La lista del Frente Amplio por Madrid toma forma con un reparto entre sus principales organizaciones. Emilio Delgado y Tesh Sidi ocuparán los dos primeros puestos, Toni Valero el tercero y Verónica Martínez Barbero el cuarto, mientras el quinto queda reservado para Más Madrid. La reordenación da entrada a los referentes electorales de Izquierda Unida y Movimiento Sumar en una candidatura que tendrá que competir con la de Irene Montero por el voto a la izquierda del PSOE.
El movimiento va más allá de la salida de Mónica García, que este martes ha confirmado que no concurrirá al Congreso y centrará su candidatura en las autonómicas madrileñas de 2027. La ministra ha respaldado a Sidi para sustituirla como número dos. El reparto previsto combina el liderazgo territorial de Más Madrid con la presencia de sus socios estatales, aunque las candidaturas todavía deben presentarse ante las juntas electorales y podrían producirse más movimientos antes del cierre del plazo.
Una lista para tres partidos
El orden tiene consecuencias directas para el peso de cada organización en el futuro grupo parlamentario. Con dos diputados por Madrid, ambos corresponderían a Más Madrid; un tercero incorporaría a Izquierda Unida y el cuarto daría representación a Movimiento Sumar. La posición de Barbero queda así ligada a la capacidad de la coalición para alcanzar ese cuarto escaño, mientras Más Madrid volvería a entrar en el reparto con el quinto. Son escenarios de representación, sujetos al resultado de las urnas.
Para Valero y Barbero, la candidatura supondría también un cambio de circunscripción. El dirigente de IU fue elegido diputado por Málaga en 2023 y la portavoz parlamentaria de Sumar, por Pontevedra. Madrid reparte este año 38 escaños, frente a los once de Málaga y los siete de Pontevedra. Esa diferencia ofrece más posibilidades de representación a las candidaturas medianas, aunque obliga igualmente a reunir los votos necesarios para cada puesto.
Más Madrid conserva la cabecera con Delgado y Sidi, pero comparte desde el tercer puesto la representación con sus aliados. Su implantación autonómica explica buena parte de su capacidad negociadora, aunque la fuerza de un partido en las elecciones madrileñas no se traslada automáticamente a unas generales. Cambian los candidatos, los adversarios y las prioridades del elector. El Frente Amplio necesitará atraer tanto a quienes se reconocen en Más Madrid como a los votantes de IU, Sumar y del conjunto del espacio.
Sidi aporta continuidad con la legislatura que termina y un perfil centrado en los derechos humanos y la transformación digital. Valero representa a una organización con estructura y trayectoria propias; Barbero llega con la experiencia de la portavocía parlamentaria y de su etapa al frente de la Dirección General de Trabajo. Los cuatro participaron en el lanzamiento del sábado junto a Ada Colau, con intervenciones que anticiparon una campaña centrada en vivienda, salarios y servicios públicos.
Los puestos dependen de los votos
La referencia de 2023 ayuda a medir el desafío. Sumar obtuvo seis diputados por Madrid dentro de una candidatura que también incluía a Podemos. Aquella representación pertenecía a una alianza más amplia que la actual y no constituye un suelo asegurado para el Frente Amplio. La nueva papeleta deberá disputar apoyos a Montero, retener a los votantes de sus organizaciones y movilizar a quienes se han distanciado de la izquierda alternativa.
Madrid permite una competencia que resulta mucho más difícil en provincias pequeñas. Sus 38 diputados ofrecen un reparto más proporcional y facilitan la entrada de fuerzas con porcentajes modestos. Pero el umbral legal del 3% no equivale a tener un escaño garantizado, y cada diputado adicional depende de la relación entre los votos de todas las candidaturas. La división puede cambiar el último asiento incluso cuando ambas listas consiguen representación.
Los antecedentes madrileños muestran también que la unidad debe acompañarse de capacidad para recuperar apoyos. En noviembre de 2019, Unidas Podemos obtuvo cinco diputados y Más País-Equo, dos; en 2023, Sumar reunió a ese espacio en una misma candidatura y logró seis. La suma de organizaciones facilita concentrar el voto, pero el resultado depende de cuántos electores consiga reunir el proyecto, de la participación y de la fuerza de sus competidores.
Fuera de Madrid, el margen es más estrecho. Álava elige cuatro diputados; Navarra, cinco; Gipuzkoa, seis, y Bizkaia, ocho. En 2016, Unidos Podemos consiguió seis representantes en Euskadi y dos en Navarra, frente al único escaño que Sumar obtuvo entre ambos territorios en 2023, por Bizkaia. Ese retroceso combina pérdida de apoyo y cambios en la competencia política. Recuperar representación exige estudiar cada provincia, porque un escaño adicional puede disputarse a partidos distintos y tener efectos diferentes sobre la mayoría que finalmente pueda formar Gobierno.
La ruptura con Podemos sigue en campaña
El precedente de las autonómicas vascas de 2024 sigue pesando sobre la discusión. Sumar consiguió un diputado y Podemos quedó fuera del Parlamento, después de concurrir por separado; en Galicia, ninguno había logrado representación unos meses antes. Son elecciones diferentes a las generales, pero ilustran el riesgo de competir por un electorado debilitado mientras otras fuerzas consolidan su implantación. La división de las candidaturas se añade a dificultades previas de liderazgo, organización y conexión con los votantes.
Podemos ha confirmado entretanto que tendrá su propia lista en Madrid, con Irene Montero como número uno y Tito Morano como segundo. Pablo Fernández rechazó este lunes la posibilidad de integrar candidatos de su partido como independientes en las candidaturas de Aragón y Baleares. También volvió a responsabilizar al Frente Amplio del fracaso de los acuerdos territoriales y le reprochó su pacto con el PSOE para el Senado, mientras la coalición de Colau mantiene que la negociación debía permitir una alianza conjunta.
El sábado, en el Parque Lineal del Manzanares, esa ruptura estaba presente tanto en las intervenciones como en los corrillos. Colau reconoció la decepción por no haber reunido a todas las organizaciones y Delgado pidió cambiar el foco. "Se acabó el tiempo de unir a los partidos. Empieza el tiempo de unir a la gente", afirmó el candidato madrileño. El reparto de la lista concreta ahora el equilibrio entre los socios que sí alcanzaron un acuerdo, mientras continúa pendiente la tarea de convencer a los electores que reclamaban una candidatura más amplia.
La vivienda fue el principal terreno elegido para esa campaña. Colau reclamó más ambición al PSOE, Delgado defendió los alquileres indefinidos y una mayor inversión en vivienda pública, y Bustinduy llamó a movilizar a la clase trabajadora. Las listas deberán presentarse entre el 21 y el 26 de octubre. Hasta ese cierre, las organizaciones conservan margen para completar nombres y ajustar candidaturas.