Sarah Santaolalla tambien ha asistido al acto de presentación del nuevo canal de La Séptima en la Universidad Complutense el papel que, a su juicio, debe desempeñar La Séptima en un momento de profunda transformación del consumo audiovisual. La periodista considera que, lejos de haber perdido importancia, la información atraviesa ahora uno de sus momentos decisivos. "Aunque algunos nieguen ver la televisión, aunque algunos nieguen que ahora todo está más digitalizado, es el momento más importante quizás de la información", afirmó.
Santaolalla puso como ejemplo la actualidad de los últimos días para advertir de los riesgos de quedarse únicamente con lo que circula por las redes sociales. "Si nos dejamos llevar por lo que ocurre sencillamente y únicamente en las redes sociales, no sabríamos nada" de determinados asuntos de actualidad, sostuvo, antes de reivindicar el papel de los medios para ofrecer contexto y profundidad frente a la velocidad del contenido digital. "No sabríamos nada del decreto Mari Carmen, no sabríamos nada de la acampada de Sol y nos estaría contando ElXocas qué puntuación le da a Ester Expósito o a cualquier mujer", señaló. También recurrió al ejemplo de las hermanas Pombo para ilustrar su argumento: "A lo mejor estarían las hermanas Pombo diciendo que en Ceuta hay mucha gente que lo está pasando muy mal, pero no te cuentan que hay 150 muertos inmigrantes y que hay niños durmiendo en una playa".
La batalla por una información "sin intereses, sin mentiras"
Para Santaolalla, esa diferencia convierte el rigor en una de las principales razones de ser de La Séptima. "Es importante el rigor de un medio de comunicación, la objetividad de un medio de comunicación y el compromiso con la verdad y con la democracia", defendió. La periodista situó la nueva cadena en un contexto laboral y empresarial que considera especialmente complejo para quienes no encajan en determinadas líneas editoriales. Aseguró que actualmente hay "más despidos que contratos" y sostuvo que existe una línea editorial "bastante clara, muy conservadora y muy a la derecha" en parte del panorama audiovisual. En su opinión, esa situación resulta difícil de explicar en un país de casi 50 millones de habitantes, porque "alguno diferente habrá" y también debe tener derecho a recibir información desde otras perspectivas. "Es un problema y es un problema en el que te hace sentirte parte de la solución o de lo contrario", señaló.
La periodista explicó que su incorporación al proyecto responde precisamente a esa necesidad. "El equipo de La Séptima me ha encontrado y nos hemos encontrado en un camino que yo creo que hay que recorrer con toda la honestidad y la humildad del mundo", afirmó. Santaolalla reivindicó además el compromiso profesional con el ciudadano por encima de cualquier exposición personal: "El compromiso con la profesión, con el gremio y con el ciudadano es 100%. Es que no puede ser otra". También reclamó el papel de los estudiantes y futuros profesionales en el nacimiento del proyecto. "No solo nazca La Séptima, sino que nos acompañéis en el nacimiento, en el desarrollo, en el proyecto. Porque os necesitamos", afirmó. Su llamamiento pasa por encontrar un espacio común "como demócratas, como ciudadanos, como estudiantes, como personas" y por ofrecer algo que, según sus palabras, no sea simplemente "algo decente, sino algo distinto".
Santaolalla fue especialmente contundente al hablar de determinadas coberturas informativas que, en su opinión, cruzan los límites del rigor periodístico. "Yo me niego a participar en ciertas cosas que estamos viendo", aseguró antes de referirse a reportajes recientes en los que, según denunció, se habría intentado presentar a Mari Carmen como delincuente. "¿Habéis visto estos días los reportajes que han hecho algunos medios intentando decir que Mari Carmen era la delincuente? ¿Habéis leído que Mari Carmen mató a Manolete?", preguntó a los estudiantes. La periodista utilizó también una comparación para subrayar lo que consideraba una distorsión informativa: "Estamos en esta cosa, en que Bin Laden y Mari Carmen son primos hermanos". Y concluyó: "Eso no puede pasar en un medio de comunicación decente". Frente a ese tipo de prácticas, defendió que informar debe significar contar los hechos "sin intereses, sin mentiras" y aseguró que pone "la mano en el fuego" por sus compañeras y por el equipo para que ese tipo de situaciones no tengan cabida en La Séptima.
