El olor a castañas asadas es una de las señales de que el otoño ya está aquí. Aunque es habitual comprarlas en los puestos de la calle, también puedes prepararlas en tu propia cocina de forma sencilla y disfrutar de este clásico otoñal recién hecho.
Solo necesitas castañas, un poco de tiempo y elegir el método que mejor se adapte a tus necesidades. El horno y la sartén permiten conseguir un resultado más parecido al de los puestos tradicionales, mientras que el microondas es la alternativa más rápida si tienes poco tiempo.
¿Cómo preparar castañas asadas al horno o a la sartén?
Antes de cocinar las castañas, hay un paso imprescindible: lavarlas, secarlas y hacerles un corte en la cáscara. Este truco ayuda a evitar que revienten durante la cocción y facilita pelarlas después.
Para hacer castañas asadas al horno, precaliéntalo a 200 grados, coloca las castañas en una bandeja y déjalas unos 30 minutos. Remuévelas de vez en cuando para que se tuesten de manera uniforme. Cuando la cáscara esté ligeramente tostada, comprueba que estén hechas antes de sacarlas.

Si prefieres preparar castañas asadas a la sartén, también puedes utilizar una sartén normal, sin necesidad de comprar una especial. Ponlas a fuego medio-alto durante unos 30 minutos y mueve la sartén de vez en cuando para evitar que se quemen. El resultado es muy similar al de las castañas que se venden en la calle.
¿Cómo asar castañas en el microondas en solo unos minutos?
Si buscas una opción rápida, el microondas es tu mejor aliado. Después de lavar, secar y cortar las castañas, colócalas en un recipiente apto para microondas con tapa, siguiendo las instrucciones de seguridad del fabricante.
Cocínalas a máxima potencia durante dos minutos y comprueba cómo están. Si todavía necesitan más tiempo, añade intervalos de un minuto hasta que estén listas. En la receta original, el tiempo total es de unos tres minutos y medio, aunque puede variar según el aparato y el tamaño de las castañas.

Esta opción es ideal para preparar una pequeña cantidad cuando tienes antojo de castañas y no quieres esperar media hora. Eso sí, quedan más blandas y menos tostadas que al horno o a la sartén. El truco para que queden bien: elijas el método que elijas, no te saltes el corte de la cáscara y vigila la cocción para evitar que se quemen. Así podrás disfrutar en casa de uno de los sabores más característicos del otoño.