El PSOE toma oxígeno en la precampaña del 29N: detectan un “viento a favor” en los trackings internos y celebran que Feijóo sea el antagonista perfecto a Sánchez

Las federaciones socialistas detectan "mejores perspectivas electorales", aunque admiten que no bastarán para sumar mayoría.

25 de octubre de 2026 a las 19:30h
Imagen del secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un acto de precampaña
Imagen del secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un acto de precampaña

El optimismo se ha instalado entre los socialistas. Fuentes de Ferraz y de La Moncloa muestran satisfacción ante los primeros compases de una precampaña que consideran con "vientos a favor" y que esperan que se refleje en las próximas encuestas electorales.

La agitación de los partidos tras el anuncio de una convocatoria electoral no supone, de facto, una reactivación de las bases, ni siquiera cuando se tiene a todo el aparato del Gobierno y del partido trabajando a pleno rendimiento. Sin embargo, esta vez, dirigentes de la cúpula socialista creen que Sánchez ha logrado "poner a bailar" a un electorado que hacía tiempo que no sentía la ilusión de dar la batalla. "Ahora empiezan a ver opciones", señala un destacado miembro del socialismo vasco, territorio donde aspiran a ser la primera fuerza política.

La lectura diaria de los 'trackings'

Los trackings internos son encuestas continuas que realizan los partidos y los equipos de campaña para medir la evolución de la opinión pública casi en tiempo real. Cada día ofrecen una foto fija que, sumada a las anteriores, permite ver la tendencia.

Los modelos que manejan ya en el PSOE y en el Frente Amplio constatan un cambio de tendencia a favor del bloque progresista. Con todo, PP y Vox siguen sumando una mayoría absoluta.

"Aspiramos a revalidar el Gobierno de progreso", apuntan fuentes del equipo que trabaja con Ada Colau. Sin embargo, la propia candidata reconoce en una entrevista en elDiario.es que "no habrá un Gobierno progresista solo con un buen resultado del PSOE".

Mientras tanto, el equipo de campaña de Pedro Sánchez trabaja para ampliar las posibilidades de que el PSOE sea el partido más votado el 29 de noviembre. Con ese propósito, en las próximas semanas el candidato socialista ofrecerá múltiples entrevistas en diferentes formatos para "colocar el mensaje" en todos los escenarios posibles, explican en su equipo.

Necesitan reactivar un voto que, según diversos estudios, estaba desmovilizado. Ahora creen que también están cambiando los porcentajes de abstención. "La gente irá a votar", insisten en el entorno de Sánchez.

Feijóo, el antagonista perfecto de Sánchez

En el momento de escribir estas líneas no resulta arriesgado decir que Alberto Núñez Feijóo será el vencedor de las próximas elecciones.

 Lo que está por ver es el margen de la victoria, el peso de la ultraderecha y el reparto de escaños que determinará la aritmética para formar el futuro Gobierno.

Aunque en Génova aseguran que la cosa "va bien" y restan credibilidad a los sondeos internos de los socialistas, los tropiezos de Feijóo dan alas a Sánchez. En el primer acto de precampaña, el líder del PP habló de "un Gobierno que pedirá sacrificios" a la ciudadanía, un marco que permitió al PSOE entrar de lleno en la batalla.

La reforma de las pensiones, que según la portavoz nacional Ester Muñoz van a "petar", o la reapertura del debate sobre el aborto son otros asuntos que han situado a los populares en debates complejos, dado el número de personas a las que afectan: 10 millones de pensionistas y la mitad de la población, si hablamos de las mujeres.

Análisis: una campaña para disputar el ánimo, no solo los votos

El optimismo socialista es, a la vez, un diagnóstico y una herramienta. Como diagnóstico, se apoya en datos internos que nadie ha contrastado fuera de Ferraz. Como herramienta, busca algo previo al voto: convencer a los suyos de que la partida no está perdida. Para un electorado desmovilizado, la percepción de competitividad puede ser la diferencia entre quedarse en casa e ir a votar.

Pero el propio PSOE reconoce el límite. Ganar en votos no equivale a gobernar, y la advertencia de Colau lo deja claro: la victoria depende de la suma del bloque, no de un partido. Ahí está la asimetría política del momento. 

Feijóo parte con ventaja en escaños, pero su techo depende de Vox, y de ahí que cada tropiezo en pensiones o aborto resulte tan útil a los socialistas: no buscan convencer a la derecha, sino recordar a la izquierda por qué debe movilizarse.

Sobre el autor
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Iker Ibáñez

Cronista parlamentario

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