Europa ha vuelto a vivir este viernes una nueva jornada de tensión por las amenazas de bomba recibidas en distintos vuelos comerciales. Al menos 16 aeronaves se han visto afectadas por las alertas, que han alcanzado aeropuertos de países como España, República Checa, Dinamarca, Portugal, Hungría y Francia. Se trata del tercer día consecutivo en el que se registran este tipo de avisos, después de que el jueves las falsas amenazas afectaran a decenas de vuelos y obligaran a activar diferentes dispositivos de seguridad.
Uno de los aeropuertos afectados ha sido el Adolfo Suárez Madrid-Barajas, que ha recibido una comunicación sobre cuatro vuelos de llegada: tres procedentes de Londres y uno de Múnich. Según ha confirmado Aena, se activó el protocolo de seguridad y se constituyó un comité con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Tras las comprobaciones, las autoridades descartaron que existiera peligro para los pasajeros.
Por el momento, no se ha encontrado ningún artefacto explosivo en los aviones afectados y las aeronaves inspeccionadas han aterrizado sin incidentes. Sin embargo, la sucesión de alertas ha obligado a reforzar la vigilancia y ha reavivado la preocupación por una posible campaña coordinada de desestabilización en distintos puntos de Europa.
¿Qué vuelos se han visto afectados por las amenazas de bomba en Europa?
La alerta ha tenido especial incidencia en el aeropuerto de Praga, donde se han registrado amenazas contra al menos ocho vuelos. Entre ellos había aeronaves procedentes de España, Dinamarca y Reino Unido, así como otros trayectos con destino a Países Bajos, Chipre, Rumanía, Italia y Reino Unido. Aunque no se han encontrado explosivos, uno de los aviones de Wizz Air que cubría la ruta entre Praga y Roma tuvo que ser desviado a Venecia, donde aterrizó sin problemas.
En Portugal, la Policía investigó una amenaza contra un vuelo de Ryanair que cubría la ruta entre Roma y Lisboa. El avión fue inspeccionado después de aterrizar en la capital portuguesa y, una vez descartado el peligro, pudo reanudar su trayecto hacia Roma con más de dos horas de retraso. La alerta afectaba tanto al vuelo de llegada como al de regreso.

También se han registrado avisos en Hungría, donde el Ejército desplegó tres cazas Gripen para acompañar a varias aeronaves durante su paso por el espacio aéreo del país. En Francia, las autoridades recibieron cuatro nuevas amenazas contra aviones que sobrevolaban su territorio, mientras que la Policía danesa investigó alertas relacionadas con el tráfico aéreo en el aeropuerto de Copenhague. En todos estos casos, los vuelos aterrizaron sin incidentes y las primeras comprobaciones descartaron riesgos para los pasajeros.
Las amenazas también llegan a medios de comunicación: Irlanda evacúa la televisión pública RTÉ
La oleada de avisos no se ha limitado al transporte aéreo. Varias empresas de comunicación europeas han recibido correos electrónicos que advertían de la supuesta presencia de explosivos en sus instalaciones. Entre los medios afectados se encuentran la radiotelevisión pública irlandesa RTÉ, la cadena británica Sky y la búlgara Nova TV. En Irlanda, las instalaciones de RTÉ, el diario Irish Independent y las emisoras Newstalk y Today FM fueron desalojadas por precaución. La amenaza obligó a interrumpir la programación habitual de la televisión pública, que llegó a sustituir sus emisiones por música y un mensaje grabado. Las inspecciones tampoco encontraron ningún artefacto explosivo.
Ante la sucesión de incidentes, la Comisión Europea ha activado un mecanismo de intercambio de información entre los Estados miembros. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha advertido de que no parece una coincidencia que se repitan tantos episodios con un mismo procedimiento y ha señalado que podrían formar parte de un intento de "agresión híbrida y guerra psicológica".
Por su parte, el Gobierno irlandés ha alertado de una posible campaña coordinada de desestabilización, aunque por ahora no se ha identificado a los responsables. Los expertos en seguridad también contemplan la posibilidad de que se trate de acciones coordinadas o de imitaciones de amenazas anteriores.