Sumar se juega su supervivencia con Verónica Barbero al mando y una crisis que sigue abierta

La asamblea de Movimiento Sumar ratificará este sábado una nueva dirección, pero deja pendientes el candidato, la marca electoral y las fracturas que amenazan el futuro del partido

10 de julio de 2026 a las 21:12h
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Barbero. Foto de archivo: Eduardo Parra / Europa Press
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, y la portavoz de Sumar en el Congreso, Verónica Barbero. Foto de archivo: Eduardo Parra / Europa Press

Movimiento Sumar llega este sábado a su tercera asamblea en apenas tres años con una pregunta que pesa bastante más que la elección de su nueva dirección. El partido debe demostrar que todavía tiene un espacio propio dentro de la izquierda y que puede alcanzar las próximas elecciones generales sin acabar diluido entre organizaciones con una estructura mucho más sólida.

Los 304 delegados convocados elegirán a Verónica Martínez Barbero y Rosa Martínez como nuevas coordinadoras generales. Ambas encabezan Sumar para gobernar, la única candidatura presentada para dirigir el partido, de modo que el resultado está decidido de antemano. La incógnita empieza después, cuando tengan que afrontar una organización desgastada, sin candidato electoral, sin una marca acordada para 2027 y con nuevas grietas territoriales abiertas a pocas horas del encuentro.

Fuentes cercanas a la formación consultadas por ‘ElConstitucional.es’ describen un clima de profundo descontento con la gestión interna de los últimos meses. Parte de los cuadros da por amortizada la marca Movimiento Sumar en su configuración actual y asume que su desaparición puede estar cerca si la nueva dirección fracasa en el intento de reconstruirla.

Ese temor afecta al partido creado para vertebrar el espacio, aunque resulta distinto del futuro de la coalición parlamentaria. Izquierda Unida, Más Madrid y los Comuns cuentan con estructuras propias y ya trabajan con Movimiento Sumar en una futura candidatura conjunta. La discusión pasa ahora por saber qué peso conservará cada organización y si el partido que nació como centro del proyecto acabará convertido en un socio más dentro de una alianza dirigida desde otros lugares.

Barbero y Rosa Martínez asumen un partido debilitado

Verónica Barbero llega a la coordinación después de asumir la portavocía parlamentaria tras la salida de Íñigo Errejón. Inspectora de Trabajo en excedencia y antigua directora general de Trabajo, representa el perfil más laborista del nuevo equipo. Rosa Martínez, secretaria de Estado de Derechos Sociales y procedente del ecologismo político, aporta la otra mitad de una dirección diseñada para combinar trabajo, cuidados y transición ecológica.

Las dos han bautizado su propuesta como “laborismo ecosocialista”. Su documento plantea reforzar los derechos laborales, construir un sistema público de cuidados, afrontar la crisis climática con una nueva política industrial y trasladar el conflicto económico hacia la vivienda y el rentismo. También defienden que Movimiento Sumar desarrolle organización propia mientras participa en un frente común con otras fuerzas “de igual a igual”.

El planteamiento reconoce implícitamente que el partido ya carece de fuerza para ejercer como paraguas del conjunto de la izquierda alternativa. Su escasa implantación territorial ha acompañado casi todos sus tropiezos electorales y sigue siendo uno de los principales problemas que deberá abordar la nueva dirección. La candidatura incorpora a dirigentes autonómicos y perfiles jóvenes para intentar corregir esa carencia, además de mantener a Ernest Urtasun como su rostro ministerial más reconocible.

Las urnas han ido reduciendo el margen. Movimiento Sumar quedó fuera del Parlamento gallego, apenas logró una presencia mínima en Euskadi y sufrió un duro golpe en las europeas de 2024. Las siguientes citas autonómicas tampoco han permitido levantar el proyecto, mientras el último barómetro de '40dB' sitúa a Sumar en un 5,8% de estimación de voto, menos de la mitad del 12,3% conseguido por la coalición en las generales de 2023.

