupar un lugar central en el debate político de estas semanas.
La familia, su abogada y el Sindicato describen lo que vivió como un proceso "torturante" y consideran que el desenlace era "absolutamente evitable". En el comunicado con el que anuncian su fallecimiento recuerdan las manifestaciones, las acampadas y las decisiones políticas que siguieron a su desahucio. "El coste para llegar hasta aquí ha sido demasiado alto", lamentan.
Maricarmen siguió animando desde el hospital a quienes reclamaban viviendas asequibles y protección frente a los desahucios. La noticia de que podría volver a casa le dio una alegría que su abogada trasladó públicamente. Su entorno recuerda ahora las palabras con las que les pedía que continuaran incluso cuando ella ya estaba ingresada: "Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro".
Sol recibe la noticia en plena asamblea
La noticia de la muerte de Maricarmen ha llegado a la Puerta del Sol mientras las personas acampadas celebraban una asamblea. Según ha contado la periodista Irene Lasso en el Telediario de TVE, los participantes han empezado a recibir el comunicado del Sindicato de Inquilinas en sus teléfonos y a avisarse unos a otros. La asamblea se ha detenido y cientos de personas han guardado un minuto de silencio, seguido de aplausos y gritos con su nombre.
La noticia del fallecimiento de Maricarmen ha sido recibida con mucha tristeza y consternación entre los acampados de la Puerta del Sol.
— Telediarios de TVE (@telediario_tve) October 7, 2026
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La tristeza ha dado paso a una marcha hacia el Congreso de los Diputados. Los acampados han salido de Sol por la carrera de San Jerónimo al grito de "¡Maricarmen vive, la lucha sigue!". También han coreado "Maricarmen somos todas" en una movilización convocada para homenajearla apenas unas horas después de conocerse su fallecimiento.
La rabia se escucha entre quienes consideran que el desahucio deterioró su salud. "Tiene que ser la última víctima de este sistema", reclaman algunos participantes. Es la denuncia de las personas que la acompañaron durante estas semanas; la familia y el Sindicato han comunicado su muerte sin hacer pública una causa médica.
En la puerta de la casa del barrio de Retiro de la que fue expulsada, alguien ha dejado un pequeño cartel escrito con rotulador negro. Dice "Descansa en paz Maricarmen" y lleva un corazón dibujado debajo. Mientras la marcha avanza hacia el Congreso, su familia, su abogada y el Sindicato mantienen la promesa que le hicieron: seguir defendiendo el derecho a la vivienda.