Barcelona vuelve a salir a la calle por la vivienda, esta vez con el recuerdo de Maricarmen y Olga en el centro de la protesta. "El negocio de la vivienda mata" es el lema de la movilización que reúne este viernes por la tarde a manifestantes en la plaza de la Universitat, convocados por el Sindicat de Llogateres, el Sindicat d’Habitatge Socialista de Catalunya y la Confederació Sindical d’Habitatge de Catalunya (COSHAC). La PAH también se suma a la convocatoria. El homenaje va acompañado de una exigencia a las instituciones y al sector inmobiliario para frenar los desahucios y de un llamamiento a la huelga general del 11 de noviembre.
La concentración ha crecido desde las 19.00 horas y supera el millar de asistentes según una primera estimación de 'El Periódico', todavía provisional y pendiente de un recuento oficial. La protesta ocupa la Gran Via, donde la Guardia Urbana ha desviado el tráfico. RTVE informa de que la manifestación empieza a circular por las calles, mientras se escuchan consignas como "Maricarmen, no te olvidamos" y "¿Qué pasa? ¿Qué pasa? ¡Que no tenemos casa!".
En Barcelona, la manifestación por la vivienda comienza a circular por las calles. Denuncian que el negocio de la vivienda mata.
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) October 9, 2026
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El recuerdo de Maricarmen y Olga
Una gran corona de flores dedicada a las dos mujeres acompaña la cabecera. Los asistentes han guardado un minuto de silencio que ha terminado con un fuerte aplauso y el cántico de "Todos somos Maricarmen", coreado en catalán. Entre las intervenciones, estudiantes han tomado la palabra para pedir unidad y animar a secundar la huelga.
María del Carmen Abascal, Maricarmen, tenía 87 años y fue desahuciada el 23 de septiembre de su vivienda del barrio madrileño de Retiro, donde llevaba siete décadas viviendo. Su fallecimiento esta semana, después del desalojo, ha extendido los homenajes y las protestas por el acceso a la vivienda. Este jueves, una marcha recorrió Madrid desde la Puerta del Sol hasta la calle Alcalde Sainz de Baranda, donde estaba su casa.
La convocatoria recuerda también a Olga, una vecina de L’Hospitalet de Llobregat de 54 años, que murió por suicidio el 7 de septiembre después de haber perdido su hogar. El nombre de Javier, otro vecino de esa ciudad recordado por los colectivos de vivienda, aparece asimismo en los mensajes de apoyo. El Sindicato de Estudiantes afirma en sus redes que son "miles" en Barcelona y avisa de que no tolerarán "ni un desahucio más".
Por Maricarmen, Olga, Javier y todas las víctimas de este sistema capitalista criminal.
— Sindicato de Estudiantes (@SindicaEstudian) October 9, 2026
Somos miles en Barcelona bajo el mismo clamor: no vamos a tolerar ni un desahucio más. pic.twitter.com/gRePWsBYy5
Hacia la huelga del 11 de noviembre
Carme Arcarazo, portavoz del Sindicat de Llogateres, llama a paralizar el país el 11 de noviembre. "Estamos en un punto histórico donde podemos dar la vuelta a la historia de este país, podemos conseguir que la vivienda por fin sea un derecho y acabar con el negocio inmobiliario", afirma ante los medios al inicio de la protesta, en declaraciones recogidas por Europa Press.
Las demandas incluyen el fin de los desahucios, contratos indefinidos, la prohibición de las compras especulativas y un impuesto a la riqueza que permita ampliar sustancialmente el parque público. Arcarazo dirige la protesta contra la patronal inmobiliaria, los fondos de inversión y los grandes tenedores, pero también contra la clase política. Reprocha al Gobierno que lleve "ocho años arrastrando los pies y bloqueando medidas serias que podrían haber evitado lo que le ha pasado a Maricarmen".
Gisela Bermúdez, portavoz del Sindicat d’Habitatge Socialista de Catalunya, vincula la movilización con el deterioro de los salarios y las condiciones de vida durante la última década. Describe un "retroceso histórico" que deja a cada vez más trabajadores con dificultades para llegar a fin de mes. "Ya basta. La clase trabajadora debemos pasar la ofensiva", sostiene, y acusa a los políticos de izquierda y derecha de ponerse del lado de los rentistas.
Marta Espriu, portavoz de COSHAC, reivindica la organización sindical como vía para exigir los derechos de vivienda. También recuerda el bloque de la calle Llenguadoc, adquirido por el Ayuntamiento y la Generalitat, y reprocha al alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, que se atribuya una victoria que considera fruto de la movilización popular. "No pediremos nada, exigiremos que se cumplan nuestros derechos y que se haga con nuestros propios criterios", afirma.