Starmer reivindica su legado antes de abandonar Downing Street: "Dejo el país en mejores condiciones de las que me lo encontré"

El todavía primer ministro defiende sus avances sociales y su papel internacional pese a cerrar una etapa marcada por el desgaste, los giros políticos y la rebelión laborista

15 de julio de 2026 a las 21:04h
El todavía Primer Ministro del Reino Unido, Keir Starmer, en un comunicado en sus redes sociales. Fuente: X
El todavía Primer Ministro del Reino Unido, Keir Starmer, en un comunicado en sus redes sociales. Fuente: X

Keir Starmer se ha despedido este miércoles de la Cámara de los Comunes después de seis años al frente del Partido Laborista y apenas dos como primer ministro de Reino Unido. En su última sesión de control, el dirigente británico ha dado por terminada su trayectoria política y ha defendido que abandona el Gobierno con el país en mejores condiciones que cuando llegó.

El próximo lunes dejará formalmente Downing Street y entregará el poder a Andy Burnham, vencedor de un proceso interno en el que ningún rival ha logrado reunir los apoyos necesarios para disputarle el liderazgo.

La despedida ha tenido poco que ver con las sesiones broncas que Starmer acostumbraba a vivir cada miércoles. Diputados de distintos partidos rebajaron el tono, su familia siguió la intervención desde la tribuna y varios de sus colaboradores más cercanos apenas pudieron contener las lágrimas. La canciller Rachel Reeves se mostró especialmente emocionada y buena parte de la Cámara terminó en pie para ovacionar al primer ministro saliente. El presidente de los Comunes, Lindsay Hoyle, tuvo incluso que recordar que el aplauso está desaconsejado dentro del hemiciclo británico.

Una despedida entre emoción, fútbol y bromas

La jornada comenzó con un tono mucho más serio. Starmer recordó a la exdiputada conservadora Ann Widdecombe, asesinada la semana pasada, y pidió que la Cámara estudie dedicarle un escudo conmemorativo como los que recuerdan a Jo Cox y David Amess. El primer ministro alertó de que tres diputados o antiguos parlamentarios han sido asesinados durante sus once años en Westminster y reclamó nuevas medidas para proteger la democracia y la seguridad de los representantes públicos.

Después llegaron el fútbol y las bromas. El diputado conservador Graham Stuart comparó a Starmer con Jude Bellingham por haber llevado al laborismo hasta una victoria histórica y sostuvo que los cerca de 400 diputados de su propio partido habían terminado enseñándole la tarjeta roja. Starmer recibió la comparación con una sonrisa y reconoció que probablemente sería la primera y última vez que alguien le equiparase con el futbolista inglés. El todavía primer ministro prometió su respaldo completo tanto a Burnham como a la selección de Inglaterra, que este miércoles disputa contra Argentina la semifinal del Mundial.

Kemi Badenoch también dejó a un lado buena parte de la dureza habitual de sus enfrentamientos con Starmer. La líder conservadora reconoció su actuación en el apoyo a Ucrania y recordó la acogida que Reino Unido brindó a Volodímir Zelenski después de su choque con Donald Trump en la Casa Blanca. Al mismo tiempo, advirtió a los laboristas de que un cambio de primer ministro difícilmente resolverá por sí solo sus problemas. Starmer agradeció la ayuda privada que Badenoch le ofreció durante momentos personales especialmente duros, como la muerte de su hermano y el ataque incendiario sufrido por su vivienda familiar.

El dirigente laborista cerró su intervención agradeciendo el trabajo de sus ministros, funcionarios, asesores y diputados. También se dirigió a su esposa, Victoria, y a sus dos hijos antes de pronunciar un último "Adiós" desde el atril. Aunque ha descrito la jornada como el final de su recorrido político, Starmer conservará por el momento su escaño y pasará a ocupar los bancos traseros de la Cámara de los Comunes cuando abandone Downing Street.

De una mayoría histórica a perder el control del partido

Starmer asumió el liderazgo laborista en 2020, después de la peor derrota electoral del partido desde 1935. Durante los cuatro años siguientes reconstruyó una formación muy dividida, recuperó espacio en el centro político y consiguió en julio de 2024 una mayoría parlamentaria histórica tras catorce años de gobiernos conservadores.

