El odio se cuela en el Mundial con 40.861 contenidos racistas y xenófobos detectados en junio

Lamine Yamal aparece entre los principales objetivos de una conversación digital dominada por insultos, deshumanización y falsas asociaciones entre inmigración y delincuencia

21 de julio de 2026 a las 18:46h
Lamine Yamal durante la celebración del Mundial en Cibeles. Óscar Ortiz / Europa Press
Lamine Yamal durante la celebración del Mundial en Cibeles. Óscar Ortiz / Europa Press

Lamine Yamal ha regresado a España como campeón del mundo, con la segunda estrella en el pecho y convertido a sus 19 años en uno de los rostros más reconocibles de la Selección. Mientras avanzaba el torneo, miles de cuentas utilizaban sus orígenes, su religión y su identidad para insultarle o poner en duda su pertenencia al país que estaba representando.

El Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia ha detectado durante junio 40.861 contenidos relacionados con discursos de odio y narrativas discriminatorias en las principales redes sociales. El deporte fue el segundo detonante más frecuente, presente en el 16% de los mensajes monitorizados, únicamente por detrás de la inseguridad ciudadana.

El informe destaca una "presencia significativa" de publicaciones racistas e islamófobas durante el Mundial, dirigidas contra selecciones, aficionados y jugadores. Lamine aparece expresamente señalado por el volumen de comentarios hostiles relacionados con sus raíces familiares y con una identidad española que algunos usuarios continúan vinculando al origen étnico.

La cifra abarca los mensajes detectados durante todo junio y no significa que los 40.861 estuvieran vinculados al campeonato o dirigidos contra el jugador. El dato muestra una conversación digital más amplia, aunque el Mundial proporcionó durante semanas un escenario de enorme visibilidad para extender ataques que ya habían aparecido antes del torneo.

Campeón con España y cuestionado por sus orígenes

Lamine nació en Esplugues de Llobregat, creció en el barrio de Rocafonda de Mataró y se formó desde niño en las categorías inferiores del Barcelona. Su padre es marroquí y su madre nació en Guinea Ecuatorial, una historia familiar que forma parte de la España diversa que ha terminado conquistando el Mundial junto a Nico Williams, hijo de una pareja ghanesa que llegó al país tras cruzar el Sáhara.

Esa realidad ha convivido durante todo el año con mensajes que piden a Lamine que regrese a "su país", cuestionan que vista la camiseta española o utilizan su fe musulmana para atacarle. El boletín del primer trimestre de 2026 ya había detectado una oleada de odio alrededor de las publicaciones en las que el futbolista mostraba cómo vivía el Ramadán.

La hostilidad saltó también de las pantallas a las gradas. Durante el amistoso entre España y Egipto disputado en marzo en el RCDE Stadium, parte del público coreó "musulmán el que no bote". Lamine calificó aquellos cánticos de ignorantes y racistas, aunque evitó atribuirlos al conjunto de la afición española o vincularlos con su decisión de representar a España en lugar de Marruecos.

"Sé que no toda España estaba cantando. Era una parte del campo", explicó semanas después. El jugador aseguró que nunca se había arrepentido de su elección y que los insultos afectaban a cualquier musulmán, con independencia de su nacionalidad.

El Mundial confirmó esa decisión en el terreno de juego. Lamine ha sido una de las piezas principales del equipo de Luis de la Fuente y ha celebrado el título junto a compañeros nacidos o criados en distintos lugares del país. Su éxito deportivo no ha desactivado un racismo que admite su talento mientras sigue discutiendo su españolidad.

Rajoy y la selección francesa "sin franceses"

El debate alcanzó una dimensión política antes de la semifinal entre España y Francia. Mariano Rajoy escribió que el equipo dirigido por Didier Deschamps tenía "un altísimo nivel, eso sí, sin franceses", en referencia a la presencia de jugadores negros y de familias procedentes de antiguas colonias.

