Donald Trump ha fijado una nueva regla de represalia para la guerra con Irán. Estados Unidos destruirá un puente o una central eléctrica iraní cada vez que las fuerzas de Teherán ataquen un barco en el estrecho de Ormuz, según ha anunciado el presidente en plena escalada militar y con las negociaciones de paz cada vez más debilitadas.
La amenaza abarca instalaciones situadas cerca o dentro de Teherán y llega después de once noches consecutivas de bombardeos estadounidenses. El mandatario ha asegurado que Irán pagará "un precio muy alto" y que está siendo "diezmado", pese a que su propio secretario de Defensa reconoce que el país conserva capacidad para atacar bases, barcos e infraestructuras en toda la región.
Trump lanzó estas advertencias antes de viajar a la base aérea de Dover para recibir los restos de cuatro militares muertos en Jordania e Irak. La guerra ha causado ya la muerte de 18 soldados estadounidenses y ha dejado más de 450 heridos, mientras Washington sigue sin establecer una fecha para el final de las operaciones.
El presidente también ha reducido el malestar interno a su impacto económico. "Los estadounidenses no están en contra de la guerra", afirmó antes de sostener que la preocupación ciudadana se centra en el precio de la gasolina. El galón ha vuelto a superar los cuatro dólares cuando faltan pocos meses para las elecciones legislativas de noviembre.
Una amenaza que alcanza infraestructuras civiles
La promesa de destruir automáticamente una instalación por cada buque atacado abre nuevas dudas sobre la conducción de la ofensiva estadounidense. Puentes y centrales eléctricas suelen prestar servicios esenciales a la población, por lo que cualquier ataque debe acreditar una finalidad militar concreta y respetar los principios de distinción, proporcionalidad y precaución.
Expertos en derecho internacional han cuestionado que Trump anuncie represalias de manera anticipada sin diferenciar entre objetivos militares e infraestructuras civiles. La amenaza resulta especialmente delicada en una guerra que ya ha alcanzado instalaciones energéticas, plantas desalinizadoras y zonas próximas a emplazamientos nucleares.
Las fuerzas estadounidenses han ampliado durante los últimos días sus operaciones desde la costa iraní hacia regiones occidentales y centrales. El Mando Central asegura haber bombardeado centros de operaciones, hangares, almacenes de drones, instalaciones marítimas y redes logísticas destinadas a amenazar la navegación comercial.
La provincia de Bushehr volvió a ser atacada durante la última madrugada, incluida una subestación eléctrica próxima a la única central nuclear en funcionamiento del país. También se registraron explosiones cerca de Teherán y en zonas de Hamadán, Tabriz, Juzestán y los puertos meridionales de Chabahar y Konarak.
El Ministerio de Salud iraní cifra en 53 los civiles muertos y en 592 los heridos desde la última reanudación de los bombardeos. Entre las víctimas figuran mujeres y menores, aunque Estados Unidos sostiene que sus fuerzas no atacan deliberadamente a la población.
Irán golpea bases estadounidenses en tres países
Teherán ha respondido extendiendo sus operaciones por el Golfo. El Ejército iraní reivindicó este miércoles ataques contra instalaciones utilizadas por Estados Unidos en Kuwait, Jordania y Baréin, además de un centro de datos de Amazon que presenta como una pieza de la infraestructura tecnológica del Pentágono.
En Kuwait, los drones se dirigieron contra el campamento Doha, donde Irán asegura haber alcanzado depósitos de municiones y un centro de mando. También atacó radares y sistemas de vigilancia alrededor de la base de Ali al Salem y en la isla de Bubiyan.
Jordania informó de que sus defensas derribaron cuatro de los seis misiles lanzados contra su territorio. Los otros dos cayeron en zonas deshabitadas sin provocar víctimas, mientras Teherán aseguró haber causado daños en instalaciones militares y destruido varios drones estadounidenses, una versión que Washington no ha confirmado.
En Baréin, las fuerzas iraníes atacaron por segunda vez un centro de datos de Amazon al que vinculan con el Mando Central estadounidense. La ofensiva alcanzó también almacenes y hangares de mantenimiento de la base aérea Sheikh Isa.
Estos ataques han llevado al Gobierno español a condenar la ofensiva iraní contra los países del Golfo y Jordania. Exteriores ha pedido una "urgente desescalada", el respeto del alto el fuego y el regreso a la negociación como vía para detener una guerra que ya se extiende mucho más allá de las fronteras iraníes.
