Canadá y la Unión Europea han dado un paso para estrechar sus relaciones y acercar al país norteamericano al bloque comunitario. Los dos socios han anunciado este viernes en Montreal una nueva "Alianza para el Futuro", con la que pretenden reforzar su cooperación económica, tecnológica, energética y de seguridad.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, ha calificado el acuerdo de "día histórico" y ha defendido que permitirá construir una relación mucho más estrecha con Europa. La propuesta contempla que Canadá pueda convertirse en el primer "miembro asociado" de la UE, una fórmula que lo acercaría a los países comunitarios sin llegar a formar parte oficialmente de la Unión.
Sin embargo, todavía no existe un acuerdo definitivo sobre este nuevo estatus. Los líderes se han comprometido a concretar sus condiciones antes de la próxima cumbre bilateral, prevista para junio de 2027. Además, algunos países europeos, entre ellos Alemania, han expresado sus dudas sobre la denominación de "miembro asociado".
Canadá se acerca a la Unión Europea en plena tensión comercial con Estados Unidos
El acercamiento entre Bruselas y Ottawa se produce en un momento de cambios en las relaciones internacionales, marcado por las tensiones comerciales, la competencia por los recursos naturales y las disputas sobre tecnología y seguridad. Canadá mantiene una estrecha relación económica con Estados Unidos, su principal socio comercial, pero el Gobierno de Carney busca ampliar sus mercados y reducir su dependencia de un solo país. Las tensiones comerciales con la Administración de Donald Trump han reforzado el interés de Ottawa por estrechar sus vínculos con otros socios internacionales.
Europa también tiene sus propios motivos para impulsar este acuerdo. La Unión Europea quiere reducir su dependencia de proveedores externos en sectores estratégicos y garantizar el acceso a materias primas, energía y tecnologías necesarias para su economía y su defensa. Hasta ahora, Canadá y la UE ya mantenían una relación comercial a través del acuerdo CETA, que facilita el intercambio de productos y servicios entre ambos mercados. La nueva alianza pretende ir más allá y ampliar la colaboración en ámbitos como la inteligencia artificial, la investigación, la defensa, la seguridad y el comercio digital.
La fórmula de "miembro asociado" ha sido defendida tanto por Carney como por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Sin embargo, no aparece en la declaración conjunta firmada en Montreal. Alemania se encuentra entre los países que han mostrado reservas sobre esta posibilidad y el canciller Friedrich Merz habría presionado para evitar que el término apareciera en el documento final.
Von der Leyen ha reconocido que esta categoría no está contemplada actualmente en los tratados europeos, pero ha defendido la necesidad de explorar una relación más estrecha. La presidenta de la Comisión ha asegurado que Canadá es "el país más europeo fuera de Europa" y ha explicado que la propuesta no busca una adhesión completa, sino una asociación mucho más profunda.
Gas, minerales estratégicos y apoyo a Ucrania: los principales acuerdos
Uno de los puntos más importantes de la nueva alianza es la cooperación energética. Canadá y la UE estudiarán la posibilidad de aumentar las exportaciones de gas natural licuado (GNL) hacia Europa. Para ello, realizarán un análisis conjunto sobre la viabilidad de estos envíos a largo plazo, teniendo en cuenta las condiciones del mercado y las infraestructuras necesarias. Por el momento, no se ha aprobado un aumento concreto de las exportaciones. Se trata de estudiar si sería posible reforzar el suministro canadiense y mejorar la seguridad energética europea.
También han acordado trabajar para garantizar el acceso a materias primas críticas, como los minerales necesarios para fabricar baterías, tecnologías digitales, equipos electrónicos y material de defensa. Entre las medidas previstas figura estudiar la creación de reservas estratégicas que permitan disponer de estos recursos ante posibles problemas de suministro o crisis internacionales.
En el ámbito económico, ambas partes han cerrado las negociaciones de un acuerdo sobre comercio digital que complementará el pacto comercial CETA. Además, el Banco Europeo de Inversiones facilitará inversiones europeas en proyectos canadienses relacionados con materias primas estratégicas. La cooperación también llegará a la tecnología. Canadá participará en la iniciativa europea EuroHPC, dedicada a la supercomputación, y ambas partes estudiarán su acceso a determinados servicios del sistema de navegación por satélite Galileo. También quieren impulsar nuevas conexiones digitales mediante cables submarinos entre Canadá, Europa y Asia.
En materia de seguridad, los dos socios han acordado reforzar su colaboración en defensa y han reiterado su apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa. Canadá se sumará al préstamo europeo de 500 millones de euros destinado a apoyar a Kiev. La alianza contempla, además, facilitar los intercambios entre estudiantes y trabajadores, con una mayor participación canadiense en programas europeos como Erasmus+. El objetivo es que ciudadanos de ambos lados del Atlántico tengan más oportunidades para estudiar, trabajar e investigar en el otro territorio.
Con todos estos compromisos, Bruselas y Ottawa buscan construir una relación más estrecha que les permita ganar autonomía económica y estratégica. El siguiente paso será definir el alcance de esta asociación antes de junio de 2027, cuando esperan concretar cómo será la nueva relación entre Canadá y la Unión Europea.