El líder de la ultraderecha Vox, Santiago Abascal, ya presenta sus exigencias para un posible Gobierno con el Partido Popular (PP). Apenas unas horas después de que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, haya anunciado elecciones anticipadas para el 29 de noviembre, ha colocado sobre la mesa tres prioridades que pretende trasladar a La Moncloa con Alberto Núñez Feijóo. "Prioridad nacional", "desregulación" y "remigración" son las condiciones con las que arranca la precampaña, mientras los sondeos apuntan a un Vox reforzado y a un PP que podría necesitarlo para gobernar.
En una declaración sin preguntas en la sede de su partido, Abascal ha reclamado "remigración" para revertir lo que llama "la invasión migratoria" y ha vinculado la inmigración con los problemas de vivienda, sanidad, seguridad y poder adquisitivo. Su propuesta de "prioridad nacional" consiste en dar preferencia a los españoles frente a los extranjeros en el acceso a recursos públicos. La desregulación completa su oferta económica, presentada como una ofensiva contra las normas, los impuestos y las políticas que considera ideológicas.
El alcance de las expulsiones que defiende Vox queda explicado por su portavoz económico, José María Figaredo, en una entrevista publicada este domingo en 'El Debate'. El diputado incluye a inmigrantes en situación irregular, quienes cometan delitos, quienes considera que se niegan a integrarse "imponiendo su cultura" y quienes viven de subsidios públicos. Recibir ayudas o someterse al criterio del partido sobre la integración entra así en su catálogo de motivos para expulsar a personas del país.
La "prioridad nacional" también tiene una aplicación concreta en esa entrevista. Figaredo exige que la vivienda social se destine prioritariamente a españoles. En un momento de alquileres desbordados y protestas por el derecho a la vivienda, la ultraderecha propone que la nacionalidad determine quién tiene preferencia para recibir protección pública. Abascal convierte ahora esa agenda de exclusión en una exigencia para el futuro Ejecutivo que aspira a compartir con el PP.
Feijóo abre la puerta a tener a Abascal como vicepresidente
El presidente del PP lleva meses dejando abierta esa posibilidad, aunque mantiene su preferencia por gobernar solo. En junio, durante su entrevista en 'El Hormiguero', admitió expresamente una coalición con Vox si el resultado electoral la hacía necesaria. También enumeró límites sobre la Constitución, las autonomías, la igualdad y una política migratoria ordenada. La entrada de la ultraderecha en el Gobierno quedó ya entonces incorporada a los escenarios que Feijóo acepta negociar.
En julio volvió a defender ese entendimiento. "Me tengo que entender con el señor Abascal", aseguró en una entrevista con 'The Objective', recogida por Europa Press, al explicar sus opciones si el PP no consigue mayoría suficiente. Reconoció diferencias sobre el modelo autonómico y Europa, pero también una aproximación entre ambos partidos. Abascal lanza sus condiciones a un interlocutor que ya ha aceptado públicamente la posibilidad de pactar con él.
Los acuerdos autonómicos ofrecen antecedentes concretos. PP y Vox gobiernan juntos en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, donde han incluido la "prioridad nacional" en sus pactos. Según el análisis de los documentos publicado por Servimedia, su aplicación se vincula a criterios de arraigo, residencia, cotización o escolarización, que pueden beneficiar también a extranjeros establecidos en esos territorios. Esa formulación difiere de la preferencia por nacionalidad que reivindica Vox y deja abierta una cuestión decisiva para cualquier negociación estatal.
Esos mismos acuerdos contienen restricciones para personas en situación irregular, con una propuesta de limitar su acceso a prestaciones y servicios sociales estructurales a supuestos de urgencia vital. También incluyen oposición al reparto de menores extranjeros no acompañados y sustitución de normas de memoria por leyes de "concordia". Las concesiones a la agenda ultra ya tienen precedentes en gobiernos compartidos con el PP, más allá de las declaraciones de precampaña.
El promedio de encuestas publicado el 3 de octubre por 'El País' sitúa al PP alrededor del 33% y a Vox en el 18%. La proyección central de su modelo da 137 diputados a los populares y 62 a la ultraderecha, 199 en conjunto frente a los 176 necesarios para una mayoría absoluta. Respecto a 2023, Vox gana unos seis puntos mientras el PP se mantiene aproximadamente en el mismo nivel. Ese reparto daría a Abascal más capacidad para exigir medidas y puestos.
El barómetro de 40dB. publicado este lunes por la SER y 'El País' recoge la misma tendencia. Vox sube seis décimas hasta el 18,4% y el PP pierde ocho hasta el 31,6%, con transferencias de voto hacia la formación ultra. Las entrevistas se realizaron entre el 25 y el 28 de septiembre, antes de la derrota parlamentaria de los decretos de vivienda y del anuncio electoral. Miden la situación previa a esos acontecimientos, sin recoger todavía su impacto.
Pensiones y vivienda, otros puntos de exigencia
La ofensiva económica alcanza también a los jubilados. Figaredo ha calificado el sistema de pensiones de "zombi" y ha defendido sustituir su funcionamiento actual por un modelo mixto de reparto y capitalización individual. La propuesta introduce ahorro individual en la financiación de la jubilación, sin que la entrevista detalle cuánto pesaría cada parte o cómo se asumiría la transición. Son decisiones que afectan especialmente a quienes tienen salarios bajos y poca capacidad para ahorrar.
En vivienda, el portavoz de Vox reclama la recuperación inmediata del inmueble ante un impago, un incumplimiento de contrato o el vencimiento del alquiler. Agrupa estas situaciones bajo su respuesta a la "okupación", extendiendo ese marco a conflictos entre propietarios e inquilinos. La propuesta se conoce mientras el desahucio de Maricarmen ha provocado movilizaciones y después de que Vox votara, junto a PP, Junts y UPN, contra los dos decretos con medidas de protección residencial.
Abascal ha acompañado sus exigencias con ataques al proceso electoral. Aunque celebra la convocatoria como una "excelente noticia", advierte de una supuesta manipulación por Sánchez y exige elecciones "libres, limpias y sin violencia". También atribuye a la izquierda unas presuntas "milicias" que impedirían a Vox hacer campaña. En su declaración no aporta pruebas de esa supuesta manipulación.
Esta es la última oportunidad para una inmensa mayoría de españoles.
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) October 5, 2026
No la vamos a desaprovechar. pic.twitter.com/aZZDLQ7vaL
En su intervención en Antena 3 este lunes, el dirigente ultra ha reconocido, sin embargo, que las elecciones serán "muy inciertas". Ha recordado que en 2023 también se pronosticó una mayoría de PP y Vox que finalmente no llegó y ha afirmado que mantiene una relación "cordial" con Feijóo. "Ya he aprendido que no podemos vender la piel del oso antes de cazarlo", ha advertido.