Decenas de miles de estudiantes de secundaria salieron a la calle el martes en París y en otras regiones de Francia, junto a profesores, universitarios y sindicalistas, para exigir más recursos para la educación, en una jornada marcada por la tensión de los últimos días y por una fuerte vigilancia policial. En las marchas abundaron las consignas contra la represión y los manifestantes contabilizaron 450.000 personas en todo el país, de las que 100.000 se concentraron en la capital. El gobierno de Sébastien Lecornu rebajó esas cifras a 100.000 para el conjunto del país.
Miles de jóvenes estudiantes franceses toman las calles de París en la huelga educativa en defensa de los servicios públicos. Impresionante. pic.twitter.com/lM5qlWzOXB
— Fonsi Loaiza (@FonsiLoaiza) October 6, 2026
Los estudiantes denuncian las malas condiciones de los edificios, las aulas masificadas y la falta de profesores, una situación que complica la cobertura de bajas y ausencias, especialmente en los barrios populares. “La Generación Z se levanta y quiere ser escuchada”, declaró a France Presse Lilia, una estudiante de 19 años que acudió a manifestarse. La joven añadió que espera que el presidente Emmanuel Macron atienda las demandas del movimiento: “En lugar de financiar guerras, debería financiar a su propio país”.
Dos semanas de protestas con incidentes y heridos
Las movilizaciones estudiantiles llegan después de dos semanas de protestas que han ido aumentando en intensidad y extensión. Las primeras concentraciones estuvieron centradas principalmente en las condiciones de los centros educativos, la falta de profesores y medios y el impacto de los recortes sobre los estudiantes. Con el paso de los días, las protestas se han extendido a numerosos institutos y han derivado en bloqueos, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y varias detenciones.
Uno de los episodios más graves se produjo en Lens, en el norte de Francia, donde un estudiante de 15 años resultó gravemente herido durante una intervención policial. El menor perdió una mano y parte del antebrazo tras el impacto de una granada aturdidora. El suceso ha elevado la preocupación por el uso de material antidisturbios y ha abierto una investigación para determinar las circunstancias exactas en las que se produjo la lesión.
La tensión se ha trasladado también al terreno político. El Gobierno francés defiende la necesidad de garantizar el orden ante los episodios violentos registrados durante algunas movilizaciones, mientras los sectores de la oposición y las organizaciones estudiantiles reclaman que se atiendan las demandas que están detrás de las protestas. Entre ellas se encuentran la falta de recursos en la educación pública, las condiciones de los centros y las ayudas destinadas a los jóvenes. El conflicto se desarrolla además a pocos meses de las próximas elecciones presidenciales, previstas para abril de 2027. La situación económica, el aumento del coste de vida y las decisiones del Ejecutivo para reducir el gasto público han convertido las protestas en un nuevo foco de tensión política, con el debate sobre los recortes y los servicios públicos en el centro de la discusión.
El Gobierno niega la "represión policial" mientras crece la tensión en las calles
Ante la Asamblea Nacional, el primer ministro condenó la violencia registrada al margen de las manifestaciones, negó que exista “represión policial”, una acusación lanzada desde distintos sectores, y anunció la suspensión de las clases en los institutos al final de la semana para organizar un “espacio de democracia interna”. En total, una cuarta parte de los institutos de secundaria, 891 de 3.700, vieron sus clases “suspendidas, ya fuera total o parcialmente” el martes, según el Ministerio de Educación.
En este contexto, el agente de policía que disparó el lanzagranadas que hirió gravemente en el rostro a Eden, de 14 años, la semana pasada en Saint-Ouen-l'Aumône (Val-d'Oise), ha sido imputado por violencia, según el fiscal de Pontoise. El agente está acusado de “violencia ejercida por una persona depositaria de la autoridad pública con resultado de mutilación o invalidez permanente”, ha quedado bajo control judicial y tiene prohibido ejercer sus funciones hasta nueva orden, precisó la fiscalía.
📹 Los padres de un chico de 14 años al que la policía francesa disparó un bote de gas lacrimógeno a la cara: "Le han quitado la vida". Mientras, la cólera de los estudiantes toma las calles de Francia en un día de protestas masivas ➡️https://t.co/ggJoWSXITv pic.twitter.com/Wrd9ANKxL4
— EL PAÍS (@el_pais) October 6, 2026
La crisis deja así al Ejecutivo ante un doble frente: responder a unas reivindicaciones estudiantiles que se han extendido por todo el país y, al mismo tiempo, contener una escalada de violencia que ya ha dejado a decenas de jóvenes heridos y ha abierto un nuevo debate sobre la actuación de las fuerzas de seguridad. A poco más de seis meses de las presidenciales, las protestas han dejado de ser únicamente un conflicto en los institutos y se han convertido en uno de los principales focos de tensión política y social en Francia.