Barbero y Martínez quieren responder a esa caída con más presencia en barrios, municipios y parlamentos autonómicos. El problema inmediato es que la asamblea destinada a exhibir unidad llega rodeada por una nueva ruptura interna y con una parte del partido cuestionando la forma en que Madrid gestiona los territorios.

La rebelión valenciana empaña el relevo

La mayoría de la dirección valenciana ha decidido plantar la asamblea. Los delegados cercanos a los coordinadores Carmen Padilla y Xavier López, que aseguran representar a más del 60% de la organización autonómica, rechazan acudir por el tratamiento dado a una denuncia interna de supuesto acoso presentada por Padilla y por lo que consideran un intento de tutelar políticamente a la federación desde la dirección estatal.

El sector crítico acusa al partido de “complicidad” y sostiene que varias enmiendas organizativas permitirían intervenir de manera discrecional las estructuras territoriales. La Comunitat Valenciana constituye la tercera organización de Movimiento Sumar por número de afiliados, por lo que su ausencia desborda el ámbito local y golpea el mensaje de normalidad que Barbero y Martínez querían trasladar.

La protesta conecta además con la crisis que ha precedido a esta asamblea. Lara Hernández abandonó la coordinación y se marchó del partido el pasado 1 de julio tras el archivo de una investigación interna por supuesto acoso laboral. La exdirigente denunció una “campaña de desprestigio” en su contra y acusó a sectores de la formación de haber quebrado la confidencialidad del procedimiento. Barbero rechaza esas críticas, aunque evita entrar en los detalles del conflicto.

El formato elegido para este sábado tampoco ayuda a despejar las suspicacias. Movimiento Sumar limitará el acceso de los periodistas al recinto y mantendrá cerrados los debates internos durante la mayor parte del día. La dirección alega problemas de espacio, pero la decisión refuerza la impresión de una asamblea diseñada para controlar el mensaje y evitar que las diferencias vuelvan a ocupar el centro de la cobertura.

El candidato y la marca quedan para después

La asamblea renovará los órganos y aprobará el documento político, pero no elegirá al candidato o candidata para las elecciones generales. Tampoco resolverá el nombre con el que concurrirá la izquierda alternativa en 2027. Esas decisiones deberán pactarse con IU, Más Madrid y los Comuns, que llegan a la negociación con más autonomía y con la intención de evitar que Movimiento Sumar vuelva a imponer las reglas desde arriba.

Barbero ha reconocido en una entrevista con 'La Voz de Galicia' que necesitan aclarar “cuanto antes” quién encabezará la candidatura. Asegura que nunca se ha visto en ese papel, aunque tampoco cierra del todo la puerta. “Yo siempre estaré a lo que me pidan”, respondió al ser preguntada por la posibilidad de convertirse en el nuevo cartel electoral.

La futura coordinadora mantiene abiertas también las conversaciones con Podemos y respalda un entendimiento amplio con fuerzas como ERC, Compromís, la Chunta o el BNG. Sobre Gabriel Rufián, ha elogiado su capacidad política y comunicativa y ha acogido favorablemente cualquier propuesta que impulse la unidad, aunque una alianza estatal con partidos soberanistas presenta dificultades territoriales y electorales todavía sin resolver.

Izquierda Unida presiona para que la candidatura y la nueva marca queden definidas como muy tarde en septiembre. La demora dificulta construir un liderazgo reconocible, ordenar las alianzas y preparar las listas antes de un ciclo electoral que incluirá municipales, autonómicas y generales. Movimiento Sumar llega a esa negociación con menos fuerza que en 2023 y con el riesgo de que sus socios ocupen el espacio que pretendía dirigir.

La asamblea comenzará este sábado en Madrid y culminará a las siete de la tarde con la intervención de Verónica Barbero y Rosa Martínez. Tras su elección, la nueva dirección deberá abrir las conversaciones con IU, Más Madrid y los Comuns para acordar la candidatura, el reparto de poder y la marca con la que la izquierda alternativa tratará de llegar a las elecciones de 2027.

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Jaime Barrionuevo, redactor de ElConstitucional.es
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