La gran contradicción de su etapa aparece en la velocidad con la que aquella victoria terminó convirtiéndose en una crisis de liderazgo. Dos años después, una parte mayoritaria de sus propios diputados llegó a la conclusión de que no podía llevarles hasta las siguientes elecciones generales.

En su despedida, Starmer ha reivindicado el refuerzo de los derechos laborales, las medidas contra la pobreza infantil, la bajada de las listas de espera del sistema sanitario y el aumento de la inversión en defensa. Su Gobierno también aprobó nuevas normas frente a los encubrimientos institucionales, impulsó restricciones al acceso de menores de 16 años a las redes sociales y trató de estabilizar las relaciones con la Unión Europea después del Brexit. Su legado resulta más sólido en política exterior, especialmente por el apoyo mantenido a Ucrania y su coordinación con Francia y otros socios europeos.

El balance interno es bastante más irregular. El crecimiento económico, presentado como la gran misión del Ejecutivo, avanzó a trompicones y estuvo acompañado por un aumento del desempleo, una presión persistente sobre el coste de la vida y dificultades para reparar unos servicios públicos muy deteriorados.

La inmigración siguió ocupando el centro de la batalla política mientras Reform UK ampliaba su presencia electoral. Starmer tampoco consiguió construir un relato claro que conectara todas sus decisiones, y los continuos reajustes de estrategia transmitieron una sensación de provisionalidad dentro y fuera del laborismo.

A ese desgaste se sumaron varias rectificaciones políticas y errores en la elección de colaboradores. El nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, pese a conocerse su relación con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, terminó convirtiéndose en uno de los episodios más dañinos para Downing Street. Las explicaciones ofrecidas por Starmer alimentaron la impresión de que había perdido el control de su propio Gobierno.

Los malos resultados laboristas en las elecciones locales de mayo aceleraron la rebelión interna y terminaron obligándole a anunciar su dimisión el pasado 22 de junio.

Burnham llega sin rival a Downing Street

Andy Burnham ha despejado el camino hacia el liderazgo con el respaldo de 349 de los 403 diputados laboristas. El umbral exigido para presentar una candidatura era de 81 apoyos y, una vez conocida la fuerza acumulada por el exalcalde de Gran Mánchester, ningún adversario podía alcanzar matemáticamente esa cifra. El partido completará formalmente el proceso este viernes, sin necesidad de celebrar una votación entre la militancia al haber quedado Burnham como único candidato.

El futuro primer ministro regresa al centro de la política nacional después de nueve años al frente de Gran Mánchester. Su victoria en las elecciones parciales de Makerfield le permitió volver a la Cámara de los Comunes y reforzó entre los laboristas la idea de que podía contener el crecimiento de la ultraderecha Reform UK y conectar mejor con el electorado del norte de Inglaterra.

Burnham asumirá un partido que mantiene una amplia mayoría parlamentaria, aunque llega golpeado por el desgaste de Starmer y por una fragmentación electoral cada vez mayor.

El relevo se completará el lunes. Starmer acudirá al Palacio de Buckingham para presentar su dimisión ante Carlos III y el monarca encargará después a Burnham la formación del nuevo Gobierno. El sistema parlamentario británico permite sustituir al primer ministro durante la legislatura sin pasar inmediatamente por las urnas, por lo que el laborismo podrá continuar gobernando hasta las elecciones previstas, como máximo, para 2029.

Una de las primeras decisiones de Burnham será la composición del nuevo gabinete. La continuidad de Rachel Reeves al frente de Economía parece poco probable y Shabana Mahmood, actual ministra del Interior, figura entre las principales candidatas para sustituirla, aunque el equipo del futuro primer ministro todavía no ha confirmado ningún nombramiento.

Burnham llegará al poder con la economía, el coste de la vida, la inmigración y la recuperación de los servicios públicos sobre la mesa. La Cámara inicia este jueves su receso de verano, por lo que el nuevo primer ministro podría gobernar hasta septiembre sin someterse a su primera sesión de control.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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