El Comité Olímpico Internacional ha dado un giro de enorme peso político y deportivo. La Comisión Ejecutiva del COI ha levantado de forma provisional la suspensión del Comité Olímpico Ruso, vigente desde octubre de 2023, y deja a los deportistas rusos el camino abierto para buscar plaza en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
La decisión no supone una vuelta plena y sin condiciones, pero sí rompe con la etapa más dura del veto olímpico a Rusia. El COI retira sus recomendaciones a las federaciones internacionales sobre restricciones a atletas y equipos rusos, aplicadas tras la invasión de Ucrania y endurecidas después por el conflicto institucional entre Moscú y el olimpismo internacional. El organismo deja para más adelante la decisión sobre bandera, himno, colores y símbolos rusos en los Juegos.
The IOC Executive Board has provisionally lifted the suspension of the Russian Olympic Committee. Recommendations to International Federations with regard to Russian athletes’ participation are no longer applicable.
— IOC MEDIA (@iocmedia) July 7, 2026
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El argumento formal del COI pasa por el Comité Olímpico Ruso. La suspensión se impuso el 12 de octubre de 2023 porque el COR había incorporado a su estructura organizaciones deportivas regionales de territorios ucranianos ocupados, algo que el COI consideró una vulneración de la Carta Olímpica y de la jurisdicción del Comité Olímpico Nacional de Ucrania. Ahora, tras el informe de su Comisión de Asuntos Jurídicos, el organismo sostiene que esas entidades ya no figuran como miembros del comité ruso.
La medida llega con el periodo de clasificación para Los Ángeles 2028 ya en marcha. El COI defiende que debe garantizarse igualdad de acceso a las competiciones y traslada a las federaciones internacionales y a los organizadores la gestión de la vuelta rusa. Eso implica que cada deporte tendrá margen para ordenar el regreso, aunque la señal política desde Lausana ya está lanzada.
Del veto tras Ucrania a la vuelta gradual
El olimpismo ruso llevaba años en una situación anómala. Tras la invasión de Ucrania en febrero de 2022, el COI recomendó excluir a deportistas y oficiales rusos y bielorrusos de las competiciones internacionales. Más tarde permitió el retorno de algunos atletas como neutrales, sin bandera, sin himno y bajo criterios de control sobre su relación con la guerra.
En París 2024 y en los Juegos de Invierno de Milán-Cortina 2026, los rusos no compitieron como delegación nacional. Lo hicieron como atletas neutrales individuales, con restricciones políticas y deportivas. Ese modelo queda ahora en retirada para Rusia, como ya ocurrió el pasado 7 de mayo con Bielorrusia, cuando el COI dejó de recomendar limitaciones generales para sus deportistas.
La normalización, aun así, no borra el fondo del conflicto. El propio COI insiste en que mantiene su condena a la invasión rusa de Ucrania y que seguirá apoyando a la comunidad olímpica ucraniana mediante programas de solidaridad, ayudas logísticas, material deportivo y apoyo a la participación internacional de sus atletas. También avisa de que continuará vigilando cualquier actividad del Comité Olímpico Ruso en territorios bajo jurisdicción deportiva ucraniana.
El organismo tampoco abrirá la puerta institucional a Moscú. No organizará eventos propios en Rusia ni invitará a cargos del Gobierno o del Estado ruso a sus actos. La exhibición de símbolos nacionales en competiciones internacionales ordinarias queda en manos de cada federación, pero en los Juegos Olímpicos la última palabra será del COI.
El dopaje sigue pesando sobre Rusia
La vuelta rusa no se explica solo por la guerra. Sobre el deporte ruso sigue pesando también el historial de dopaje de Estado, que ya sacudió los Juegos de Sochi 2014 y provocó años de sanciones, controles reforzados y participación bajo fórmulas alternativas. El COI sabe que esa sombra no ha desaparecido y por eso vincula el regreso a exigencias antidopaje específicas.
Los atletas rusos que vuelvan a la competición internacional deberán integrarse en un programa antidopaje delegado a la Agencia Internacional de Controles. También tendrán que pasar múltiples pruebas antes de regresar, según el riesgo de cada deporte. Si la Agencia Mundial Antidopaje mantiene a la RUSADA como organismo no conforme antes de Los Ángeles 2028, el COI encargará a la ITA controles independientes para todos los rusos clasificados.
Esa condición intenta responder a la desconfianza de buena parte de la comunidad deportiva internacional. Rusia no solo vuelve desde una sanción política por Ucrania. Vuelve también desde una larga crisis de credibilidad competitiva que afectó a medallas, federaciones, laboratorios, datos manipulados y sanciones acumuladas durante más de una década.
La decisión ya ha sido recibida en Moscú como un paso hacia el regreso total. El ministro ruso de Deportes, Mijaíl Degtiariov, ha celebrado que el movimiento del COI acelerará la reintegración de sus atletas en competiciones internacionales. En Ucrania, en cambio, la lectura difícilmente será deportiva. El regreso de Rusia llega con la guerra todavía abierta y con deportistas ucranianos entrenando, compitiendo y reconstruyendo carreras bajo los efectos directos de la invasión.
Los Ángeles 2028 tendrá a Rusia de vuelta en el camino olímpico. Lo que aún no tiene es una bandera rusa autorizada para desfilar.
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