Todos los convocados tenían la nacionalidad francesa y 23 de los 26 habían nacido en el país. La frase sustituía el criterio jurídico de ciudadanía por una idea étnica de lo francés, precisamente la misma lógica que aparece en muchos de los mensajes dirigidos contra Lamine Yamal o Nico Williams.

El futbolista español respondió sin entrar en una disputa personal con el expresidente. "Si el fútbol sirve para algo es para integrar. Francia y España son un ejemplo de integración", afirmó durante la rueda de prensa previa al encuentro.

El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, fue mucho más directo. "Francia no tiene color de piel", señaló antes de considerar que cualquier afirmación contraria era "una estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas". El Gobierno español terminó trasladando sus disculpas y calificó las palabras de Rajoy de xenófobas e incompatibles con la sociedad española.

La dirección del PP optó por proteger a su antiguo líder. Borja Sémper presentó la frase como un comentario "sarcástico" y "sin mala intención", pese al rechazo que había suscitado incluso entre dirigentes de la derecha y de la extrema derecha francesa. Juan Vivas, presidente popular de Ceuta, sí marcó distancias y recordó que la nacionalidad no depende de la etnia ni de la cultura.

La controversia se produjo ya en julio y, por tanto, queda fuera de los 40.861 contenidos contabilizados en el último boletín. Su cercanía con los ataques analizados muestra, sin embargo, cómo determinadas ideas sobre la pureza nacional circulan desde las cuentas anónimas hasta el discurso de figuras que han ocupado las mayores responsabilidades del Estado.

Nueve de cada diez ataques se dirigen al origen norteafricano

Las personas procedentes del norte de África concentraron el 88% de los contenidos analizados en junio. El porcentaje ha aumentado diez puntos en solo un mes, lo que consolida a este colectivo como la principal diana del discurso racista y xenófobo detectado por el sistema del Gobierno.

Los mensajes contra personas musulmanas representaron el 11% y los dirigidos contra ciudadanos africanos o afrodescendientes alcanzaron el 7%. Las categorías pueden coincidir en una misma publicación, como ocurre en muchos ataques contra Lamine, donde se mezclan referencias a Marruecos, a su religión y al color de su piel.

El volumen contra las personas musulmanas cayó catorce puntos respecto a mayo y el dirigido a afrodescendientes descendió cuatro. El retroceso porcentual no implica la desaparición de esas narrativas, sino una concentración todavía mayor del odio en las personas identificadas como magrebíes o norteafricanas.

También aparecieron contenidos contra ciudadanos latinoamericanos y contra la comunidad judía, aunque con una presencia inferior. El seguimiento se limita al odio racista, xenófobo, islamófobo, antisemita y antigitano que afecta directamente a personas o colectivos.

Crece la deshumanización y se mantiene la violencia explícita

El cambio más preocupante se encuentra en la dureza de los mensajes. Los contenidos que deshumanizan o degradan gravemente a sus destinatarios alcanzaron el 48%, frente al 23% registrado en mayo. En un solo mes, esta forma de odio ha aumentado 25 puntos y se ha convertido en la categoría dominante.

Otro 32% presentó a las personas atacadas como una amenaza para la seguridad o la convivencia. El 10% pidió su expulsión del país, el 6% promovió directamente la violencia, el 3% elogió a quienes agreden a esos colectivos y el 1% buscó desacreditarlos.

La mayoría de las publicaciones no trató de esconder su intención. El 89% empleó un lenguaje agresivo explícito, mediante insultos, amenazas y descalificaciones, mientras otro 10% recurrió al sarcasmo o a una apariencia humorística para extender el mismo mensaje.

Casi uno de cada tres contenidos incorporó imágenes, vídeos, memes, símbolos o palabras modificadas para dificultar su detección. Estas fórmulas ayudan a que una publicación viaje rápidamente entre plataformas y permiten esquivar algunos sistemas automáticos de moderación mediante números, emoticonos o alteraciones deliberadas del lenguaje.

