El veto en defensa reabre el debate sobre una Unión Europea menos dependiente de Estados Unidos

Un informe de Fundación Alternativas plantea sustituir la unanimidad por voto selectivo o crear un Consejo de Seguridad europeo con España entre los miembros fijos

06 de julio de 2026 a las 18:13h
La bandera de España y de la Unión Europea en una foto de archivo. Eduardo Parra / Europa Press
La bandera de España y de la Unión Europea en una foto de archivo. Eduardo Parra / Europa Press

La defensa europea vuelve a tropezar con su viejo problema: cualquier Estado miembro puede bloquear una decisión común. En plena presión de Estados Unidos para que Europa asuma más carga militar y a las puertas de la cumbre de la OTAN en Ankara, un informe de la Fundación Alternativas plantea abrir un debate incómodo para Bruselas: cambiar la unanimidad en política de seguridad y defensa.

La propuesta aparece en el documento ‘Una Europa más autónoma. ¿Cómo reducir nuestra dependencia militar y tecnológica?’, elaborado por el consultor Carlos Martí Sempere. El diagnóstico es claro. La autonomía estratégica europea sigue siendo más una aspiración que una realidad mientras los Veintisiete tengan que ponerse de acuerdo en cada decisión sensible.

El sistema actual obliga a buscar unanimidad en la mayor parte de decisiones de la Política Común de Seguridad y Defensa. En la práctica, cada jefe de Estado o de Gobierno tiene un veto. El informe señala a Hungría como el caso más evidente por sus bloqueos o rebajas de posiciones comunes relacionadas con Rusia. Cuando falta cohesión, la UE se mueve tarde o se queda en declaraciones de mínimos.

Dos vías para romper el bloqueo

La primera opción que plantea Martí es introducir un voto mayoritario selectivo para algunas decisiones de seguridad y defensa. No afectaría de golpe a todo el sistema, pero permitiría avanzar en posiciones, iniciativas o declaraciones concretas sin quedar atrapados por un solo gobierno.

La ventaja sería la agilidad. El problema político también es evidente. Los países pequeños temen perder peso frente a Alemania, Francia, Italia, España o Polonia. Los grandes, a su vez, tendrían que aceptar más responsabilidad, más gasto y más compromiso con capacidades comunes.

La segunda fórmula sería más ambiciosa. El informe plantea crear una especie de Consejo de Seguridad europeo, con Alemania, Francia, Italia, España y Polonia como miembros permanentes, junto al presidente del Consejo Europeo y otros seis países rotatorios. Ese órgano asumiría el centro de gravedad de la política exterior y de seguridad común.

Para España, esa opción tendría una lectura directa. El país ganaría asiento fijo en el núcleo duro de la defensa europea, pero también tendría que sostenerlo con inversión, industria, capacidades militares y una representación exterior más compartida.

La OTAN acelera el debate

La cumbre de la OTAN de esta semana no trata formalmente esta reforma institucional europea, pero el contexto la empuja. Los aliados se reúnen en Ankara con Donald Trump presionando a Europa para aumentar el gasto, asumir más responsabilidad en su propia defensa y elevar la producción industrial militar.

La Alianza discutirá el cumplimiento de los nuevos objetivos de gasto, el apoyo a Ucrania y el refuerzo de la industria de defensa. La agencia internacional 'Reuters' adelanta que los aliados reafirmarán su compromiso con la defensa colectiva y abordarán también la tensión con Irán y la seguridad en el estrecho de Ormuz. Todo eso toca de lleno a Europa, aunque muchas de las herramientas de respuesta sigan en manos de los Estados.

Ahí aparece la grieta. La UE quiere hablar de autonomía estratégica, compras conjuntas, industria de defensa y menos dependencia tecnológica de EEUU o China. Pero en política exterior y militar sigue funcionando con una regla que permite a un solo socio frenar al conjunto.

Un cambio difícil y sin calendario

La propuesta no es una iniciativa formal de la Comisión ni del Consejo. Es un informe de debate político y académico, aunque llega en un momento en el que varios gobiernos europeos llevan tiempo defendiendo más mayoría cualificada en política exterior.

Cambiar la regla de la unanimidad en defensa sería políticamente muy complicado. También exigiría tocar equilibrios delicados entre Estados grandes y pequeños, entre europeístas más ambiciosos y países que siguen viendo la OTAN como el único paraguas real.

El debate ya está encima de la mesa. La guerra de Ucrania, el regreso de Trump, la presión sobre el gasto militar y las tensiones en Oriente Próximo han convertido la autonomía estratégica europea en algo más que una consigna de Bruselas.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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