La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans, Bisexuales, Intersexuales y más (FELGTBI+) ha advertido de las consecuencias "permanentes" que el odio por LGTBIfobia puede dejar en la salud mental de las personas LGTBI+, en un mensaje difundido con motivo del Día de la Salud Mental, que se conmemora este sábado, 10 de octubre.
"La violencia LGTBIfóbica no termina cuando se te cura el moratón o cuando, cansada de aguantar, consigues cambiar de trabajo. Este tipo de violencia deja una herida mucho más profunda y duradera en nuestra salud mental que en ocasiones, nos acompaña de por vida", ha asegurado la presidenta de la FELGTBI+, Paula Iglesias.
El informe 'Estado del Odio 2026' apunta a un aumento del malestar emocional
La entidad ha recordado los resultados del informe ‘Estado del Odio 2026’, elaborado por la Federación con la colaboración de miembros de un equipo de investigación del Instituto de Políticas y Bienes Públicos (IPP) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
La investigación concluye que todas las formas de odio, ya sean agresiones físicas, acoso o discriminación, incrementan casi al doble los niveles de sintomatología depresiva, ansiedad o estrés, apatía, soledad, rabia o enfado y miedo entre las personas que han sido víctimas de LGTBIfobia.
Según el estudio, casi el 20% de las personas víctimas de LGTBIfobia sufre ansiedad o estrés "todo el tiempo", con un 18% entre quienes han padecido agresión, un 17% entre las víctimas de discriminación y un 16% en los casos de acoso, frente al 11% de las personas LGTBI+ que no han sido víctimas y sienten ansiedad.
Además, casi una de cada 10 víctimas de odio siente rabia o enfado "constantemente", con un 8% en víctimas de acoso, un 7% en casos de discriminación y un 9% entre quienes sufrieron agresión, frente al 4% de las personas LGTBI+ que no han sufrido odio.
La investigación también revela que aproximadamente una de cada 10 víctimas de LGTBIfobia siente miedo "permanentemente", con un 9% en víctimas de acoso, un 10% en discriminación y un 10% en agresión, frente al 6% del total de la población LGTBI+ que no ha sufrido odio.
Igualmente, casi una de cada 10 víctimas experimenta un estado depresivo "de forma constante", con un 8% en el caso del acoso, un 10% en discriminación y un 9% en agresión, frente a un 7% del colectivo que no ha vivido violencia.
La Federación reclama un pacto de Estado contra los discursos de odio
Ante este escenario, Paula Iglesias ha reclamado medidas que actúen "de manera preventiva" antes de que la violencia ocurra. Para la presidenta de la entidad, "la mejor forma de hacerlo es atajando el odio desde su raíz, que son los discursos de odio", porque "señalan, estigmatizan y normalizan una violencia que se cuelan a través de las redes sociales y las declaraciones públicas" en casas, escuelas y empleos.
"Y para frenar esta violencia, necesitamos con urgencia un Pacto de Estado contra los discursos de odio hacia los grupos en situación de vulnerabilidad", ha afirmado.
Atención psicoemocional y refuerzo de la sanidad pública
Por su parte, la co-coordinadora del Grupo de Salud Integral de la Federación, Irene Aterido, ha defendido que "Las víctimas de violencia LGTBIfóbica necesitan un acompañamiento psicoemocional adecuado y continuado".
"Por eso, es imprescindible reforzar los recursos de la sanidad pública para garantizar que ninguna persona quede sin atención por no poder permitirse recurrir a servicios privados", ha aseverado.
Asimismo, Irene Aterido ha exigido herramientas que pongan "fin" a las "violencias LGTBIfóbicas", al advertir de que "dejan consecuencias profundas" en la salud mental del colectivo. "No podemos dejar el cuidado de quienes sufren violencia en manos de su capacidad individual para sobreponerse, ni únicamente de las redes de apoyo que hayan conseguido construir. Necesitamos una sociedad que no genere miedo ni sufrimiento y en la que todas las personas puedan vivir y desarrollarse con dignidad y respeto", ha concluido.
