Las gafas inteligentes de Meta aspiran a convertirse en una alternativa al móvil, pero su crecimiento empieza a toparse con un obstáculo: la privacidad. Los dispositivos desarrollados junto a EssilorLuxottica, fabricante de Ray-Ban, permiten hacer fotografías, grabar vídeos, retransmitir en directo y utilizar funciones de inteligencia artificial con una apariencia similar a la de unas gafas convencionales. Precisamente esa discreción ha despertado la preocupación de las autoridades y de las organizaciones defensoras de los derechos digitales.
El mercado, sin embargo, continúa creciendo. Según los datos de la consultora Omdia recogidos por Reuters, los envíos mundiales de gafas con inteligencia artificial pasaron de unos 2,1 millones de unidades en 2024 a 8,4 millones en 2025. Además, las gafas de Meta y EssilorLuxottica representaron el 81,3% de los envíos globales durante el primer semestre de 2026. La compañía comunicó en julio que las ventas de sus gafas inteligentes prácticamente se habían duplicado respecto al mismo periodo del año anterior.
Europa alerta del riesgo de grabaciones sin consentimiento
La expansión comercial coincide con una mayor vigilancia regulatoria. El Comité Europeo de Protección de Datos (EDPB, por sus siglas en inglés) advirtió la semana pasada de los riesgos que estos dispositivos plantean, entre ellos la posibilidad de grabar de forma discreta a otras personas o captar sus conversaciones sin que sean conscientes de ello.
Noruega ha anunciado que planea prohibir temporalmente el uso de gafas con inteligencia artificial en determinados lugares, mientras que Australia estudia restringir los dispositivos con cámara en edificios gubernamentales. Por su parte, las autoridades de protección de datos de Italia y Austria han comunicado a Reuters que investigan incidentes relacionados con el uso de estas gafas por parte de alumnos en centros educativos.
Entre las medidas planteadas por el organismo europeo figuran reforzar las señales que avisan de una grabación, incorporar alertas sonoras, limitar las retransmisiones en directo y difuminar automáticamente los rostros de las personas que aparecen en las imágenes. También propone restricciones técnicas en espacios sensibles, como hospitales y colegios.
Meta defiende sus gafas frente a las críticas
La compañía sostiene que sus dispositivos están diseñados para que la grabación sea reconocible. Un portavoz de Meta ha explicado que todos los modelos con cámara incorporan una luz frontal que parpadea cuando el usuario hace una fotografía o graba un vídeo que puede compartir. EssilorLuxottica, por su parte, asegura que trabaja para fomentar un uso responsable de la tecnología y que las normas deben proteger los derechos de los ciudadanos sin frenar la innovación.
Las críticas, no obstante, también pueden afectar a la aceptación social del producto. Ross Gerber, consejero delegado de la firma de inversión Gerber Kawasaki, reconoció que la preocupación por la privacidad y la incomodidad que pueden generar estos dispositivos en otras personas podrían limitar su adopción. El abogado Louis Larere, de la organización francesa NOYB, defendió la necesidad de una respuesta coordinada de las autoridades ante el uso de estas gafas en espacios públicos.
Una carrera tecnológica que también mira al móvil
El debate llega en un momento en el que las grandes tecnológicas buscan nuevas formas de acceder a la inteligencia artificial más allá de las pantallas. Las gafas de Meta permiten escuchar música, realizar llamadas y acceder a funciones de traducción, además de capturar imágenes y utilizar herramientas de IA. La competencia también se prepara para entrar en el mercado. Google trabaja con Samsung en unas gafas con Gemini que, según los planes comunicados, llegarían antes de que termine 2026, mientras que Apple también figura entre las compañías que preparan sus propios dispositivos.
Meta ya ha presentado, además, unas gafas centradas en el audio y sin cámara, una alternativa que podría reducir parte de las objeciones relacionadas con la grabación. Sin embargo, eliminar la cámara también limita algunas de las posibilidades de la inteligencia artificial visual.
El reto para el sector será mantener el atractivo de estos dispositivos sin convertir su presencia cotidiana en una fuente de desconfianza. Su crecimiento comercial demuestra que existe interés por esta tecnología, pero su expansión dependerá también de cómo se resuelvan las dudas sobre el consentimiento, la grabación de terceros y los límites de uso.