La exdirectora del Centro Nacional de Inteligencia, Paz Esteban, ha reconocido este viernes ante una jueza de Barcelona que el CNI intervino en 2020 el teléfono del exdirigente de ERC Sergi Sabrià. Según su declaración, el espionaje se realizó dentro de las condiciones y el plazo autorizados por el magistrado del Tribunal Supremo encargado de supervisar las actuaciones de los servicios secretos.
La respuesta deja abiertas las dos preguntas que han llevado de nuevo a Esteban al juzgado. El móvil de Sabrià también habría sido infectado con Pegasus durante 2018 y 2019, pero la antigua jefa del CNI ha evitado aclarar quién estuvo detrás de esas intrusiones y quién decidió vigilar al político republicano. Para ello ha invocado el deber de reserva que protege las actividades del Centro.
Esteban ha declarado por videoconferencia como investigada ante el Juzgado de Instrucción número 23 de Barcelona. Se trata de su cuarta comparecencia judicial relacionada con Pegasus y de la sexta causa abierta contra ella por el supuesto espionaje a dirigentes independentistas y otras personas vinculadas a ese entorno. La exdirectora del CNI mantiene intacta su presunción de inocencia.
El permiso judicial solo alcanza a 2020
El Consejo de Ministros había autorizado a Paz Esteban a revelar únicamente determinados aspectos clasificados. Esa desclasificación le ha permitido confirmar la intervención de 2020 y el correspondiente aval judicial, pero le impide, según su defensa, ofrecer datos sobre los métodos empleados, los responsables de la operación o el resto de ataques denunciados.
La legislación obliga al director del CNI a solicitar permiso a un magistrado del Supremo antes de adoptar medidas que afecten al secreto de las comunicaciones. La petición debe identificar a la persona afectada, explicar la finalidad de la vigilancia y fijar su duración. Las actuaciones y las propias resoluciones judiciales quedan clasificadas como secretas.
Sabrià sostiene que su teléfono fue atacado en tres momentos distintos. La intervención reconocida por el CNI se produjo cuando presidía el grupo de ERC en el Parlament y coincidió con la puesta en marcha de la mesa de diálogo entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la Generalitat. El exdirigente republicano relaciona ambos acontecimientos, aunque esa conexión deberá acreditarse dentro de la investigación judicial.
Dos intrusiones siguen sin autor conocido
La declaración de Esteban separa la vigilancia autorizada por el Supremo de las infecciones anteriores, sobre las que el CNI no reconoce responsabilidad. Los análisis forenses aportados por los denunciantes sí detectaron rastros compatibles con Pegasus en el dispositivo, pero todavía no se ha determinado quién contrató la herramienta ni desde qué organismo se ordenó utilizarla.
El programa creado por la empresa israelí NSO Group permite acceder al contenido de un teléfono, consultar mensajes y correos, activar el micrófono y extraer archivos sin conocimiento de su propietario. La compañía ha defendido históricamente que únicamente vende esta tecnología a gobiernos y organismos estatales.
Citizen Lab destapó en abril de 2022 que al menos 65 personas relacionadas con el independentismo catalán habían sido objetivo o víctimas de Pegasus y Candiru. El laboratorio canadiense pudo certificar técnicamente los ataques, aunque no atribuyó en todos los casos su autoría a una administración concreta.
Paz Esteban ya admitió aquel año ante la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso que el CNI había vigilado a 18 dirigentes independentistas con autorización judicial, entre ellos el entonces presidente de la Generalitat Pere Aragonès. El Defensor del Pueblo revisó esos expedientes y concluyó que las actuaciones examinadas habían respetado la Constitución y la ley.
Seis causas abiertas por el caso Pegasus
Además de la querella de Sabrià, Esteban está investigada en procedimientos relacionados con el espionaje a Aragonès, los dirigentes de ERC Josep Maria Jové y Diana Riba, el exeurodiputado Jordi Solé, el abogado Andreu Van den Eynde y los exresponsables de la ANC Jordi Sànchez y Elisenda Paluzie.
Otra causa examina los ataques denunciados por empresarios y desarrolladores tecnológicos vinculados al entorno de Tsunami Democràtic. Los distintos procedimientos continúan repartidos entre varios juzgados de Barcelona y ninguno ha llegado todavía a juicio.
El avance de las investigaciones está condicionado por la información clasificada y por las dificultades para obtener datos de NSO Group y de las autoridades israelíes. Paz Esteban fue cesada como directora del CNI en mayo de 2022, pocas semanas después de que saliera a la luz el espionaje y se conociera que los teléfonos de Pedro Sánchez y varios ministros también habían sido infectados.
La causa de Sergi Sabrià continúa ahora en el Juzgado de Instrucción número 23 de Barcelona, que deberá decidir las próximas diligencias después de incorporar la declaración realizada este viernes por la exdirectora del CNI.
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