Albares reafirma la soberanía de Ceuta y Melilla y admite que el diálogo con Marruecos es "indispensable" para gestionar la crisis

El ministro de Exteriores asegura que España ha rechazado por todos los canales diplomáticos las declaraciones marroquíes contrarias a su integridad territorial y defiende mantener una comunicación permanente con el país

28 de agosto de 2026 a las 13:39h
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares. Jesús Hellín / Europa Press
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares. Jesús Hellín / Europa Press

El Gobierno de España afronta este viernes nuevas explicaciones sobre la actuación de los distintos ministerios ante la crisis de Ceuta tras la entrada masiva de personas en la ciudad autónoma a finales de julio. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el titular de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, comparecen en el Congreso de los Diputados a petición propia para detallar la respuesta de sus respectivos departamentos. Albares ha sido el segundo en intervenir y ha centrado buena parte de su comparecencia en la relación con Marruecos y la defensa de la soberanía española de Ceuta y Melilla.

El titular de Exteriores ha dejado claro que la soberanía de ambas ciudades autónomas no forma parte de ninguna negociación con Rabat. Albares ha asegurado que “ni ha habido ni hay ni habrá nunca ningún tipo de conversación al respecto” con Marruecos y ha recalcado que España ha respondido por “todos los cauces diplomáticos disponibles” a las declaraciones que considera contrarias a su integridad territorial.

En su intervención ante la Comisión de Asuntos Exteriores, el ministro ha reivindicado además el carácter español y europeo de las dos ciudades. “Ceuta y Melilla son España y son Unión Europea, son parte de nuestra integridad territorial y de nuestra soberanía”, ha afirmado. Albares ha extendido esta consideración a todos sus habitantes, independientemente de su origen o sus creencias, a quienes ha definido como “españoles y europeos no solo de derecho, sino de corazón y de alma”. “Y será así siempre”, ha sentenciado.

Pese a esta posición, Albares ha defendido la necesidad de mantener abiertos los canales de comunicación con Marruecos. El ministro considera que el diálogo diplomático resulta “indispensable” por la condición de país vecino y por la situación particular de las fronteras de Ceuta y Melilla. En este sentido, ha explicado que la comunicación entre ambos países se mantiene de manera permanente con el objetivo de contener la crisis y evitar que pueda repetirse una situación similar en el futuro.

Las redes sociales, en el origen de la llegada masiva

El ministro ha situado la desinformación difundida a través de las redes sociales como el “detonante inmediato” de las entradas masivas registradas los días 30 y 31 de julio. Según su explicación, distintos mensajes habrían deformado el contenido de una sentencia del Tribunal Supremo relacionada con las llegadas a nado, generando un efecto llamada.

Albares ha enmarcado este fenómeno en una realidad estructural más amplia: la enorme desigualdad existente a ambos lados de las fronteras de Ceuta y Melilla. Ha definido estas fronteras como “la más desigual” y posiblemente “la más compleja del planeta”, debido a las diferencias entre Europa y África y a la violencia existente en determinadas zonas del continente africano. Por ello, ha advertido de que los movimientos migratorios seguirán constituyendo uno de los grandes desafíos en los próximos años.

En este contexto, ha puesto también el foco en el papel de las plataformas digitales. Albares ha informado de que el pasado 7 de agosto la Comisión Europea mantuvo una reunión con Meta y TikTok para agilizar el trabajo de los verificadores acreditados y abordar la propagación de contenidos falsos.

El ministro ha considerado que la crisis no puede analizarse únicamente desde el punto de vista migratorio, sino también desde la batalla por el relato en redes. “Lo que empezó como una crisis migratoria provocada por falsedades, también ha sido una batalla de narrativas ultraconservadoras y reaccionarias”, ha señalado, antes de apuntar a las dificultades que plantea la moderación de las grandes plataformas digitales.

Albares ha explicado que en Marruecos y otros países del norte de África circularon contenidos relacionados tanto con la convocatoria del 30 de julio como con la posterior convocatoria, finalmente fallida, del 15 de agosto, y ha destacado el papel desempeñado por distintos influencers en la difusión de estos mensajes.

El ministro también ha citado a perfiles de gran alcance internacional como Elon Musk, al que ha situado entre quienes contribuyeron a amplificar determinadas publicaciones durante los días 30 y 31 de julio. En su opinión, las imágenes difundidas sobre los acontecimientos terminaron funcionando como “gasolina electoral para la extrema derecha”. Albares ha sostenido que el objetivo de estos contenidos no era únicamente informar, sino extender “el relato de un colapso de la seguridad y la denuncia de una amenaza civilizatoria”.

Albares reclama solidaridad a Italia y Dinamarca

Durante su comparecencia, el titular de Exteriores también ha dirigido sus críticas hacia algunos socios europeos por la respuesta ofrecida durante la crisis. Albares ha lamentado la falta de solidaridad de Italia y Dinamarca y ha recordado que España ha prestado apoyo a otros países europeos cuando han afrontado situaciones similares, poniendo como ejemplo la respuesta española durante la crisis de Lampedusa.

“Europa es solidaridad y sin solidaridad no hay Europa”, ha afirmado el ministro, que ha reclamado a ambos países que comprendan la necesidad de actuar de manera coordinada ante este tipo de situaciones.

Especialmente crítico se ha mostrado con la decisión de Italia de establecer controles a los viajeros procedentes de España sin realizar una consulta previa. Albares ha calificado esta medida de “arbitraria” y la ha vinculado a “motivos de política electoral interna”.

A su juicio, la decisión italiana supuso “un agravio injustificado e injustificable a la dignidad de los españoles y a la unidad de la Unión Europea”, en un momento en el que, según ha defendido, la respuesta a la crisis de Ceuta requería precisamente mayor coordinación y solidaridad entre los Estados miembros.

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La periodista Clara Cerrada, redactora de ElConstitucional.es
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