El amplio dispositivo de seguridad desplegado por España y Marruecos ante el temor a un nuevo intento de entrada masiva en Ceuta ha impedido que se produzca un cruce colectivo desde territorio marroquí. La alerta se había activado después de que durante las últimas semanas circularan llamamientos en redes sociales para intentar alcanzar las ciudades autónomas este sábado, 15 de agosto. Ante este escenario, España ha reforzado la vigilancia de las fronteras de Ceuta y Melilla, mientras Rabat ha multiplicado los controles y efectivos en las inmediaciones de ambos territorios.
En Ceuta, el dispositivo español suma actualmente 880 policías nacionales y 714 guardias civiles, además de 45 agentes de la Unidad de Prevención y Reacción y otros 20 efectivos de la Brigada Central de Extranjería y Fronteras. A este contingente se añaden unidades antidisturbios, buceadores, embarcaciones y medios aéreos, así como cerca de 2.000 militares disponibles para tareas de apoyo. La vigilancia se extiende al perímetro terrestre, las playas, los espigones y las aguas próximas a la ciudad, donde se ha instalado además una barrera marítima de unos 500 metros en el Tarajal. El despliegue español se coordina con Marruecos, cuyo control de los movimientos en su territorio resulta clave para impedir que grandes grupos alcancen simultáneamente la frontera.
La actuación marroquí se ha intensificado especialmente en Fnideq, localidad situada junto a Ceuta. Cientos de policías, gendarmes, miembros de las Fuerzas Auxiliares y unidades antidisturbios han tomado posiciones en los accesos y zonas próximas a la frontera, con controles de vehículos, vigilancia de las carreteras y patrullas en áreas boscosas. También se han instalado alambradas y barreras metálicas, mientras vehículos antidisturbios y embarcaciones de la Marina Real permanecen desplegados en la zona costera.
Cargas contra migrantes de la Policía de Marruecos
Este sábado, las fuerzas de seguridad marroquíes han cargado contra grupos de migrantes que trataban de avanzar hacia Ceuta en una zona montañosa situada a unos tres kilómetros de la frontera. Los agentes emplearon gases lacrimógenos y porras y contaron con el apoyo de helicópteros, drones y perros policiales para dispersar a los grupos. Hasta el momento han sido interceptadas 148 personas: 128 procedentes de países del África subsahariana y otras 20 de nacionalidad marroquí.
El dispositivo de Rabat también ha incluido actuaciones contra quienes, según las autoridades, estarían promoviendo los llamamientos a través de las redes sociales. En los últimos días, la Dirección General de la Seguridad Nacional ha detenido a 61 personas acusadas de incitar o promover la migración irregular. A estas actuaciones se suman las restricciones impuestas sobre el terreno a los medios de comunicación españoles que se encontraban cubriendo el dispositivo.
Periodistas obligados a abandonar la localidad
Un responsable local del Ministerio del Interior marroquí, Youssef Hajji, ordenó este sábado a los periodistas de EFE y TVE desplazados a Fnideq que abandonaran la localidad mientras informaban sobre la situación en la frontera. El corresponsal de EFE presenció cómo el funcionario trasladaba la misma instrucción al equipo de TVE y, según la agencia, les advirtió de que sus acreditaciones y equipos profesionales podían ser retirados si no abandonaban Castillejos.
EFE ha solicitado explicaciones al Ministerio del Interior marroquí, aunque por el momento no ha recibido respuesta. El director de Comunicación del Ministerio de Juventud, Cultura y Comunicación, por su parte, ha asegurado que está tratando de esclarecer lo ocurrido. Mientras tanto, el refuerzo de la frontera continúa a ambos lados, con el objetivo de evitar que se repita la entrada masiva registrada a finales de julio.
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