La respuesta de los españoles a la crisis de Ceuta combina dos exigencias que el debate político suele presentar enfrentadas. Una amplia mayoría reclama más control en las fronteras de Ceuta y Melilla, mientras un porcentaje todavía mayor considera imprescindible mantener el entendimiento con Marruecos para garantizar su seguridad.
Son las principales conclusiones del Barómetro de septiembre del Centro de Investigaciones Sociológicas, el primer estudio publicado después de la entrada masiva de migrantes registrada a finales de julio. El sondeo se ha elaborado mediante 4.042 entrevistas telefónicas realizadas entre el 1 y el 4 de septiembre, con un margen de error del 1,6%. El 97,1% de los participantes asegura estar informado sobre lo sucedido.
Más seguridad y una relación pragmática con Rabat
El 82,2% de los encuestados cree necesario reforzar las fronteras españolas para evitar nuevas entradas masivas en Ceuta y Melilla. El rechazo a esta medida queda reducido al 13,3%, mientras el resto reconoce que carece de información suficiente o evita responder.
Ese respaldo al control fronterizo convive con una apuesta todavía más clara por la cooperación. El 86,3% concede mucha o bastante importancia al entendimiento entre España y Marruecos para asegurar las fronteras. Un 10,1% le otorga poca o ninguna relevancia.
El apoyo desciende ligeramente cuando el CIS pregunta por una política de "amistad y buena vecindad", aunque sigue alcanzando al 73,6% de la población. La diferencia entre ambas respuestas dibuja una relación basada principalmente en el pragmatismo. La ciudadanía ve necesario conservar los canales con Rabat, especialmente por su papel en el control migratorio, aunque una parte mantiene reservas sobre una relación bilateral que ha atravesado sucesivas crisis.
La posición sobre la soberanía también aparece nítida. El 77,1% considera que Ceuta y Melilla son territorios tan españoles como cualquier otro de la península. Un 14,3% entiende que las ciudades presentan una situación ambigua y especial que debería abordarse mediante acuerdos con Marruecos. Para la mayoría, la colaboración con Rabat puede reforzarse sin abrir ningún debate sobre la españolidad de ambos territorios.
Un respaldo casi unánime a una mayor implicación europea
La demanda más compartida se dirige hacia Bruselas. El 89,4% quiere que la Unión Europea colabore más con España en la gestión de la situación de Ceuta, frente al 7,2% que considera suficiente la respuesta comunitaria. El dato ofrece un amplio respaldo social a la estrategia de trasladar la crisis al ámbito europeo y tratar la frontera ceutí como parte de la frontera exterior de la Unión.
El barómetro también revela una fuerte percepción de injerencias internacionales. Un 67,7% cree que existen países, dirigentes o actores mundiales interesados en provocar problemas entre España y Marruecos. Dentro de ese grupo, el 49,1% menciona a Estados Unidos o a sectores estadounidenses, el 38,1% señala a Marruecos o a una parte de su sociedad y el 35,4% apunta a Israel.
Donald Trump aparece citado expresamente por el 33,4% de quienes perciben esas maniobras, seguido por Benjamin Netanyahu, con un 15,2%. Rusia reúne un 10,8% de menciones, la propia Unión Europea un 10,1% y Giorgia Meloni un 6,1%. Estos porcentajes admiten respuestas múltiples y se calculan únicamente sobre quienes creen que existen actores externos generando tensión. Tampoco pueden sumarse las menciones a Estados Unidos y Trump, o las referidas a Israel y Netanyahu, como si representaran grupos distintos.
La formulación del cuestionario obliga a interpretar ese bloque con cautela. El CIS pregunta directamente si hay actores tratando de crear "problemas o malentendidos", pero deja fuera una valoración sobre la gestión realizada por el Gobierno de Pedro Sánchez y tampoco solicita atribuir responsabilidades por la entrada masiva. Los resultados permiten medir las preferencias sobre fronteras, diplomacia y apoyo europeo, pero no ofrecen una aprobación o un rechazo directo a la actuación del Ejecutivo.
La crisis conserva una enorme notoriedad pública, aunque su peso disminuye cuando los ciudadanos responden espontáneamente sobre los principales problemas del país. La preocupación por la inmigración ha bajado del 23,4% al 19,7%, mientras la categoría específica sobre Marruecos y las fronteras de Ceuta y Melilla apenas aparece en el 4,8% de las respuestas. La vivienda continúa dominando la agenda ciudadana con un 37,5%, seguida por la situación económica, con un 21,6%.
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