Una televisión que no termina en el televisor
La dimensión digital ocupa también un lugar central en la concepción que Santaolalla tiene de la nueva cadena. Frente a la televisión entendida exclusivamente como un aparato doméstico, la periodista imagina un canal que acompañe al espectador allá donde esté. "Esta tele no es un canal más", afirmó. Ella misma puso como ejemplo sus propios hábitos de consumo: "Yo prácticamente todo lo veo en el teléfono móvil, ya no enciendo el televisor". La idea es que La Séptima pueda seguirse en cualquier pantalla, desde el móvil mientras se espera el metro o en un centro de salud hasta un ordenador o cualquier otro dispositivo, permitiendo incluso avanzar, retroceder y seguir el programa en directo.
A esa posibilidad se sumará, según explicó, una estrategia específica en redes sociales para mantener la actualidad en circulación y acompañar las emisiones. "Las redes sociales van a estar perfectamente programadas para ir contando, contando y seguir en directo", señaló. Santaolalla considera que esa combinación entre televisión, web, móvil y redes puede proporcionar al proyecto un alcance diferente al de las cadenas tradicionales. "La facilidad y el alcance que va a tener este canal no lo tiene ahora mismo ninguno en el panorama audiovisual", afirmó, extendiendo esa lógica incluso al ámbito universitario: "¿Quién no ha utilizado el portátil viendo el programa o en la web o cualquier cosa?". Una televisión, en definitiva, pensada para estar también fuera del televisor y acompañar al espectador en las pantallas en las que ya consume buena parte de sus contenidos.
Aprovechar la crisis de otras cadenas para abrirse hueco
La situación que atraviesan algunas cadenas tradicionales también alimenta las expectativas con las que La Séptima afronta su lanzamiento. Antes de entrar en las cifras, se apuntó al deterioro de determinados formatos televisivos, con especiales tanto nocturnos como diurnos que se mueven actualmente en cuotas del 2% y el 3%. José Miguel Contreras vinculó esa pérdida de audiencia a un mercado cada vez más fragmentado y a una oferta en la que "todas las cadenas hacen un poco lo mismo y repiten el mismo discurso", una circunstancia que, a su juicio, también termina generando problemas en el reparto del mercado.
El impulsor de La Séptima puso como referencia el estreno de La Sexta, que arrancó con apenas un 0,1% de audiencia. "Yo me he comprometido a que vamos a superar esa marca y si no me retiro ya de verdad definitivamente", aseguró entre bromas. Contreras recordó además las dificultades que tuvo aquella cadena para conseguir que los espectadores pudieran verla: desde llamar a un antenista y ponerse de acuerdo con los vecinos para adaptar las antenas hasta recurrir a un partido de fútbol como reclamo para forzar la sintonización. "Gastamos 60 millones de euros para conseguir que la gente se enterara y conseguimos 0,1", recordó.
El escenario que plantea ahora para La Séptima es muy diferente. Contreras espera que el nuevo canal pueda situarse "por encima del 1, del 1,5" desde sus primeros compases gracias a una distribución mucho más amplia, con presencia en la TDT y también en YouTube y plataformas como Movistar, Vodafone u Orange. "No tenéis excusa para no verla más que que no os dé la gana", bromeó ante los estudiantes, reivindicando que el acceso al canal será mucho más sencillo que en el nacimiento de La Sexta.
Marta Márquez elevó todavía más esa expectativa, aunque reconoció previamente la dificultad de hacer previsiones en televisión. "Los datos son muy complejos en televisión", señaló, antes de lanzar su propia apuesta: "Yo creo que sí, que vamos a estar en 2,5, 3 de manera rápida". Sarah Santaolalla, en cambio, planteó la audiencia desde una perspectiva diferente y restó importancia a limitar el éxito del proyecto únicamente al dato del televisor, recogiendo la frase de otros compañeros. "No tengo audiencia, pero tengo decencia", bromeó, para defender después que La Séptima "no es un canal más", sino una televisión pensada para consumirse "en cualquier pantalla".
Santaolalla puso el foco en ese cambio de hábitos: el teléfono móvil, el metro, una sala de espera o incluso el ordenador durante una clase se convierten, según explicó, en nuevos espacios para seguir la actualidad. El espectador podrá ver un programa en directo, avanzar o retroceder en él y continuar el seguimiento a través de unas redes sociales diseñadas para acompañar la emisión. "La facilidad y el alcance que va a tener este canal no lo tiene ahora mismo ninguno en el panorama audiovisual", defendió, situando precisamente en esa capacidad de estar presente en distintas pantallas una de las principales bazas del proyecto.