Santiago Abascal ha desembarcado este miércoles en la concentración de Cibeles dispuesto a dinamitar el carácter “apartidista” que el Partido Popular había atribuido a la convocatoria. El líder de la ultraderecha Vox ha aprovechado el respaldo ciudadano a Ceuta para lanzar un mitin contra Pedro Sánchez, al que ha llamado “traidor” y “psicópata peligroso” ante miles de personas.
El acto, impulsado por la Federación Española de Municipios y Provincias y respaldado por el Ayuntamiento de Madrid, había sido presentado como una muestra de unidad con los ceutíes. Sin embargo, los primeros cánticos contra Sánchez comenzaron antes de que arrancara formalmente la concentración. Abascal terminó de despejar cualquier duda al proclamar que los asistentes estaban unidos “contra este Gobierno traidor”.
Una acusación sin pruebas contra Sánchez
El presidente de Vox ha acusado al Ejecutivo de actuar como “lacayo” de Marruecos y ha asegurado que sus ministros ejercen como portavoces del régimen de Mohamed VI. También ha descrito la entrada masiva de migrantes como una “invasión a secas” dentro de una supuesta guerra híbrida promovida por Rabat con “la complicidad” del presidente español.
Abascal ha presentado esas acusaciones como hechos probados pese a que el documento policial conocido mantiene abierta la autoría de lo ocurrido. El informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras recoge que agentes marroquíes guiaron a migrantes hacia el espigón del Tarajal, habla de permisividad y considera que la entrada fue planificada, aunque evita señalar al Estado marroquí como organizador. El director general de la Policía también ha trasladado a Interior que el texto no atribuye a Marruecos “la planificación o ejecución” de la crisis. El documento ha sido remitido a la Audiencia Nacional.
El dirigente ultra ha vuelto a pedir al PP que apoye una acusación contra Sánchez por traición al amparo del artículo 102 de la Constitución. Sus 33 diputados están muy lejos de los 88 necesarios para iniciar el procedimiento. Después haría falta el respaldo de la mayoría absoluta del Congreso, situada en 176 votos. Abascal ha aprovechado la ocasión para reprochar al PP su “tibieza”, pese a compartir concentración con Alberto Núñez Feijóo, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida.
Ceuta queda sepultada por la bronca
Las concentraciones han reunido a decenas de miles de personas en distintos puntos de España. En Madrid, los insultos contra el presidente han convivido con los lemas de apoyo a Ceuta. La misma escena se ha repetido en otras ciudades. En Valencia se ha interrumpido el discurso de una ceutí con graves descalificaciones contra Sánchez, mientras en Barcelona se han escuchado proclamas como “España cristiana y no musulmana”. La jornada ha quedado marcada por los ataques al Gobierno.

En la protesta paralela celebrada frente al Congreso han participado miembros del grupo neonazi Núcleo Nacional. La Policía Nacional ha tenido que intervenir después de que varios manifestantes insultaran y empujaran a periodistas. A pocos metros, en la plaza de Callao, cientos de personas han secundado una concentración antirracista bajo el lema “fuera racistas de las instituciones”.

Abascal ha extendido sus ataques a la seguridad de las mujeres, la prosperidad de las familias, las elecciones libres y la supervivencia del sistema democrático. Cuando los periodistas le han preguntado qué motivo tendría Sánchez para ponerse supuestamente al servicio de Marruecos, el líder de Vox ha terminado admitiendo que lo desconoce. “No lo sé”, ha respondido antes de asegurar que espera descubrirlo si consigue que el presidente sea juzgado por traición.
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