Ormuz y Bab el Mandeb ponen en riesgo el petróleo mundial
El estrecho de Ormuz sigue en el centro del conflicto. Por esta vía pasa alrededor de una quinta parte del suministro energético mundial y el bloqueo casi total impuesto por Irán ha disparado los costes del transporte, los seguros marítimos y el precio de los combustibles.
Marco Rubio sostiene que Teherán pretende controlar el paso, imponer condiciones al tránsito y sentar un precedente peligroso para otras rutas internacionales. El secretario de Estado asegura que Washington mantiene abierta la negociación, aunque acusa a Irán de incumplir sus compromisos y de utilizar las conversaciones para ganar tiempo.
El problema se ha extendido ahora al mar Rojo. Los hutíes de Yemen, aliados de la República Islámica, han amenazado con impedir el paso del petróleo saudí por el estrecho de Bab el Mandeb. Varios petroleros han cambiado de rumbo ante el riesgo de quedar atrapados entre las dos grandes salidas energéticas de Oriente Próximo.
Arabia Saudí había trasladado parte de sus exportaciones hacia el puerto de Yanbu para esquivar Ormuz. Si los buques tampoco pueden atravesar Bab el Mandeb, tendrán que buscar rutas más largas y costosas, con un impacto directo sobre el suministro mundial.
El barril de Brent llegó a superar los 95 dólares antes de moderar su subida. La amenaza sobre las dos rutas marítimas ha devuelto la presión inflacionista a los mercados y vuelve a colocar a Europa y Asia ante la posibilidad de nuevos encarecimientos de la energía.
Una guerra de 32.875 millones sin calendario de salida
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha reconocido ante el Senado que la ofensiva ya ha costado 37.500 millones de dólares, cerca de 32.875 millones de euros. La cifra supera las previsiones anteriores de la Administración y sigue aumentando con cada nueva noche de bombardeos.
Hegseth ha pedido al Congreso otros 87.600 millones de dólares para el Pentágono. Parte de ese paquete serviría para sostener la guerra y cubrir salarios y otras necesidades militares hasta finales de septiembre. Sin la financiación adicional, advirtió, las fuerzas armadas afrontarán "carencias críticas".
La petición ha generado críticas entre los demócratas porque Trump ha repetido durante semanas que Irán estaba derrotado y apenas conservaba capacidad militar. El propio jefe del Pentágono ha tenido que reconocer ahora que Teherán mantiene medios suficientes para prolongar la guerra y golpear a Estados Unidos y sus aliados.
Rubio insiste en que la diplomacia continúa disponible, pero tampoco ha ofrecido una hoja de ruta concreta. Pakistán ha confirmado que seguirá ejerciendo como mediador, mientras Irán exige conservar el control alcanzado sobre Ormuz como parte de cualquier acuerdo.
Bulgaria abre una base a los aviones de EEUU
La extensión de las operaciones también alcanza ya a Europa. El Parlamento de Bulgaria ha autorizado el despliegue temporal de ocho aviones cisterna estadounidenses KC-135 y hasta 250 militares en la base aérea de Bezmer, situada en el sureste del país.
Los aparatos podrán permanecer allí desde este viernes hasta el 1 de octubre para apoyar las operaciones estadounidenses en Oriente Próximo. Los aviones cisterna permiten repostar en vuelo a cazas y bombarderos, prolongando el alcance y la duración de sus misiones.
El Gobierno búlgaro afirma que desde su territorio no partirán ataques contra Irán y que en la base no se instalarán armas ofensivas. Su ministro de Defensa sostiene que la presencia de los aviones no convierte al país en parte de la guerra, una interpretación cuestionada por parte de la oposición y por varios alcaldes de municipios cercanos.
Irán ha advertido de que cualquier ayuda prestada a las operaciones estadounidenses convertiría a Bulgaria en cómplice de la ofensiva. Pese a esa amenaza, el despliegue fue aprobado por 136 votos frente a 13, con dos abstenciones, y comenzará mientras Washington mantiene sus ataques diarios.
Pakistán continuará sus contactos con ambas partes para intentar recuperar las negociaciones. Hasta entonces, Estados Unidos prepara nuevas operaciones, Irán mantiene sus represalias y los primeros aviones estadounidenses comenzarán a llegar a la base búlgara de Bezmer este viernes.
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