La inseguridad sirve de combustible al odio

El fútbol tuvo un peso destacado durante junio, pero el principal detonante fue la inseguridad ciudadana. El 69% de los contenidos analizados vinculó a personas migrantes con delitos, conflictos sociales o problemas de orden público, en muchos casos mediante noticias falsas o episodios reales presentados sin contexto.

El mecanismo suele repetirse. Un delito cometido por una persona extranjera se convierte en una acusación colectiva contra miles de ciudadanos del mismo origen, mientras la nacionalidad desaparece de la conversación cuando el autor es español. La difusión de vídeos antiguos, imágenes de otros países y datos manipulados permite mantener esa asociación incluso cuando los hechos no han ocurrido como se cuenta.

Las políticas públicas originaron el 11% del discurso detectado, especialmente por el debate sobre el proceso extraordinario de regularización de inmigrantes promovido por el Gobierno. Los contenidos relacionados con agresiones sexuales alcanzaron el 9%, frente al 3% del terrorismo y el 2% de la llegada de embarcaciones.

Estas categorías muestran que el racismo digital se alimenta tanto de acontecimientos concretos como de campañas políticas sostenidas, capaces de presentar a la inmigración como una amenaza permanente para la seguridad, los servicios públicos o la identidad nacional.

Una denuncia ciudadana apenas logra retirar uno de cada diez mensajes

Las plataformas eliminaron el 61% de la muestra de contenidos que el OBERAXE seleccionó y notificó durante junio. El resultado queda cuatro puntos por debajo del mes anterior y esconde diferencias enormes entre empresas y entre los canales utilizados para comunicar las publicaciones.

Cuando la denuncia fue presentada como la de cualquier usuario, solo se retiró el 10% del contenido. La mitad desapareció durante las primeras 24 horas, otro 1% en las siguientes 48 y el 4% restante antes de que se cumpliera una semana.

Cuando el Observatorio volvió a comunicar los mensajes mediante el canal de confianza reservado a entidades acreditadas, las plataformas eliminaron otro 51%. La distancia revela que una publicación puede mantenerse accesible después de una denuncia ciudadana y desaparecer cuando la misma advertencia llega respaldada por una institución.

TikTok retiró el 98% de los contenidos reportados y X alcanzó el 93%. Facebook eliminó el 62%, mientras Instagram se quedó en el 32%. YouTube cerró la clasificación con apenas un 8% y solo actuó cuando recibió las comunicaciones por la vía especializada.

Qué mide realmente el sistema FARO

El informe se elabora mediante FARO, una herramienta que combina inteligencia artificial con la revisión de un equipo formado por seis personas encargadas de la monitorización y otras dos dedicadas a las tareas de coordinación y análisis. La búsqueda se realiza diariamente sobre perfiles abiertos de Facebook, Instagram, TikTok, YouTube y X.

Los 40.861 contenidos representan publicaciones detectadas y consideradas reportables, no el número de usuarios racistas ni la totalidad del odio difundido en internet. El sistema se concentra en mensajes escritos en español y deja fuera las conversaciones privadas, las cuentas cerradas y otras plataformas.

El Observatorio comunica primero cada contenido como un usuario ordinario. Si continúa publicado una semana después, vuelve a reportarlo como comunicante fiable. Los casos que pueden constituir un delito son trasladados a la Fiscalía General del Estado.

El boletín de junio alcanza desde el inicio del Mundial hasta sus primeras eliminatorias. La polémica de Rajoy, la semifinal contra Francia, el título de España y las celebraciones de Lamine Yamal quedan dentro del periodo de julio, cuyo análisis mostrará si la segunda estrella frenó el odio o proporcionó nuevos argumentos a quienes siguen decidiendo la nacionalidad de un futbolista por su apellido, su religión o el color de su piel.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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