El horario de invierno comenzará en España en la madrugada del sábado al domingo, cuando, a las 03:00 horas, los relojes deberán atrasarse hasta las 02:00, un cambio que vuelve a situar a la ciudadanía en el calendario habitual de la estación fría y que, además, permitirá contar con una hora más de sueño.
El nuevo horario se mantendrá activo hasta el 28 de marzo de 2027, después de que la Comisión Europea renovara de forma automática en marzo pasado el sistema de cambio estacional, una práctica que ha sido cuestionada durante años, pero que sigue en vigor pese al debate abierto sobre su continuidad en la Unión Europea.
Desde este fin de semana, la población notará que amanecerá y anochecerá antes, una consecuencia directa del ajuste horario que, en estas fechas, coincide con el descenso progresivo de las horas de luz tras el equinoccio de otoño del pasado 23 de septiembre, cuando prácticamente hubo las mismas horas de día que de noche.
Menos luz hasta el solsticio de invierno
A medida que avanza el otoño, la duración de los días seguirá reduciéndose hasta alcanzar su mínimo el 21 de diciembre, fecha del solsticio de invierno, con diferencias notables según la ciudad. Ese día habrá 9 horas y 7 minutos de luz en Girona, 9 horas y 17 minutos en Madrid, hasta 9 horas y 36 minutos en Huelva o 10 horas y 20 minutos en Santa Cruz de Tenerife.
El debate europeo sobre el cambio de hora
La discusión sobre la utilidad del cambio horario no es nueva. En 2019, el Parlamento Europeo votó a favor de poner fin a esta práctica, ideada en origen para ahorrar energía al acercar las horas de actividad laboral a la luz solar, aunque la decisión no ha desembocado todavía en una eliminación definitiva del sistema.
Pese a esa controversia, el Diario Oficial de la Unión Europea publicó el 18 de marzo una comunicación con las fechas de inicio del horario de verano y del horario de invierno para los próximos cinco años, lo que deja fijado el calendario de los próximos ajustes.
Efectos sobre salud y rutinas
Según los expertos, el cambio de hora puede alterar la salud y la productividad laboral por la fatiga y la falta de concentración, por lo que recomiendan adaptar con antelación los horarios de sueño y de comidas, sobre todo en grupos sensibles como niños y personas mayores, mientras desaconsejan el uso de ansiolíticos como medida para compensar el ajuste.
Relojes conectados y dispositivos sin sincronización
Gracias a internet, todos los dispositivos conectados se sincronizarán automáticamente a las 03:00 horas con el nuevo horario, lo que reduce de forma notable la necesidad de intervenir manualmente en la noche del cambio. En cambio, los relojes de pared o de pulsera convencionales, los de los electrodomésticos y los del coche que no estén conectados a la red tendrán que atrasarse a mano.